HOLA MIS AMORES!!!
Tengo sorpresita en mi IG con respecto a esta historia.
Los espero.
Les ama.
Jen <3<3<3
---
ANTONIETA
«Antonieta.
No es propio en mi dejarme expuesto, con una debilidad tan destacable, y aceptar que poseo algún tipo de sentimiento, pero he de reconocerte que echo de menos tu presencia.
Que los días son menos radiantes desde que no paseamos por el parque, y me das a conocer tu ingenio chispeante, entre otras cosas que apenas estoy asimilando y prefiero confesártelas mirándote a los ojos.
…
Como sabes, estoy a punto de terminar de arreglar algunos detalles con respecto a los negocios que están a cargo de Evolet, y la casa que era de la señora Guillermina Frensby, y ahora me pertenece.
Pronto estaremos en el mismo lugar, y espero me obsequies unos momentos para hablar.
Necesito conocer tus sentimientos, esperando tener el honor de ser merecedor de tamaño privilegio, que se convertiría en un deseo cumplido si soy protagonista de ellos, para poder tomarme el atrevimiento y hacerte la pregunta que he pospuesto hasta estar seguro de que es lo que realmente quiero.
Espero me tengas presente en tus pensamientos sin necesidad de recordarme en esta ansiosa misiva, porque yo no he podido apartarte de los míos.
Hasta un pronto que parece eterno.
Ethan»
…
No podia sacarse de la cabeza la misiva que estaba estrujando entre sus manos, sabiendo perfectamente como interpretarla, porque las palabras de Ethan en su despedida en el puerto fueron lo bastante reveladoras, sin contar con que lo escrito no dejaba espacio a la especulación.
«—Siento que no merezco ni siquiera que me des el saludo —aquello lo expresó con profunda vergüenza y mortificación.
Mostrándole un Ethan inseguro que hasta el momento no habia conocido, preocupándole que de verdad pensara que no se merecía algo tan simple como aquello.
—No soy nadie en especial como para no otorgarte una oportunidad —le tomó las manos y sin esperar una acción por su parte las besó con devoción, haciendo que su rostro se tiñese de un color rojizo encendido, provocando que apartase la mirada, topándose de lleno con los ojos azules que tanto la perseguían en sus sueños.
Mas bien, en sus pesadillas.
Tan acusadores como atrayentes.
Tan retadores como hipnóticos.
—¿Crees que soy merecedor de una oportunidad? —era una pregunta importante, pero no le estaba poniendo la atención suficiente y por eso habló sin pensar a la ligera, sin siquiera voltear a mirarlo.
—Mereces todo lo que desees, Ethan —esta vez sí lo miró negando mientras intentaba regular los latidos de su corazón.
—¿Tú me la darías?
—¿El que? —inquirió sin comprender haciéndolo reír, mientras volvía a besar sus manos con devoción.
—Que tengas un buen viaje, y puede que sea muy codicioso por mi parte, pero aspiro que piensas un poco en mi»
...
Y ahora no sabía cómo sentirse al respecto, cuando su amiga parloteaba como loca, mientras se hallaban sentadas en pleno campo abierto, aprovechando que el clima era cálido, pese a la gelidez habitual, un par de días después tras sortearla sin responder a sus preguntas curiosas, al igual que la mirada penetrante de Alistair Stewart, con los cachorros no tan pequeños de Evolet con ellas, los cuales correteaban rodeándolas, con una Aine, que las acompañaba, pese a que no le agradaba su presencia más de la cuenta curiosamente desde esa misma noche, la cual abrazaba a Lucifer. Un pintoresco nombre, que le sentaba como un guante al que ya no era un cachorro, pues resultaba ser el más grande de los tres, pues a la única que no saludó con un gruñido fue a su dueña, ya que le puso las patas delanteras en los hombros y le lamió la cara, quitándole por unos instantes el humor gris que parecía al cielo de Escocia la mayor parte del tiempo.
—… Pero no me has comentado lo que satanás te escribió, porque debió ser lo bastante importante, ya que al leerlo te pusiste roja como un tomate y hasta casi escupes el té —rodó los ojos ante su insistencia, porque no habia podido sacarle algún tipo de información sustanciosa tras la cena cuando se atrevió a leerle mientras estaban en la sala de té de la Duquesa, no porque no quisiera contárselo, aunque de eso había mucho. Sin embargo, siempre lo hacía en presencia de la pelirroja, no pareciéndole conveniente ahondar en el tema cuando se notó que le afectaba.
—¿Que tienes de diferente para que esté interesado en ti? —la pregunta vino de la menor de los Stewart, que pudo haber sonado grosera, pero la curiosidad primaba en ella.
Como si no estuviese siendo despectiva, si no que la respuesta le interesase de verdad.
En ese momento Evolet frenó su perorata, las enfocó con una atención perturbadora y la boca muy abierta, mientras se sobaba el prominente vientre poniéndola a pensar por un segundo que necesitarían ayuda para levantarse, y que caminase devuelta al castillo porque corría el riesgo de rodar.
Regresó a la conversación que estaban teniendo, o al inicio del interrogatorio, sin saber que responderle a esa pequeña de ojos azules, que, claramente estaba interesada en el hombre que prácticamente se le habia declarado en esa misiva, y le iba a hacer una propuesta ni bien la tuviese en frente.
#544 en Otros
#116 en Novela histórica
#1805 en Novela romántica
suenos prohibidos, enemistad amistad amar en silencio, familia celos matrimonio sentimientos
Editado: 25.01.2026