SueÑo (im) Posible || El Matasanos & La Moribunda * T.E Ii

XIX

EMILY

(Philadelphia - Estados unidos)

Nunca imaginó que conocería el verdadero significado de la palabra humillación en primera persona.

Lo que se podía sentir cuando el ser humano promedio intentaba pisotear el orgullo, hasta el punto de hacerte un ser sin un ápice de decencia, porque has sido tan arrastrada que lo único en lo que piensas es en desaparecer.

En ni siquiera haber pisado ese mundo de mierda.

Porque lo más dificil de todo, es ser criada sobre un pedestal, para después ser tirada de este de una manera en la que tu caída no fue premeditada, pero si muy deseada por la gente que te rodea, pues la envidia y las caretas son las que priman en ese mundo que adora, y que ahora es tan lejano que la llena de amargura, porque Emily Miller Wrigth, sabía perfectamente que ella era la más indicada para reinar en ese mundo, pero Ethan Walsh se encargó que este se desmoronara en sus narices, sin darle espacio a que pudiese levantarse y recuperar lo que por derecho le pertenecía al ser la única familia de sangre de la vieja Guillermina, que esperaba las brasas del infierno la estuviesen quemando por entero, en vez de yacer como la piltrafa de la casa en la que creció, y la única que no se merecía una condescendencia del que decían que era una especie de familia, al ser otro hijo bastardo de su abuelo.

Lo único claro es que ese imbécil la habia reducido a cenizas, acabado con el único hombre que amó en su vida, y de paso le cedió sin su permiso todo lo suyo a Evolet, como si esa estúpida se mereciera ser una Wrigth.

Su madre debió dejar que la abuela la desapareciera en vez de abalar el comportamiento del abuelo.

Dejó desamparada a su única hija y seguramente en donde quiera que residiera estaría danzando de la alegría, junto al viejo Wrigth, porque su niña habia conseguido todo lo que la vida le negó, mientras ella tenía que soportar ser el objeto de burlas de un mundo que era perfecto para que lo gobernase con su dedo meñique.

Resopló mientras tiraba el trapo con el que estaba limpiando los aposentos del dueño de casa.

Aspirando su aroma varonil adictivo, mientras advertía como las puertas del lugar se abrían de par en par con los lacayos de la casa, los cuales la ignoraron para recoger los baúles del castaño, al este estar a punto de irse de regreso a Londres para atender unos temas personales que no daban espera.

Temas personales con nombre y apellido.

Antonieta Coleman.

La moribunda roba oxígeno.

Siendo algo que supo no precisamente por la boca de su hermoso tío, si no el escuchar tras las puertas, cuando nadie en esa maldita casa le hablaba aparte de para ordenarle que fue a limpiar la mierda del amo y señor de la heredad.

Ni su muy malagradecida doncella, pues, Jacinta, el ama de llaves la habia puesto en su contra cuando le confesó lo que ella tuvo con su hijo Jaime, el cual antes de que ella apareciera en el panorama tenía sus quereres con la muchacha, la cual ahora le repudiaba y hacia cualquier cosa para verle hundida.

Pero aquello no se quedaría así.

No permanecería en el suelo derrotada por mucho tiempo.

Cuando se levantara ellos también se las pagarían, porque si algo le había enseñado Guillermina Frensby Viuda de Wrigth, es que la venganza era un plato que se servía frio, aunque a ella los años invertidos no le dieron la recompensa merecida.

Debí actuar por mi cuenta, en vez de dejar todo en manos de la anciana.

Una mente joven y con ideas frescas tiene mejores posibilidades de alzarse con la victoria.

Por eso mismo, es que tampoco se le pasó por alto la entrada del castaño, que la miró con los ojos entrecerrados, pero no dirigió nada más hacia ella, provocando que sus entrañas ardiesen y su cara se calentara de solo recordar como tuvo el cinismo de rechazarla y exponerla.

De creerse mejor que ella, cuando era un vulgar bastardo con el alma igual de podrida que su persona al solo actuar en pro de su egoísmo.

Sin embargo, también era el hombre que más le había atraído hasta el momento, y con o sin algún tipo de relación sanguínea lo quería para ella.

Anhelaba con cada partícula de su ser que se arrastrase para que le pidiese perdón, y le rogase por una oportunidad para poseerla.

Porque lo quería de rodillas ante ella.

Lo deseaba suspirando como un perdido a su alrededor, gustoso con las migajas que le ofrecería.

Y eso llevaba tiempo.

Uno en donde tendría que soportar que alguien ocupara el lugar que le pertenecía a su lado, y ahí entrada la moribunda hija de los Coleman.

Ella era la mejor opción, cuando su corazón dadivoso quería darle algo asi como una única alegría, y que tomase a manos llenas la plenitud antes de partir de ese mundo con su ayuda.

De esa manera matando dos pájaros de un solo tiro, porque de su mente no se apartaba su primer objetivo.

Evolet Stewart.

Y con esta la familia entera que nunca la tomó en cuenta.




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