ALISTAIR
«—Tú solo preocúpate por esta noche y después alejarme, que del resto me encargo yo»
...
Por el momento se ocuparía de sus sentimientos desbordados de esa noche que no dejaba de darle sorpresas.
Antonieta golpeó a Kent, y en vez de estar enojado, cosa que interiormente ocurría, simplemente no podia dejar de pensar que se había atrevido a exponerse solo para no permitir que lo siguiese llenando de mierda.
Ni siquiera Declan tuvo las agallas de hacerlo, cosa que entendía, porque este estaba luchando con sus propios asuntos, portando el mismo demonio, sin embargo, fue algo decepcionante que su amigo simplemente decidiera, como de costumbre, quedarse de lado para que la situación no le estallase en la cara.
Aparentando cobardía en su máxima expresión, no yendo por ese tedioso lado cuando tenía asuntos más importantes en que enfocarse como para dedicarle un segundo más de sus pensamientos a algo que aparentemente nunca iba a cambiar.
…
Aún con Antonieta entre sus brazos divagó hasta que el carruaje frenó, no precisamente en la casa de sus padres.
Necesitaban algo más íntimo.
Ya después lidiaría con las consecuencias de sus actos.
Le dejaría luchar a su padre con su progenitora cuando esta levantase la casa a gritos buscándolos, aunque sabía perfectamente que no podían desaparecer al completo, cuando por lo menos Antonieta tenía que estar en el castillo antes del amanecer para no exponerla más de la cuenta.
Brincó del carruaje ofreciéndole a la rubia la mano para ayudarle a bajar, la cual aceptó con una sonrisa en los labios, que mutó a una mueca de sorpresa cuando se percató de donde se encontraban.
O más bien cuando desconoció la fachada del castillo que tenían en frente.
No siendo nada en comparación con el de sus padres, pero para el resultaba perfecto por lo encantador y pintoresco al ser construido con piedra gris, y detalles arquitectónicos de estilo medieval.
Con torres redondeadas y techos de pizarra azul oscuro, en contraste con las ventanas altas estrechas con arcos.
De lo lejos se podia notar que la entrada principal se encontraba iluminada por faroles cálidos que le daban un aspecto acogedor y mágico.
Sin contar con la naturaleza exuberante por el cual estaba rodeado, al igual que la parte trasera de la propiedad desembocando a un bosque que le otorgaba un aire de tranquilidad y misterio a la propiedad que le recordaba a Escocia.
Siendo perfecto cuando Londres le parecía un lugar frívolo y escaso de humanidad.
Sin soltar de la mano a su moribunda favorita la llevó por las escaleras de piedra curva que los separaba de la entrada, las cuales estaban rodeadas de flores de todo tipo, que trepaban por las paredes y el borde del camino.
Pero su sorpresa no duró el tiempo suficiente, porque se frenó cuando vio el umbral de la entrada reticente a seguir sus deseos.
Suspiró girándose para enfrentarle.
—Aquí no va a pasar nada que no queramos —movió las cejas de forma divertida, provocando que se ruborizase y le pegase en el pecho como respuesta —. Si quiero tenerte para mí, claramente el Montrose House no es el lugar idóneo con mis padres, Aine y Evolet reclamando tu presencia —se puso más roja como si eso fuese posible.
—¿Qué es este lugar? —espetó tras una fuerte exhalación.
—Mi remanso de paz —la vio asentir lentamente mirándolo con recelo, intentando soltarse de su agarre, haciendo que sonriese al recordar que su mente era lo bastante creativa, y que en esos momentos resultaba su enfoque principal, y no de manera positiva —. Lo que dijo Aine no es del todo mentira, y sé que debí haberte dicho lo que pasó con la que se creía que era hermana de Evolet, pero le resté importancia porque no quería que aquello complicase más las cosas entre nosotros.
La vio morderse el labio, y negar soltando el aire por las fosas nasales tratando de regular su temperamento.
» No pasó a mayores por más de que intentó embaucarme para que me casase con ella, habiéndome creer que estaba embarazada de un hijo mío, cuando el tal Jaime resultó el padre de ese chiquillo —le puso una mano en frente del rostro silenciándolo.
—Agradezco la explicación, pero lo estás empeorando —su voz sonaba bastante tensa.
—Solo intento explicar que eres la primera que he traído aquí, y que tengo un pasado, pero que eso no define lo que siento por ti, o lo que quiero contigo —asintió en respuesta como si lo comprendiera, haciendo que suspirase aliviado.
—Nuestro pasado no nos define —espetó recitando esa frase de su exposición en particular ¿Cantó victoria demasiado rápido? —. Aunque lo tuyo ha sido más emocionante que mi contacto con los hombres, cuando Charles me dio mi primer beso —¿Qué? —. No es que le reste importancia, pero no llegamos a intimar tanto, aunque el beso fue tierno y muy especial —la escuchó reírse seguramente por la expresión que tenía en esos momentos.
—¡Oye! —antes de que pudiese decir algo al respecto se fue corriendo dentro de la casa, haciendo que la persiguiese ni bien salió de su sorpresa.
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Editado: 09.03.2026