SueÑo (im) Posible || El Matasanos & La Moribunda * T.E Ii

XXXII

ANTONIETA

Las cosas evidentemente no serían sencillas.

Por lo menos en lo que respectaba a su padrino.

Era el mayor obstáculo, teniendo en cuenta, que desde la distancia siempre intentó velar por su bienestar de una manera tan protectora que nunca se atrevió a comentarle como realmente lograron mantenerle con vida por tanto tiempo, siendo la mejor excusa que el creador la tenía para cosas magnificas.

Por eso, entendía que la negativa fuese la primera en salir de sus labios, y que antes de irse la estuviese mirando de una manera que la puso a tragar grueso, mientras besaba su frente en forma de despedida explicándole que se verían en Escocia, al tener que asistir a un juicio importante, que según le comentó era del hombre más buscado de Europa, siendo nada menos que un aristócrata respetado con cargos lo suficiente fuertes para ser llevado a la horca.

Su asunto podia esperar.

En sus ojos advirtió que esa platica surgiría.

Que consideraría las palabras de Alistair y las analizaría.

Obteniendo también del pelirrojo, un hasta pronto y la promesa de que lucharía por un nosotros, asi le tocase robársela, siempre y cuando ella estuviese de acuerdo.

Suspiró mientras se bajaba del carruaje, aceptando la mano de Ethan al haber despertado y este estar esperándole para desayunar y después dar un paseo, advirtiendo el Hyde Park. Sonriendo abiertamente al apreciar pese a estar en invierno la infinidad de colores, aunque no resplandecía como en Escocia, pues de alguna forma las personas que transitaban por el lugar lo hacían tornarse gris.

Como en América, siempre advertía una luz superficial en la mayoría de los seres humanos.

Eso precisamente es lo que la hacía sentirse enferma.

No le gustaba juzgar a las personas.

Ni siquiera ostentaba un poder sobrenatural para patentar sus pensamientos. Sin embargo, eso no quería decir que no había experimentado la oscuridad que expedía el ser humano de primera mano en modo de crueldad.

Solo las miradas que le dedicaron a lo largo de los años eran muestra suficiente para hacerla sentir que el mundo no era un lugar agradable, que no todos deseaban formar algo genuino, que la vida era apreciada de diferentes maneras, y aunque la de ella fuese la más básica de todas resultaba ser la única que le había funcionado para continuar distinguiendo todo de manera positiva, siendo su padrino el primero que le enseñó aquello, seguido de Evolet, pero con Alistair, todo adquiría una tonalidad diferente, y por eso mismo tenía que ser sincera con el hombre que estaba a su lado.

Con el que tuvo la capacidad de también notarla y darle de alguna manera una valía en su corazón, aunque el sentimiento no fue el mismo, pese a que la semejanza lo ubicaba como genuino.

Aceptó el brazo que le tendió después de que ayudó a Leonor a bajarse del vehículo, comenzando a adentrarse al parque ignorando las miradas que de inmediato se posaron en ellos, llenando la zona de cuchicheos.

Siendo más que predecible, teniendo en cuenta lo que habia pasado unos días antes en aquel salón de baile, en donde esa gaceta de chismes la puso como protagonista haciendo ver su acto como una hazaña magistral.

«Me van a dispensar mis venenosos lectores, pero si ustedes les encanta vivir de las apariencias y criticar a la extranjera, que no es otra que la señorita Antonieta Coleman, la mejor amiga de la futura duquesa de Montrose, que por su actitud osada la noche pasada y tras el bofetón que le plantó al ilustre Duque de Kent, y posterior a eso huir, déjenme decirles que el insufrible Lord David Gray, ya merecía un escarmiento, pues no es de caballeros ventilar sus rencillas con otros en frente de un grupo de damas que lo único que hacían era disfrutar de las vistas, teniendo en cuenta que era el grupo de solteronas más temido de los salones de baile.

Y debo confesar que esta vez no siento nada de compasión por el caballero, deseando que la señorita Thomson me sea de ayuda para terminar de ventilar lo que pasó en esa pequeña reunión aparentemente sorpresa que trajo consigo uno de los mejores espectáculos de la temporada, sin contar con el arresto del hombre más buscado de Europa, que no es otro que el padre de la fugitiva duquesa de Beaumont, Lady Luisa Allard.

Todos sabemos que ella es una de mis fuentes de manera involuntaria, y eso nos hace de alguna manera colegas.

En otras historias…»

—Lamento haberte hecho semejante desplante, y hasta ahora poder excusarme como se debe —soltó con el rostro rojo por la vergüenza, recordando la reprimenda que le cayó ni bien amaneció y tuvo que fingir que no estaba para nada cansada tras la noche en vela.

A duras penas teniendo el tiempo suficiente para cambiarse, y ocultar en el biombo el vestido antes de que Lady Catalina entrase a sus aposentos sin tocar ni bien aclaró, exigiendo verle y una explicación.

Siendo de ayuda su de por si aspecto pálido y ojeras acentuadas.

Agradeciendo por ver primera que su aspecto despistará su verdadero proceder, aunque dudaba que sus ojos no brillasen con la misma intensidad con la que sentía cada parte de sus entrañas.




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