ALISTAIR
¿En qué maldito mundo alternativo se encontraba?
Si era una broma de mal gusto, no le causaba ni puta gracia.
Seguramente era producto del cansancio.
De lo que habia escuchado de Coleman, a la hora de la discusión con su padre.
Ella no podia estarle haciendo esto.
Su Toni no se comportaría de esa manera, cuando le demostró hasta el momento lo sincera que podia llegar a ser.
La promesa de intentarlo, seguía bailando en su cabeza como un recuerdo tan fresco que le calentaba el pecho hasta el punto de calcinárselo, cuando logró dar con ella y lo siguiente que escuchó le hizo contener la respiración, esperando que la negativa le asegurara que seguían firmes en un nosotros, pero su aceptación a la propuesta de matrimonio con otro hombre lo mareó hasta el punto de sostenerse de los arbustos con fuerza, intentando de contener las arcadas que venían de lo más profundo de sus entrañas, dejándolo en el suelo como un perro callejero cuando un beso fue lo que selló aquella petición, siendo conscientes las dos partes que tenían público, porque eso no los frenó para hacer su demostración de entrega y amor.
Se estaba haciendo realidad la personificación de sus más grandes miedos.
Lo que le aterró sin saber el motivo la primera vez que interactuaron, y Ethan Walsh apareció en la ecuación.
Las palabras de Robert Coleman no fueron lanzadas para irritar a su padre.
Eran la verdad, por más dolorosa que esta se manifestase en su pecho.
Antonieta había logrado lo que nadie, pese a que Eton casi lo mata.
Quitarle al completo las ganas de luchar.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
Tenía una necesidad enfermiza de arrancarle de los brazos de ese imbécil, y reclamarle como suya, porque lo era de todas las maneras que se pudiesen imaginar, pero su orgullo, y amor propio, y el haberlo hecho sentir como en el pasado, cuando su hermano le dio la espalda, sin siquiera considerar el desespero que se encerraba en su comportamiento despreocupado, le hicieron girarse sin mirar atrás apretando los puños con ansiedad, mientras se molía los dientes conforme al dolor que estaba sintiendo, y amenazaba con derribarlo.
Dolor que no pudo contener por más tiempo, pues una sola gruesa lágrima traicionera se deslizó haciendo camino hacia su mejilla, y no pudo ser lo suficientemente rápido para apartarle cuando fue interceptado por el mismo trio que ayudaron a que su noche comenzara con el pie incorrecto.
Definitivamente su madre tenía que comenzar a evaluar su significado de personas agradables, que portaban el mínimo de decencia para compartir su mesa.
No sabía que esos despropósitos eran catalogados como dignos para los Stewart.
Hasta su padre los miraba con recelo en la cámara de lores.
Se aclaró la garganta intentando pasar por su lado, sin animar algún tipo de confrontación, pero claramente Kent no era de los que se quedasen precisamente quietos, cuando su objetivo inicial estaba siendo bloqueado.
Le puso una mano en el hombro para frenarlo, quedando frente a él.
Su primer instinto fue arrancarse el contacto de un puñetazo, porque su nivel de paciencia se hallaba extinto, pero no era tan imbécil como para comenzar una pelea, cuando por donde se le viese tenía las de perder, pues su temperamento explosivo, herencia del demonio pelirrojo que tenía por padre, estando bien oculto por su encantadora personalidad, heredado de la magnífica Catalina Stewart, se hallaba a flor de piel.
—Solo queríamos ser una fuente de apoyo emocional, teniendo en cuenta el espectáculo que presenciamos, y como buena obra de teatro, el acto principal se enfocó en tu rostro que indicaba que la felicidad de otros te estaba rompiendo por dentro —soltó en tono solemne burlón, porque el brillo en sus ojos era de maligna diversión —. No aplaudimos cuando se bajó el telón dando el fin del acto, porque recordamos que esto es la vida real, y que necesitabas el apoyo de tus viejos amigos —¿Viejos amigos?
Rio entre dientes sin gracia imitando su movimiento, consiguiendo que este se crispara al no gustarle que se igualaran, teniendo en cuenta que se creía el protagonista de la historia de la humanidad.
—Estoy conmovido con tu preocupación injustificada, que lo tomaré como mi obsequio de noche buena, porque has logrado tocar mi corazón —soltó mandándose la mano libre al pecho, con un tono afectuoso que no engañaría ni a un sordo.
Trató nuevamente de pasarle por el lado, pero la montaña de músculos le impidió el paso.
» ¿Hemos regresado a la época de Eton? —preguntó con una ceja enarcada sin intimidarse por el tamaño de Devonshire —¡Kenny, Kenny, Kenny! —canturreó palmeándole la mejilla al grandulón, que en respuesta hizo brillar sus ojos de azules de forma asesina, estando más que acostumbrado cuando era su temperamento habitual —. Pensé que tu cerebro de nuez en el tiempo en que dejamos de vernos se habia desarrollado, pero si le sigues riendo las gracias, y apoyando las ideas absurdas de este pedazo de mequetrefe —señaló a Kent con la mirada —, eso explica porque continuas de último en el nivel de mando de la triada, en vez de portar el título de cabecilla al poseer más poder que el par que intentan gobernante, andando con pies de plomo a tu lado para no despertar a la bestia —lo miró de pies a cabeza con burla, porque eso era precisamente lo que representaba de manera superficial —. Que los convertirá en sus perras —el grandulón solo lo miró de forma turbia, mientras el único que se sintió agredido intentó atacarlo, pero no llegó a buen puerto porque fue detenido por el que comandaba el grupo desde las sombras, y que pocas veces interfería en las disputas sin sentido, pero que solo hacia acto de presencia para controlar las estupideces de sus colegas.
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Editado: 16.03.2026