SueÑo (im) Posible || El Matasanos & La Moribunda * T.E Ii

XLI

ANTONIETA

Montrose House.

13 de febrero de 1809…

«¿Que ocurría con su cuerpo?

No se estaba entendiendo.

Tenía las emociones a flor de piel, y no conforme con eso su estómago no se hallaba por la labor de ayudarle a sobrellevar la situación, decidido a pasar la mayor parte del día revuelto, sin poder siquiera ingerir el té que le pidió a Leonor que le preparara, pues de manera inmediata lo devolvió. Agradeciendo que no se le notaba casi nada el moretón que intentó salirle tras la bofetada de su madre, siendo oculto a la perfección por los polvos y lo que le aplicaron para darle algo de color.

Sin contar con los mareos, que esos de milagro eran los únicos que le permitieron por lo menos desenvolverse en parte de la velada de compromiso intima que se estaba llevando a cabo, y de la cual quería desaparecer pese a ser una de las autoras intelectuales, añadiéndole que se sentía asfixiada con las atenciones de Ethan.

Por eso, en la menor oportunidad después del brindis y anunciar la fecha de su unión ante los invitados, que no eran otros que la familia de ambas partes y un par de conocidos del novio, pues contaría con su prima Serafina para el día del enlace al estar en pleno viaje junto a su esposo, pues al hallase de alguna manera reconciliándose después de lo que ocurrió con Emily, la que se pensó que era hermana de Evolet, este estaba al completo a su merced y deseos; decidió escaparse en busca de un poco de aire, que pareciera un lugar seguro, para poder relajarse y pensar sin demasiado ruido.

Posó las manos en el barandal de uno de los balcones del segundo piso que la vista daba directamente a uno de los jardines y exhaló con fuerza, pero no pudo tomar de nuevo el aire, porque de manera inmediata fue abordaba por una voz que la hizo respingar.

—Me gustaría tener unas palabras a solas con la que dentro de poco será mi nuera —se mandó la mano al pecho para sentir los latidos de su corazón acelerados por la impresión, mientras respiraba de manera pausada girándose para toparse con la imagen impoluta de una mujer de la edad de su madre, de cabello castaño, y unos bonitos ojos color aceituna, de rasgos definidos y sonrisa amable, siendo contraste con su figura delgada embutida en un vestido sobrio color champagne.

Era la viva imagen de Ethan.

» No fue mi intención asustarte o incomodarte —negó fervientemente carraspeando para encontrar su voz.

—En absoluto, señora Walsh. Solo no me esperaba la compañía —la mujer mayor asintió colocándose a su costado, mirando el panorama por un momento para después regresar el escrutinio a su estampa.

—Voy a ser directa, porque no me gusta camelar las palabras, cuando a la final vamos a llegar a lo único que me importa.

—Ethan —terminó por ella, viendo como sonreía de medio lado asintiendo lentamente.

—Es uno de los motivos por los cuales me levanto todos los días. El primer ser que me enseñó que habia una razón para seguir adelante, pese a la adversidad —algo sabia al respecto por lo ocurrido con Evolet, sin atreverse a preguntarle a Ethan al no querer entrometerse en temas tan delicados si él no le daba cabida en esa parte de su vida —. Y por eso mismo, hasta mi última exhalación velaré por su bienestar, como de su felicidad, y discúlpame que sea tan franca, pero por lo que he visto esta noche puedo asegurar que por más que se aprecien, y estén decididos a que funcione, a la larga serán infelices por no darse un tiempo para analizar lo que les conviene —sintió un nudo en la garganta, sabiendo que habia palidecido sin necesidad de mirar su reflejo, mientras la señora abría los ojos como si hubiese leído su mente, negando fervientemente con la cabeza para intentar frenar lo que estaba elucubrando su cabeza.

—No lo digo por tu enfermedad, aunque tengo que confesar que es algo que me preocupa, teniendo en cuenta, que no es lo más idóneo cuando de formar una familia se trata, pero esto lo estoy basando en lo que he visto, y eso es lo que todos notamos, muchacha —le tomó una de las manos apretándola —. No se aman, y no es un requisito, pero en lo personal, eso es algo a lo que huye mi hijo, y aunque diga que siente algo especial por ti, eso no significa que sea esa emoción que hace que tu mundo se vea eclipsado por las acciones de un tercero, deseando que sea parte de él, sin importar lo que cueste —no sabía que decir. Tenía la garganta cerrada —. Sin contar con que de parte tuya se percibe el mismo sentir, y eso a la larga les va a costar.

—Él es consciente que lo aprecio, y que estoy muy lejos sentir amor, pero que intentaré poner de mi parte para que funcione, porque lo que menos queremos es que sea una unión fría a base de conveniencia.

—El intentar no es suficiente, cuando al corazón no se le puede decir a quien amar. Empezando porque el tuyo está ocupado, y cuando eso sucede no hay espacio para nadie más —boqueó sin saber que responder.

¿Cómo se habia enterado?

Dudaba que Ethan le diera esa información.

» Te repito que no tengo que ser un ser dotado para entender al poner el mínimo de atención, que tu corazón ya tiene dueño, y me atrevo a apostar que es el hijo menor de lo duques por cómo reaccionaste al oír que era mencionado. Huyendo a la menor oportunidad cuando te enteraste de que no vendría, pese a las amenazas de Lady Stewart.




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