SueÑo (im) Posible || El Matasanos & La Moribunda * T.E Ii

XLII

NARRADOR OMNISCIENTE

La ceremonia de unión entre la señorita Antonieta Coleman y Sir Ethan Walsh, se iba a llevar a cabo en la intimidad de lo que la rubia estipulaba desde que habia llegado a tierras inglesas como hogar.

Siendo adecuado los uno de los extensos jardines del Montrose House, específicamente los que daban al ventanal de los aposentos de la novia.

Estando decorados de manera sobria, con un camino de piedra que serpentea a través de una exuberante vegetación. Con arcos cubiertos de rosas rosadas en plena floración, creando un efecto de túnel floral. En el centro del jardín está una fuente ornamental con una escultura, rodeada de arbustos bien recortados y más flores rosadas. Se podían apreciar faroles colocados de manera calculada en el camino, que al ser temprano en la mañana no estaban iluminando el área, de igual manera añadiendo un ambiente romántico y acogedor, estando a los lados puestas las sillas para los invitados. Y hasta el fondo un apoyo en donde se hallaba ubicado el párroco que oficiaría la unión.

Teniendo como añadido el clima fresco pero perfecto que no daba señales de cielo nublado, augurando que todo sincronizase para que los novios pensasen que estaban dando el paso indicado.

Que se merecían.

Que eran en uno para el otro, pese a que las inseguridades amenazaran con abrumarlos.

Por otro lado, el enfoque eran los anfitriones, siendo los dueños de casa, los duques de Montrose, relegando a los padres de la novia a la posición de invitados.

Estando entre los últimos los progenitores y hermanos del novio.

Elijah y Rose Walsh, que aparte de Ethan tenían a Owen de veintidós, todavía sin dar señales de vida. Estando presente solo Riley de veinte. Otra solterona consagrada, y Aiden de dieciocho. Un libertino coqueto desde chiquito.

Seguidos de la familia de los duques, sus hijos, Archivald y Aine Stewart. la esposa del primero Evolet Stewart y los pequeños mellizos, Kendrick y Roxanne. También incluyendo a la sobrina de estos, siendo nada menos que Lady Ángeles MacGregor, con su esposo Duncan MacGregor, Duque de Rothesay, junto con su suegra Lady Violet, la cual habia llevado a su sobrina Lady Josephine MacGregor, aprovechando que estaba invitada al ser amiga de la novia.

A estos habia que añadirle al grupo consagrado como los disolutos.

Siendo encabezado por Lord Berwin Spinster, conde de Lincoln, próximamente Duque de New Castle Upon-Tyne, y su esposa, Lady Berit Spinster, princesa de Alemania.

También se hallaba Lord Cayden Green, Conde de Portland, con su madre, la condesa viuda y su prima la señorita Ailia Thomson, también amiga de la novia pese a su fama de chismosa, cerrando ese selecto grupito el Marqués de Londonderry, Lord James Smith, junto con su hermana Brighid Smith, la popular Lady perfecta, que también resultó intima de la rubia americana después de que le fueron presentadas por Evolet, la pronto duquesa de Montrose.

Un grupo bastante particular, sin embargo, había más.

Cortesía de Lady Catalina Stewart que tenía tergiversada la idea de familiar y privada. Mucho más cuando las unía en una sola oración.

Y eso ocurría porque el jardín se hallaba al completo atestado de personas, aparte de las nombradas, que, si bien no conocían a la afortunada, el novio era el que los tenía en aquel evento.

Siendo el caso de Garret Hasting, vizconde de Portman.

Que sin importar que seguía sin saber nada de su esposa, ahí se hallaba siendo el incondicional del hombre que consideraba su mejor amigo.

Hermano de vida.

No haciendo énfasis en el resto de los espectadores, porque el acto principal se estaba haciendo esperar.

Una situación normal, teniendo en cuenta el evento, pero, el lugar se habia sumido en susurros que ponían nerviosos a las personas más implicadas con los novios, porque los vive de prójimo lo único que querían era advertir a la dama que se había ganado el corazón a la par de honor de desposarse con uno de los hombres más enigmáticos del momento.

Siendo la Duquesa de Montrose la más ansiosa al ver de forma insistente el lugar por donde tenía que salir la novia, que brillaba por su ausencia.

—Un día de estos me van a matar de un disgusto —se quejó en tono dramático Lady Catalina.

—Lo mismo dijo tu madre cuando te secuestré para que nos casáramos en Gretna Green —su rostro se encendió, haciendo que abriera el abanico, y se ventilara por el acaloramiento repentino que sufrió tras la mención del recuerdo.

—Ese sería una estupenda solución a este problema, pero tu hijo hace gala de una tozudez abrumadora.

—A veces arrastrarse no es la mejor táctica para enamorar a damitas tan particulares como ustedes —porque su esfuerzo le costó hacerse a ella sin necesidad de parecer un rogón —. Y hablo desde la experiencia porque me hice al premio mayor, y sin tener que pasar por la amenaza de un duelo, cuando tuve el aval de mis queridos suegros que en paz descansen —le guiñó un ojo consiguiendo que resoplase.

—Sigues siendo un neandertal de la peor calaña —soltó torciendo el gesto con desagrado, no pudiendo guardar el tipo cuando Kendrick le plantó un beso en la comisura de los labios.




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