Sueños cruzados

CAPITULO II.

CAPITULO II: 

Después de resignarse a la idea de que debería caminar durante horas para poder regresar a casa, ya  las gotas de Rocío y el lodo que le chorreaba por todo el cuerpoñ le dejaron de importar. Si su padre se enterara de todo lo que pasaba en su vida a diario, no dudaría en llevarla lejos de ese lugar. Y ella no podía permitir eso. Eran muchas oportunidades las que estaban en juego. 
  Siguió caminando con pesadumbre mientras pensaba en lo ocurrido anteriormente en la parada de autobuses; y una pequeña lágrima se escurrió por su mejilla. -¿QUE MIERDA? . ¿Que le he hecho yo a estos imbeciles para que me traten de esta forma? ... osea, ¡es que ni siquiera me importa lo que sea de sus vidas!... ¿por qué diablos tienen que hacerme difícil la mía? - Gritaba en medio de la desierta calle mientras las lágrimas ya no dejaban de fluir. De pronto escuchó el ruido de un motor que se acercaba.- No . Por favor... ¡Otra vez no !. - . Aumento la velocidad de sus pasos, pero el coche no se detuvo. Siguió rodando al ritmo que ella caminaba, como si en lugar de molestarla la estuviese acompañando,  Emily estaba nerviosa , pero no se atrevió a mirar hasta que el conductor la llamó: 
  - ¿Vas a subir o te vas a quedar ahí parada? - Al voltear notó a Travis con una sonrisa esperando pacientemente mientras ella lo miraba confundida. 
- ¡No puedo! . Estoy empapada. - Dijo en voz baja mientras se acomodaba el cabello tras las orejas- ... Además... ¿a ti qué te importa? .- El la miró confundido. Solo intentaba ayudar.  ¿Porque siempre está tan a la defensiva?.
- Me importa como lo haría cualquier otra persona... ¡No te creas especial!...- Dijo Travis cortante. Ella puso los ojos en blanco y señaló su vestimenta empapada con cierto sarcasmo. Él se encogió de hombros divertido.
-  Si no quieres... - Hizo un amago de que se iba y Emily comenzó a sacudir los brazos frenéticamente. 
- Espera, espera... - Sus mejillas se sonrojaron bajo la helada piel. - ¡Morire de frío si sigo aquí un segundo más!. 
- ¡Tampoco exageres! - exclamó Travis con una sonrisa de oreja a oreja mientras le abría la puerta desde adentro. Emily se sentó y rodeó sus piernas con sus manos... en silencio. Travis cogió una manta del asiento trasero y se la ofreció.- ...Ponte esto, debes estar congelada.
- ¡Gracias! - exclamó tímidamente. Y volvió a estar en silencio total.

    Pasaron medio camino sin dirigirse la palabra. Travis no tenía ni la más mínima idea de a donde iba a llevar a la chica, pero el simple hecho de tenerla allí, le proporcionaba una extraña sensación de tranquilidad... inexplicable, una sensación  que había tenido una sola vez en su vida... Y había sido esa misma mañana. Emily le miraba de reojo de vez en cuando en busca de algo que no se explicaba que era. No entendía por qué actuaba de esa manera con ella, a quien apenas conocía, cuando la mera cercanía de todos los demás la correspondía con tanta desidia. Lo miró de reojo como intentando descifrar algo, él volteó y sus miradas se encontraron causando que sus mejillas hirvieran de rubor, esto causó mucha gracia a Travis quien en seguida intentó romper la tensión. 

   - Y... ¿Tienes hambre? - podía notarse cierto ápice de nerviosismo en su voz, algo que no era muy común en él,  que acostumbraba usar pocas palabras a la hora de hablar con cualquiera, ocasionalmente ni si quiera tenia que acudir a ellas.   Emily  lo miro en silencio y negó con la cabeza, Travis se encogió de hombros  resignado.

  - Preferiría llegar a casa antes que papá... Es por aquí.- añadió señalando una intersección que apareció en el camino. - ... Si me ve así va a enloquecer..

   - Ok.- la expresión de Travis se volvió más seria, suspiro y volvió a mirarla-... Oye... ¿Por qué te han hecho eso?... No, se ... es excesivo ¿no crees?.- Emily se encogió de hombros resignada. 

  - ¡ No soy como ellos!... Los chicos aquí pueden ser muy crueles...- suspiró-... pero tú no lo entenderías. - Travis la miró y su rostro se ensombreció.

  -  No debería ser así... 

   - ¡Pero lo es! - añadió ella con una sarcástica sonrisa-. Lo que más me molesta es... -su voz se quebró.- ... Que habiendo tantas otras personas en el mismo lugar que yo, parece como si todos se ensañaron conmigo. No es justo. - Travis la miró conmovido-. 

  - No seguirá siendo así. - añadió convencido, a lo que ella respondió con una fuerte risotada que lo dejó atónito-... ¿Que pasa?.

  - ¿Crees que todo el acoso desaparecerá  de la noche a la mañana solo porque tu lo decidiste así? - continuó riendo ante el desconcierto de su compañero- ... ¡Eres muy ingenuo!. , esa gente me odia Travis.

  - ¡ Es verdad que no sabes quién soy yo! - Ahora fue Travis quien comenzó a reír.- , esa gente hará lo que yo quiera con tal de estar en buenas conmigo, y ¡Eso lo notarás pronto! - enarcó una ceja con socarroneria, Emily puso los ojos en blanco.

  - Aquí es.  - Señaló la pequeña residencia que se levantaba frente a ellos. Si bien era un lugar agradable, no era nada comparado con lo que Travis estaba acostumbrado a ver hasta ahora. Emily lo miró inquisitiva esperando algún cambio en su expresión,  pero no halló nada. Estaba neutral, lo que se erguía frente a él no le sorprendía pero tampoco le afectaba. Y se sintió bien. Por primera vez desde que había llegado allí,  conocía a alguien que al conocer su situación no huía horrorizado. Se acomodó el cabello detrás de las orejas y salió del auto. Travis le sonrió y ella se despidió con la mano antes de salir corriendo bajo la lluvia hasta el portal. 

    Travis la vio alejarse con una sonrisa. Esta curiosa chica había despertado algo nuevo en su interior,  y le gustaba como se sentía.

                           .....................

 

   "Vuelvo a sentirme así de nuevo. Hace tiempo ya que no tenía esta experiencia,  Ese vació... La punzante sensación de Soledad. Camino por el apartado y desierto sendero, todo lo que aquí surge es gris, sombrío... sin vida. El corazón me late aceleradamente, y se siente tan Real. Sigo hacia adelante, aunque mi cerebro me insiste que pare, algo en mi interior me insta a seguir adelante... al final del sendero vislumbró una curiosa luz azulesca que capta mi atención como si no hubiese más nada a mi alrededor.  La miro y puedo jurar que jamás había visto espectáculo tan hermoso... me acerco maravillado hacia el destello y a medida que me aproximo voy observando una silueta, una hermosa silueta admirando su alrededor. Se que está feliz, la energía que emana es sorprendente, y aunque no puedo ver su rostro me cautiva el solo tenerla cerca... ¡Quiero tocarla! , sentir eso tan mágico que ella está sintiendo... Me acerco. Entiendo mis brazos a solo unos centímetros se ella y posó mi mano sobre su hombro. Se exalta,  tiembla de se tensa y tengo la sensación de que está nerviosa. Se gira lentamente haciendo estremecer todos mis sentidos ; Pero una fuerte niebla se levanta desde el suelo abrazandolo todo, justo en el momento en el que nuestros rostros van a encontrarse... La niebla difumina todo...¡Y otra vez regresa ese vacío!.




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