Sueños cruzados

CAPITULO III.

La clase transcurrió sin contratiempos, de vez en cuando compartía una que otra nota con los chicos con los que se había sentado, Ángel, Evans y Rick. Pero no se apartaba de su cabeza la duda de que quizás Emily solo habría sido producto de su imaginación. Aquella incertidumbre estaba carcomiendo su cabeza hasta el punto en que no podía concentrarse en nada. 
   Al salir de las clases, había quedado con Phanie en que saldrían a comer para continuar su charla de la mañana, pero de lo que menos tenía ganas en ese momento era de hablar. Se escabulló entre los estudiantes buscando no ser visto; pero esta empresa resultaba bastante difícil debido al montón de ojos que le seguían a todas partes... todo el tiempo.  Salió por el estacionamiento de profesores dejando su auto para que pareciese como si aún estuviera adentro, y cogió un taxi que lo llevara hacia el campo de entrenamiento.
  
  - ¿Travis Mcgail? - dijo el conductor con nerviosismo en lo que este cerró la puerta del pequeño sedán de color azul. 
  -  Si... ¿Podría llevarme al Fith High Soccer? - el conductor asintió emocionado y Travis sonrió divertido. 
  El camino al campo no era muy corto así que Travis se puso a revisar su celular. No encontró nada sobre Emily, ni en redes sociales ni en Google.  Ya estaba casi convencido de que aquella chica tan especial,  solo había sido producto de su imaginación y del deseo insaciable de tener algo real.  Sacudió la cabeza intentando esfumar esos pensamientos que tanto le angustiaban y comenzó a mirar por la ventana con nostalgia. 
   - Disculpe... - dijo de pronto el conductor de taxi-... ¿Porqué tomó un taxi? En las revistas sobre deportes se dice que tiene una muy variada colección de autos. ¿Por qué tomaría un taxi si no lo necesita? - Travis le miró seriamente,  pero no porque le fuese molestado la pregunta, sino porque aún no salía de su consternación  por todo lo ocurrido en estos últimos dos días. Sacudió la cabeza y volvió a mirar al conductor que se había incomodado por la expresión del futbolista.
   - Lo siento... tenia mi cabeza en otro lugar. - Chalrs  el conductor, sonrió aliviado y asintió en comprensión. -... Un grupo de personas no paraban de seguirme, así que me me escabullí y bueno ... aquí estoy. - Chalrs soltó una carcajada, a la que Travis se unió al instante. Continuaron hablando de deportes y de sus aficiones hasta llegar al campo de entrenamiento.  Travis se bajó y le dio las gracias al conductor por la afable charla; la verdad es que no había pensado en nada durante el buen rato que duró el viaje. 
   - Ten. - dijo Chalrs extendiéndole un pedazo de papel que Travis aceptó intrigado.
  - ¿Que es? - preguntó el jugador, que desdobló el papel en él que estaba escrito un número telefónico.
   - Por si algún día necesitas escapar de la multitud o un amigo con quien charlar . Puedo ser fácilmente los dos... ¡Gracias! . - Travis abrió los ojos como platos. - ¡Fue un placer haberte conocido!.- el jugador asintió y el conductor se fue de inmediato con una sonrisa dibujada en el rostro... Travis pensó: " Después de todo, parece que no soy tan malo como creía". 

  El entrenamiento no estuvo tan duro como lo era regularmente.  Sus compañeros se pasaron todo el rato molestándole por la cantidad de chicas que debían de estar persiguiéndolo en la universidad. Conocian de sobra el temperamento de Travis,  y lo que le molestaba que invadieran su "espacio personal". Había decidido estudiar allí en lugar de donde estudiaban todos porque pensó que el peso de estar solo en un lugar donde todos parecían estar en lo suyo  podria evitar las fanaticadas frenéticas siguiéndolo a cada momento , pero no lo había logrado, incluso parecía mucho peor . Esta situación le causaba mucha gracia a sus amigos.  
   - Yo tu estaría feliz. - le dijo Thomas con socarroneria cuando recogían sus cosas para irse-... todas esas chicas enloquecidas... ¡Y solo para ti! . - Todos comenzaron a reír. 
  - Si ... y que no te dejen solo ni para ir al baño... ¡ Un sueño hecho realidad! - añadio Travis con sarcasmo frente a las burlas de sus compañeros. Recogieron sus cosas y se fueron a las duchas. 

  Después de un rato. Ya todos estaban listos para irse, cansados y muertos del hambre, cada uno tomó su camino menos Thomas y Gaíl, quienes se dirigieron a donde Travis se encontraba recostado de un muro de piedra. 
   
   -  Travis. - Este volteó en silencio y los miró con atención.  -  ¿Y si vamos por unas cervezas? . - Travis negó con la cabeza y sus amigos insistieron hasta el cansancio. 
- Mañana tengo clases chicos. - Thomas y Gaíl hicieron un gracioso puchero que hizo que Travis estallara en risas frente a sus compañeros que le acompañaron en el barullo.  
  -  Venga. ¡Vamos !... Solo serán unas cuantas. - Travis enarcó una ceja dudoso- ... Nosotros también estudiamos mañana. 
  - Vale. - suspiró resignado-, pero solo dos y me voy. 
  - ¡HECHO!. ,- Exclamaron ambos al mismo tiempo victoriosos. Travis sonrió ante las ocurrencias de sus dos amigos, subieron al auto y se fueron.
  Se pasaron todo el camino comentandole a Travis lo maravilloso de aquel café bar al que irían. Cuando llegaron al pequeño establecimiento, Travis, aunque estaba más desanimado, decidió honrar el esfuerzo de sus colegas al menos fingiendo la misma emoción que ellos emanaban.
   Pasaron al pequeño establecimiento, adosado con baldosas negras y azules, la rica iluminación le daba un aspecto radiante y fresco. Se sentaron en una de las mesas del rincón, y empezaron a charlar mientras esperaban al mesero. 

- Chicos ... ¿Recuerdan a Phanie?. - Dijo Travis a sus amigos para entablar conversación. Ellos se quedaron en silencio por un momento hasta que Gaíl exclamo: 

  -  Ya.  ¿Es la chica rellenita que estudiaba con nosotros en la secundaria ¿no?. - Thomas seguía sin recordarla y Travis asintió.  ¿Que pasó con ella? . 

  - La vi hoy... - añadio Travis sonriente.- ... ¡No van a creer como se ve ahora!.

  - Yo no la recuerdo - dijo Thomas serio-. 

-  Deberías recordarla. - Dijo Gaíl de pronto - ... Te pasaste todo el tiempo molestandola. - Thomas lo miró con seriedad y Travis se quedó en silencio. Parecía que iban a empezar una pelea por aquella chica que apenas si recordaban. El temperamento de estos dos chicos eran totalmente opuestos, por lo que Travis siempre estaba interviniendo para que conservaran su amistad. 

- ¿ Me invitaron aquí para comenzar a pelear? - sus dos amigos lo miraron seriamente,  claramente enojados-. Si saqué el tema a colación era para mostrarles lo bella que está,  a ver si alguno quería pillarse una novia como ella.  - sacó su celular y los dos amigos abrieron tanto los ojos que amenazaban con salirse de sus órbitas. Se quedaron pasmados al ver la belleza de la rubia y Travis soltó una carcajada ante la reacción de sus compañeros. 
  -¡Invitala a cenar!. ¡Vamos a una fiesta!...  Bro... ¡Esta bellísima!. - Exclamó Gaíl emocionado-.
  - Si.  ¡Como ha cambiado!. - añadio Thomas con una pícara sonrisa. 
  
  - Cuando quieran puedo invitarla y así divertirme viéndolos competir. 

  Sus amigos lo miraron enojados y el comenzó a reír  a carcajadas, Gaíl y Thomas siguieron mirando las fotografías de la chica y Travis siguió revisando su celular . 
   Siguieron riendo y bromeando mientras esperaban que los atendieran; Thomas, que no poseía un temperamento muy cordial, comenzó a perder la compostura al cabo de unos minutos y comenzó a blasfemar por el mal servicio. A pesar de la Vergüenza de sus compañeros, no dejó de actuar tan desconsideradamente con todo el personal. Travis quien sabía que su amigo era incontrolable, les hizo una seña para que lo esperaran y se marchó al baño. 
    Una pequeña camarera se acercó a ellos finalmente , con la quijada enterrada en su cuello por la Vergüenza. 

  - Lo siento - dijo con la voz entrecortada, tratando de no parecer tan nerviosa - . Nadie nos había informado de que estaban aquí... ese botón... - señalo un pequeño botón que se ubicaba en la pared, justo al lado de Thomas- , es para avisarle al personal que la mesa ha sido ocupada - Gaíl cubrió su rostro con las dos manos. La vergüenza anterior no era nada comparado con esto-. ..De esta manera, el personal del café podrá atenderlos con la mayor brevedad. 

- Lo sentim...- Comenzó  a decir Gaíl pero Thomas le interrumpió de inmediato. 

- No... no sentimos nada. - La chica abrió los ojos por el grito del jugador-... Nosotros somos unas estrellas y así es como nos atienden, deberían agradecer el hecho de que gente como nosotros visita su pequeño local... 

- Ya le expliqué que... -le interrumpió la chica aún más nerviosa, aumentando así la ira de Thomas quien estaba rojo de furia. 

  - ¡ Llámame al gerente de inmediato! - bramo furioso el joven. La chica negó nerviosa y Thomas la cogió por el brazo.  
  
   Parecía no tener alternativa. Por el orgullo de aquel desagradable chico iba a perder su trabajo... Aunque fuese el quien cometió el error... lo pagaría ella otra vez.




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