Sueños cruzados

CAPITULO IXX

     El día de partir al fin había llegado y ninguno de los dos tenía ganas de despedirse. Emily acompañó al equipo al aeropuerto y se despidió con lágrimas en los ojos. Serían tres meses en los que estarían separados y aunque le causaba gran ilusión la idea de participar en un evento de semejante magnitud,  el hecho de tener que estar tan lejos el uno del otro les resultaba tremendamente difícil. 
   - ¿Me llamarás a diario? - preguntó Emily haciendo un gracioso puchero. Travis asintió con la cabeza y puso sus labios sobre los de ella - .
   - ¡Y todos mis goles serán para ti! - añadió con una sonrisa. Se le humedecieron los ojos al darse ese último abrazo y luego de eso el equipo se marchó para abordar.  
   
    Emily le miró con tristeza mientras se alejaban por la puerta de abordaje y una lágrima solitaria se escurrió por su mejilla. Travis volteó una vez más para verla y le dedicó una alegre sonrisa antes de musitar algo que aunque ella no pudo oírle supo que era un <<¡Te amo!>>. Luego se despidió con la mano y se fue riendo entre exclamaciones y bromas de sus compañeros, quienes aún no se hacían a la idea de que el inalcanzable Travis Mcgail estuviese enamorado. 
    Emily regresó a casa con una mezcla de tristeza y emoción,  no veía la hora de que comenzasen los juegos para ver a su amado aunque fuese por la televisión.  Arthur la estaba esperando en casa, y apenas ella abrió la puerta extendió sus brazos y la estrechó en un fuerte abrazo. Una lágrima emotiva se hizo notar en la chica, quien hace mucho no abrazaba a su padre. Después de un largo rato se separaron y Arthur la miró con dulzura. 
   - ¿Estas bien? - asintió repetidas veces y se limpió el húmedo rostro, su padre acarició su cabello y sonrió dulcemente -. ¡Hay alguien que quiero presentarte!.- la guió por el corredor hasta el comedor en donde se encontraba una hermosa mujer Morena de cabello rizado y ojos oscuros. Esbozó una gran sonrisa al verla y se levantó del taburete apenas los vio entrar. 

  - ¡ Tú debes ser Emily!. - Tomó su mano con alegría y la estrechó fuertemente- . ¡Arthur me ha hablado mucho de ti!... ¡Soy Amanda!. Tu padre y yo...

   Emily miró a su Arthur con picardía.  Ahí estaba la razón por la cual su padre se desaparecía sin explicación alguna. Le dedicó una amable sonrisa a la invitada y junto con su padre, se sentaron a comer. 

   Hablaron durante un largo rato sobre cómo se habían conocido. Emily miró a su padre sorprendida al enterarse de que llevaban varios años saliendo a escondidas y le reclamó a modo de broma que no tuviese la confianza suficiente en ella para contarle algo tan importante para él.  Amanda miraba encantada como la relación de aquellos dos era tan abierta y llena de confianza.  Se pasaron varias horas y a Emily comenzó a pegarle sueño. Se despidió de su padre y Amanda y se fue a su habitación donde se acostó a leer su libro favorito. Revisó su móvil por primera vez desde que había llegado a casa y se encontró con un mensaje de Travis:
   《" ¡Ya he llegado a Orlando pequeña!. ¡Todo aquí es maravilloso!... Desearía que estuvieras aquí conmigo, ¡Te extraño!. "》 

   Emily sonrió frente a la pantalla y abrazó su móvil como si del mismísimo Travis se tratara. Luego de su emotiva reacción, tomó su celular y respondió al instante.
《¡También te extraño!, se me hace raro todo sin ti ... ¿A que no adivinas quién se ha pillado nueva novia?... ¡Te quiero mi jugador estrella!.. Besos. 》.  Sonrió frente a la pantalla y se dispuso a dormir, mañana sería un largo día.

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     Travis:

  Me levanto temprano para poder disfrutar al máximo la experiencia y todo aquello que este lugar me ofrece. Aunque en mi vida he ido a incontables lugares, sin duda este es uno de los que más me ha atrapado. Gaíl toca repetidas veces a la puerta de mi habitación y me apresuro a atenderle preocupado por tanta insistencia. Se queda parado en el umbral, con una sonrisa de oreja a oreja y desbordante de emoción.  Estos viajes siempre les resultan agradables a él y a Thomas para conquistar chicas. Lo miró divertido de su expresión y hace un gesto dramático con las manos indicándome que me de prisa. Me apresuro a tomar mi bolso y lo sigo por el corredor. Me entretiene contándome todos los planes que ha hecho para pasar los ratos libres aqui en Orlando. Salimos por la parte trasera del hotel debido a la fanaticada eufórica que nos espera por la puerta principal, aún así no nos escapamos de una pequeña multitud que al parecer se esperaba nuestro movimiento y se aglomeró afuera. Una Morena bastante alta se aferró a mí cuello con fuerza.  

   -¡He esperado aquí al menos diez horas para poder verte!. - dice y se pega a mí boca eufórica.  No me da tiempo de reaccionar de prisa así que por un segundo intenta besarme de manera tan apasionada que me deja pasmado. La aparto apenas caigo en cuenta de lo que hace y camino lo más rápido que mis pies me lo permiten hacia el autobús que nos trasladará al Camping World Stadium, donde se dará a cabo el primer juego de la temporada y gran parte de ella. Al sentarme en mi lugar veo que Finch me mira con una sonrisa maliciosa desde su butaca. 

   -¡Ni porque tengas novia dejas de causar ese efecto en las chicas bro! - hago una mueca y él ríe a carcajadas- ... Es cierto... ¡Las traes locas a todas!.

  - ¡Yo solo tengo ojos para mí pequeña! - suelto con una orgullosa sonrisa, estoy convencido de que ninguna otra chica podría igualarla- 

   -No parecía importarte mucho cuando estabas pegado de la Morena. - suelta Thomas de pronto, con amargura. 

Pensé que nuestro mal rollo se había acabado en cuanto Em tomó su decisión, pero parece que sigue enfadado. 

   -¡ No ha sido mi culpa... viste que se me ha lanzado encima... y en cuanto pude me aleje de ella!. - Pone los ojos en blanco con fastidio.




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