Sueños de Escarcha escarlata

Capítulo 3: Bitácoras e instinto.

La semana pasa muy rápido, pero en el transcurso se siente como si el tiempo se detuviera, y ahora, al llegar el sábado, no hay muchos recuerdos de en qué invirtió ese lapso. Se alista con anticipación para estar puntual, sale de su vivienda y se dirige a la reunión.

Sus compañeros ya están en el lugar; se sienta donde siempre y empiezan a llegar las botellas. Discuten sobre las cosas que les pasaron durante la semana, con las vidas que cada uno lleva. Se necesitarían al menos un año y medio para que suceda algo llamativo. La monotonía de nuestras vidas, en comparación, hace que unas rutinas sean más interesantes que otras.

Mientras más avanza el tiempo, hay menos temas de conversación a tratar. Dimitri aprovecha esto para sacar la cuestión de sus pesadillas de manera sutil.

—Para expandir esto, ¿cómo va la convivencia con sus mujeres? —irá escarbando en el asunto poco a poco, hasta encontrar el momento exacto.

—¿Por qué la pregunta de la nada? ¿Ya tienes a alguien seleccionada? —interroga Mijaíl con picardía.

—Qué va, solo quiero saber de qué me libero al no vivir amarrado —responde Dimitri con júbilo para disimular.

—Pues yo sigo libre como una paloma, dispuesto a lo que venga —presume Alexey, muy relajado.

—En lo personal, mi esposa y yo estamos... tranquilos, es la palabra. Ambos nos complementamos, pero la llama de la pasión se extinguió hace mucho. Por eso busco compañeras de vez en cuando, solo por sexo. Mi amor sigue siendo para mi mujer —todos asienten comprendiendo la situación de Nikolay.

—Pobre de ti si tu esposa llega a enterarse de esas escapadas —advierte Alexey en broma.

—Dios me libre, el escándalo que me haría sería fenomenal —responde de nuevo Nikolay.

—Supongo que no es para menos, ¿no? Tienen sus razones —justifica Alexey.

—Bueno, hombre, puede que sí se queden dolidas al enterarse, pero ellas no entienden que es solo eso, una aventura; sexo, diversión de paso y se acabó —se excusa el mismo Nikolay, mientras los demás lo escuchamos con atención. Es la perspectiva de un hombre con más experiencia, además de ser casado y tener dos hijos—. Uno les da todo lo que necesitan; en el nido nunca les falta comida, y si quieren algo de afecto ¡que lo pidan! Esa maldita costumbre que tienen de mandar indirectas, en vez de decir lo que necesitan, como si uno tuviera la habilidad de leer mentes.

—En definitiva —se une a la conversación Faddei—, mi mujer no sé si será por el bebé que está tan hormonal, pero le ha dado por decir que tengo una musa. Ya quisiera yo tener a una cariñosa para desahogarme, ya que ella no quiere hacer nada desde que se enteró de que está embarazada; y no lo hago porque no ha nacido, y aun así me arma un escándalo.

—¿Y qué pasaría si fuera ella la que es infiel? —Dimitri lanza una pregunta punzante para probar la lógica de sus amigos. Nunca le gustaron las infidelidades, ni recibirlas ni hacerlas; otra razón por la que no ha pensado en un compromiso serio. Pero en vidas ajenas, él no puede opinar, solo escuchar la versión.

—Ya sería diferente —en ese punto, Dimitri da por perdida la coherencia en el discurso de su amigo, hasta que este menciona—, y no es porque uno puede y ellas no, es que, cuando un hombre es infiel, es una distracción, una cana al aire, satisfacer un instinto primitivo; lo hacemos solo por la variedad. En cambio, cuando una mujer engaña, es muy peligroso. Ellas son infieles al ver en otro lo que no ven en ti, significa que pierden el interés y existe la posibilidad de perderlas. Sigue estando mal, pero al menos nosotros volvemos siempre a una, que es con la que tenemos estabilidad; más si ellas se fijan en otro, te botan sin remordimiento.

No justifica una infidelidad, y él lo admite, pero tiene un punto lógico. Todos tenemos instintos primitivos; uno de ellos es la preservación de la especie. El macho busca perpetuar su linaje con varias parejas; de ejemplo está el león, por eso la atracción hacia diversas mujeres. La hembra, por otro lado, busca al macho alfa, según sus preferencias, para que el linaje se mantenga fuerte. Es la razón por la que se fijan en el que tiene más dinero, belleza, carácter, fuerza, etcétera. Ese y un montón de características que, según su gusto personal, hacen a un hombre irresistible a sus ojos.

—Bueno, y ¿qué opinan del maltrato hacia las mujeres? —los amigos de Dimitri tragaron grueso cuando escucharon esa interrogante; no sabían de dónde venía y no se quedaron con la duda.

—¿A qué se debe esa pregunta? ¿Acaso tú... —Mijaíl estaba a punto de insinuar que su amigo era un abusador? Todos lo miran sorprendidos y expectantes a una respuesta; en eso, Dimitri se apresura.

—No, no, claro que no, yo jamás haría semejante cobardía. Es solo que —le llegó el momento de sincerarse—, la semana pasada les mencioné que tenía sueños de personas que mueren; al ustedes decirme que también los han vivido, llegué a pensar que eran normales, pero solo le pasa una vez al año. A mí me ha estado azotando desde hace meses y se han vuelto frecuentes; el último fue el lunes por la noche, soñé que vi cómo un hombre golpeaba hasta la muerte a una chica; creo que era su pareja y además estaba embarazada.

Los presentes están atónitos ante las palabras de su compañero. Después de pasar el estado de sorpresa, comienzan a meditar sobre la cuestión.

—Vaya, sí que la tienes difícil —Faddei es el primero en hablar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.