Sunshine

Capítulo 2. Parte 2

Siempre había creído que la vida era un conjunto de actos predestinados, actos que nos llevaban al punto donde debíamos estar. Que debía dejar la vida actuar porque todo se pondría en orden, que no debía moverme, porque el destino estaba escrito.
Pero exactamente en ese momento, donde el clima decretaba que solo se pondría peor, podría fácilmente decir que era mentira, la vida que estaba viendo frente a mis ojos y el sentimiento de paz que estaba sintiendo había sido porque había movido mis piezas, no era el destino, eran acciones creadas por mí misma. Era mi fuerza de voluntad creando mi nuevo mundo.
Y todo eso, me llevaba a mi momento de admiración a mi nuevo lugar.

El día iba a ser horrible.

El cielo estaba nublado, los rayos del sol eran más débiles de lo que habían estado hace unas horas y el viento que soplaba era frío. Todo eso combinado había provocado que cada cierto tiempo volviera a colocarme bien la ropa; ajustaba mi chaqueta, levantaba las medias que estaban por debajo de mis pantalones y que se caían porque el elástico ya no servía, me aferraba a mi gorro y me resistía a que mi bufanda golpeará mi cara.

El día iba a ser horrible.

No sólo porque el clima me había fastidiado hasta el cansancio, sino también por el hecho de que había pasado unos cuantos momentos con preguntas directas e indirectas, comentarios sarcásticos e irónicos, todo tipo de acto sucio para conseguir información, quería saber qué había detrás de todo, cuando los ojos le pesaban a Ren y Naoko parecía energética. Todo lo que había pasado y que no había entendido.

Lo peor, era que seguía sin entender, porque nada de lo que hice obtuvo resultados.
Ren se había encerrado en su habitación, terminando conmigo sola. Completamente sola en una ciudad que no conocía.
¿Y qué se hace en una ciudad en la que no conoces ni una sola calle?
Perderse. Claro.

La ciudad —tal y como había descrito Naoko con sus pobres habilidades descriptivas— era ruidosa, pero contenía cierto encanto del cual no podía escapar. A pesar de las temperaturas, las personas no dejaban de moverse, iban y venían de manera coordinada, como si todos supieran donde iban, como si tuvieran un lugar asignado. El moverse como persona apenas integrada en la escenografía era cansado y terrorífico, pero pude moverme con habilidad entre ellos.

Sin importarme si el viento soplaba fuerte, sin importarme que la punta de mi nariz estuviera congelada, yo no dejaba de ver todo. Porque a eso había venido, a sentir. A explorar. A conocer.
Así que con eso en la cabeza, vagué por la ciudad sin un rumbo fijo, yendo de lado a lado con la cámara de mi celular encendida. Tomaba fotos a todo lo que podía y se lo enviaba a Ren, aunque era un chat unilateral. Con mis pasos y suspiros dados porque el frío cada vez era peor, terminé frente a un gran edificio.

Entre árboles con troncos gruesos y escasos de hojas en sus ramas, se alzaba una estructura que no lograba asimilar del todo. Con paredes en un color arenoso, con ventanales enormes que no cumplían con su función porque estaban opacos, puertas dobles y columnas alzadas donde las figuras de distintas mujeres estaban esculpidas, estaba un edificio con letreros a los lados de sus puertas que invitaban a entrar por su exhibición de arte en nombre de un autor desconocido. Un pintor con el seudónimo de Kon.
Era una galería de arte.

Camine, totalmente hechizada por la idea de pasar algunos minutos dentro. El dibujo y la pintura me aburrían, era algo de lo cual podría pasar de largo contrario a mi amor hacia el teatro, pero al ver algo que nunca había visto me era inevitable el querer entrar, al igual, la idea de pasar las yemas de mis dedos por las columnas me embriagaba.
Y al estar frente a las columnas pude observarlas mejor, cada figura portaba algo diferente, haciéndola única. La más cercana a la puerta tenía entre su mano la cabeza de un hombre, sonreí y decidí acercarme a esa.

Con mis dedos seguí la forma de sus pies, porque era lo único que podía alcanzar por lo enorme que era, y al curiosear me percaté de que cada columna tenía una placa. Dorada y rectangular, en ella estaba lo que parecía ser el nombre de la escultura, y por debajo, en letras más pequeñas formaban palabras que de tan mal estado terminaban siendo incomprensibles.
Me agaché y observé. La placa tenía las letras casi borradas; desgastadas quizá por culpa de la lluvia ácida, otras eran ilegibles porque había dibujitos hechos con marcadores y muchas otras eran tapadas por stickers de osos. Lo único que me quedaba por ver era el nombre «Melpómene».
Observe el nombre por unos minutos más. No me sonaba de nada.
Aún en cuclillas, tomé mi celular y abrí el buscador, con la esperanza de tan siquiera encontrar algo en Wikipedia. Con un murmuro, deletreé el nombre que estaba en la placa. Una manera de no olvidar que letra iba después de otra. No era un nombre muy común.

—Son musas.

Pegué un respingo y giré a ver detrás de mí.
Un hombre de cabello oscuro me observaba desde arriba, en sus manos tenía una bolsa de plástico pequeña. Elevé mis cejas sin entenderlo.

—Las columnas —continúo hablando. Señaló el edificio ante mi nula respuesta—. Cada una de ellas representa a una musa, Melpómene, es la musa de la tragedia.

Se agachó hasta quedar en cuclillas al igual que yo, pero en lugar de leer el nombre o tratar de descifrar lo que decían las demás palabras, él comenzó a retirar los stickers de ositos.

—¿Tragedia? —murmuré observando como el pequeño oso con una bufanda atada a su cuello se resistía en irse— ¿Debería apartarme?

Cuando el oso decidió despegarse, él levantó su mirada y me sonrió como si se burlara de mí.

—No ese tipo de tragedia, me refiero al teatro.

—Ah, teatro —me sentí tonta por no recordar eso cuando era una amante del teatro.

Él asintió y prosiguió con su labor de quitar unos pobres osos invernales de una placa que ya no tenía remedio. Sonreí y decidí burlarme de él, de manera sutil, tal como él había hecho conmigo.



#4870 en Novela romántica
#1682 en Otros
#49 en No ficción

En el texto hay: comedia romantica, romance

Editado: 12.01.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.