Sunshine

Capítulo 7: De entre estrellas y bailes

—¿Estás realmente seguro?

—Que si, Dai. Estoy cómodo.

—No te creo.

Su mirada llena de estrés dio en mi y yo solo pude sonreír mientras me encogía de hombros.

—Es que para mi sería incómodo .

—Para mi no.

—Tu posición. ¿No te duele nada estando así?

—Que no, Dai. Es más, me parece mil veces más cómodo así.

—Los artistas son difíciles de comprender.

Lo observe de nuevo, me parecía tan extraña la manera en la que estaba dibujando; teniendo su cuaderno al aire mientras su cuello descansaba sobre el reposabrazos, y sus piernas cruzadas, una sobre la otra.

—Lo que haces —su atención fue captada totalmente por mis palabras— ¿Es para tu próxima exposición?

—Sí —dejó la libreta para verme—, debo organizar todo, quiero exhibir a principios de otoño, así que es mejor comenzar desde ahora.

Después de su rápida respuesta volvió a fijar su mirada en la libreta, volviendo a dar trazos. Con solo verlo mover sus manos con destreza, sonreí.

—Nunca me cansaré de decirte que te admiro demasiado, se ve que te has esforzado.

Por unos segundos dejó el bolígrafo en el aire y sonrió con pena, cuando volvió a su tarea. La puerta fue abierta.

—¡Aquí estás! Te he estado buscando.

—Siempre estoy aquí, Ava.

—Sí, pero eso no importa ahora. —Ava miro hacia el sillón, encontrándose con la mirada llena de fastidio de Megumi— ¿Qué haces aquí?

¿No puedo venir a la cafetería?

—Sí, pero siempre estás en tu casa, encerrado, es raro que salgas ¿Qué te trajo aquí? Exactamente a esta oficina. —pasó su vista entre ambos, elevando una ceja.

—Solo quería dibujar en otro lugar que no fuera mi casa —Megumi se encogió de hombros.

—Sí claro, vamos a ignorar que estás en un sitio súper incómodo y solo quieres dibujar, sí —Ava rodó sus ojos para después verme a mí.

—¿Verdad que parece incómodo? —le dije a Ava, pero antes de que estame respondiera, Meguimi giró a verme, molesto. Opté por corregir mi pregunta— Ava, ¿Para qué me buscabas?

—Quería saber si el sábado estás libre.

—Sí, lo estoy. Creo.

—¡Genial! Vayamos de nuevo de compras, la vez pasada solo duramos muy pocas horas.

—Fueron tres horas —interrumpió Megumi.

—Como decía, fueron pocas horas. Así que el próximo sábado iremos de compras, Montse, Panda y Santi también vendrán, solo faltabas tú.

—¿No irá Ren?

—Dijo que prefería descansar.

—Ah, claro —me removí incómoda en el asiento por dos pensamientos.

Uno: Nunca salía sin Ren.

Dos: Hablábamos de una salida donde no incluímos a Megumi y él estaba presente.

Bien, sábado a las ocho, aunque hay que tratar de convencer a Eiji que nos deje ir temprano, pero ya tenemos plan para eso —agitó su mano al aire, totalmente despreocupada.

—¿Ah, sí? Será difícil, ¿no?

—Megumi le dirá que cierre temprano, al cabo él vendrá con nosotros.

—¿Qué? —Megumi elevó su vista hacia Ava, cerrando su cuaderno de golpe—. Ni siquiera me preguntaste si estaba libre el sábado.

—Megumi, nunca sales, además le debes de hacer compañía a Dai.

—Pero también irán Panda, Montse y Santi— frunció el ceño—. No veo porque debo ir yo.

—Porque ellos siempre se aburren y van por comida.

Ambos se mantuvieron la vista sin parpadear, la mandíbula de Ava se apretaba cada que pasaban los segundos. Decidí cortar el ambiente.

—No te preocupes, Ava —negué ganándome la mirada de ambos—. Puedo estar junto a ustedes, no le veo problema, e incluso puedo ir junto a Montse.

—Pero…

—Pero nada —corte el argumento de Ava, posiblemente sólo quería comenzar una pelea, como siempre—. Megumi tal vez tenga cosas importantes que hacer o deba salir, no hay que incomodar.

—Está bien.

Durante unos momentos Ava y yo nos observamos, emocionadas por tener una salida juntas de nuevo.

—Yo… —Megumi con su voz hizo que ambas pusiéramos los ojos en él, tenía una mano en la nuca—. Realmente estoy libre el sábado.

—¡Entonces por qué haces esas escenas Nakamura! —Ava dio unos pasos hacia Megumi, lista para golpearlo—. Eres un idiota.

—¿Qué? —cubrió con sus brazos su cabeza— ¡La idiota eres tú! Debes preguntarles a las personas por sus planes.

—Tranquilos chicos —ambos pararon sus acciones—. No peleen.

—Bien, solo lo hago por ti, Dai —Ava se dirigió hacia la puerta— ¡Nos vemos el sábado!

—¡Nos vemos el sábado!

Con la salida de Ava, Megumi y yo giramos a vernos para reírnos, a los segundos ambos volvimos a nuestras actividades.



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En el texto hay: comedia romantica, romance

Editado: 01.04.2026

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