Super Perico y Un amo digno de su sirviente

Décimo movimiento: No comprendo (10/32)

El Amigo le había solicitado a nuestro héroe el nombre de algún inocente. Según él, quería demostrar que todos los humanos son culpables. Y para mayor intimidación, juró llevar a ese inocente a prisión.

Super Perico imaginaba que la buena señora que había confeccionado sus trajes no podría ser enviada a prisión con ningún cargo importante. Pero cuando iba a responder, un mal presentimiento le hizo sentirse culpable. Sospechó que responder abiertamente lo convertiría en una de esas aves malévolas que cometen actos poco honorables.

«¿Y qué si decía la verdad?, que sus abogados pueden llevar a prisión a cualquier habitante de Haram. Acaso no dicen los pericos, que molestando cualquier ave te saca la sangre…» Así que resolvió no poner en problemas a sus amigos.

—Si pretendes llevarlos a la cárcel, mejor no te nombro a nadie —respondió luego de varios titubeos. Si tanto le gustaba imaginarse que todo el mundo es un delincuente. Lo mejor sería permitir que se engañara solo.

—Yo tengo exactamente el mismo problema, no quiero que mis amigos vayan a prisión. Es un lugar horrible. Siempre he dicho que poco importa una pregunta incómoda si logro salvar el pan de cada día de mi personal. —El rostro del Amigo tomó una expresión de inocencia bastante convincente—. Las personas timoratas y escrupulosas no comprende que el combustible ilegal sirve para que los pobres puedan llevar a los niños a la escuela. Da igual si lo venden más barato, como cuando mis intermediarios se quedan con la ganancia. No te imaginas cuantas madres me han agradecido los ahorros que han podido hacer. ¿Sabes en que usan los ahorros que consiguen gracias a nosotros? En comprar medicinas para sus hijos enfermos. La culpabilidad es cuestión de puntos de vista.

—No me convences —insistió Super Perico—. Además, el cartel AAC habla de toda clase de delitos horribles. Y la gente del parque decía que lo peor ni siquiera se publica.

—Si no lo publican es porque son inventos. Y lo que sí se publica, son calumnias. La gente es envidiosa y al verme con tanto dinero, toman algunos pecadillos que luego multiplican con saña y alevosía. Me reconozco pecador como todo ser humano normal. Un convencido que cree que el libre comercio debería ser todavía más libre, para que el mundo funcione mejor. Y si acaso no funcionara mejor, te garantizo que será más divertido… Pero la gente comienza a inventar cosas horribles de mi persona. ¿Qué puedo hacer yo contra tanta mala fe?, mis valores atan mis manos contra tanta maldad hacia mi buena reputación.

Cuando por fin terminaron la comida, el Amigo ordenó que retiraran los sobrantes, que era la mayoría de los deliciosos platillos. Se acomodó al centro del salón junto con dos acompañantes.

A su señal, algunos hombres trajeron un curioso mueble circular de mucha elegancia; probablemente los mismos que hicieron de meseros aunque con una ropa diferente. Sobre el mueble apiñaron un generoso montón de semillas y frutas; junto con toda clase de artesanías extrañas.

Uno de ellos colocó un exótico collar de jade, pero otro lo obligó a cambiarlo de lugar. Lo mismo se repitió en varias ocasiones con otras piezas de una colección que crecía al centro de la habitación. Revisaban constantemente unos papeles.

Con una mirada curiosa, el perico logró descubrir fotografías de algún modelo que los empleados intentaban recrear con esmero. No había terminado el desfile de objetos curiosos, cuando el ave, que ardía en curiosidad, interrumpió con una pregunta.

—Podrían explicarme para qué son esos objetos extraños.

—Son curiosidades que encargué especialmente para ti. Es un regalo para convencerte de mis buenas intenciones. Lastimosamente, no logramos averiguar mucho de tus gustos. Concluimos que tu llegada a Egeria es bastante reciente. Mis asesores se han esforzado mucho, e hicieron lo que estuvo a su alcance por complacerte. ¿Qué opinas? Este de aquí es una réplica de un árbol en un oasis en una mezcla de material de corcho y bambú al cincuenta por ciento. Un biólogo me ha asegurado que le ha encantado a los loritos del zoológico. Si yo fuera perico creo que me gustaría. Pude notar en tu mirada que ya notaste el collar de jade. Estas de colores, son frutillas exóticas para pericos internacionales.

El Amigo revisó el mueble circular esperando encontrar una lista de los artículos. Sus ayudantes no disponían de tal lista en ese momento, pero le entregaron una copia de la fotografía. La imagen era de poca ayuda, puesto que tenía la colección a la vista.

—¿Alguno de estos artículos es dinero? —Super Perico aprovechaba la oportunidad para intentar satisfacer uno de sus antojos—. Le pedí a una señora que me regalara monedas, pero dijo que para que te den dinero, es necesario trabajar.

—¿Te gusta el dinero? Haberlo dicho antes… Puedes estar seguro que te mintieron, no es necesario trabajar para que te lo regalen. Los amigos dan por amor. El poder de la amistad es más que suficiente.

Todos en la sala, encontraron la escena muy divertida. No pudiendo contenerse, comenzaron a reír a carcajadas. Luego de tan curioso almuerzo, el Amigo estaba en su momento de mejor humor. Dirigió en todas direcciones una mirada de inteligencia y complicidad; que al instante, fue entendida por la mayoría.

—Traigan dinero —ordenó a los demás.

—¿Desea que preparemos algún documento a favor de Super Perico? —consultó uno de sus dos acompañantes principales en el centro del salón, quién asumiría los trámites necesarios.

—No creo que entienda bien de papeles. Mejor le apostamos al tamaño. Imagina algo grande, que use mucho espacio. ¡Y que sea rápido!

—En media hora le prepararemos un enorme cajón con dinero. Las monedas serán de baja denominación, saldrá mucho más barato que los papeles —murmuró en voz baja, casi al oído.

Ante la prisa, el cajón no fue tan grande como se pretendió inicialmente. Pero en pocos minutos tuvieron listo un cofre, como del tamaño de una silla y lleno de monedas. Cuidaron que quedara completamente repleto al ras. El diligente empleado trataba de impresionar, aunque sin dejar de intentar economías.



#1327 en Fantasía
#1731 en Otros
#105 en Aventura

En el texto hay: superpoderes, catolico, humor comedia

Editado: 13.09.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.