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~ Distantes

Tiempo después (...)

POV: Isaac.

Un nuevo día de clases. Estoy contento de poder volver y ver a Allie. Paso por su casa, pero me informan que ha se ha ido.

¿Tan temprano? Comienzo a preguntarme cosas que más luego no les doy importancia, de seguro tuvo un buen motivo, de lo contrario me habría avisado.

Llego con las justas a la primera clase. Ocupo mi lugar, pero una vez más, Allie no está en el aula. Me alarmo de a poco, hasta que cruza el umbral de la puerta con el profesor. Va hablando con él hasta que llegan a la mesa de trabajo y ella acomoda su maleta. Mira un poco desorientada a todo el salón, para luego fijar sus ojos en mi.

¿Qué está esperando para que se siente a mi lado? Sonrío completamente, dándole esa confianza para que avance.

Duda un poco antes de tomar asiento junto a mi. Se la ve muy distraída, fuera de este mundo. La he saludado con un beso en la mejilla cuando el profesor ha estado de espaldas, pero no se ha inmutado. No está de ánimos, lo he visto un par de veces en la cafetería, cuando todavía no me notaba.

La clase termina siendo un dolor de cabeza para mi, y aumenta cuando ella solo dice "nos vemos luego" para dirigirse a la sala de arte.

Camino por los pasillos un poco aturdido. Desde que salí del hospital, hemos estado un poco alejados porque no he podido salir de casa y mamá con Sandy están pendientes de que no haga mucho esfuerzo, sí, pero no ha impedido que yo no me siga preocupando por ella, al contrario, pensé que sería pasajero todo lo del accidente, que Allison y yo nos volveríamos más unidos, sin embargo, ella está en un estado que no puedo explicar.

Es como si ella pensara que es la culpable de todo lo que ha sucedido. Más de un terrible mes pasé en esa habitación blanca, preguntándome si podría volver a ser la misma persona cuando saliera de nuevo a enfrentar mi vida, solo deseé estrecharla entre mis brazos.

No pongo atención absoluta al resto de clases. Cuando llega el receso, la busco, no me importa si me gano un par de palabras desagradables, necesito saber qué pasa.

La encuentro en la fila de la cafetería. Retira su charola con comida y se sienta con Lindsay, como siempre.

— Te la robo diez minutos — digo rápidamente, sin saludarla y llevando con cuidado a Allie hacia el patio.

No protesta, pero sí que me da una mala mirada.

— ¿Se puede saber qué pasa Allie? Me estás asustando — se cruza de brazos e imito su acción, haciendo que se moleste más.

— No pasa nada, cariño — es lo único que se limita a decir. Así dicen cuando realmente hay un problemón.

— Allie, ¿Te puedo ayudar? Ya he notado que no has estado de ánimo últimamente — hago una pausa, contemplando su rostro serio — ¿Estás enferma? ¿Qué ha ocurrido durante mi ausencia? — intento ser un poco más directo. Sigue mirándome y no logro percibir su mirada más allá de que está perdida.

— No quiero molestarte — una respuesta que me hace desesperar más. ¿Cómo carajos me iba a enojar que esté apoyándome?

— ¿Algo más por acotar? — siento que estoy perdiendo los estribos debido a su actitud.

— Isaac, de veras, no tienes que estar así, ¿Te parece que luego hablemos? — toma mi mano pero la detengo antes de que regresemos.

— Quiero hablar ahorita contigo, ¿Hago mal al querer saber qué te tiene así? — necesito saberlo de una vez por todas. Ahora mismo parece que yo le estoy estorbando. Se asombra.

— Solo estoy un poco distraída, ya pasará — es una excusa. Llevo demasiado tiempo observándola como para saber que en este momento está evadiéndome de una manera pacífica.

No decimos nada más. Me abraza superficialmente por las vendas alrededor de mi abdomen, pero no siento lo mismo de antes. No está esa chispa de su parte.

Confío ciegamente que lo que sea que tenga, se solucione pronto.

 

POV: Allison.

¿Qué puedo hacer?

Esa pregunta era demasiado constante en mi mente. No tiene sentido seguir cuestionándome si la respuesta está más lejos de lo que puedo plantearme.

Isaac es también una constante. Aunque esté al pendiente de su salud, siento esa necesidad de no acercarme tanto a él. Me da terror pegarme más, y otra vez sufrir. El dolor no es algo con lo que yo sepa lidiar, mucho menos después de una probada hace meses.

Creo cada día una nueva manera para que mis muros crezcan y no tener que preocupar a Isaac, aunque ya se ha dado cuenta. No se atreve a preguntar porque por su mente cruza que lo voy a matar, que mi mal humor está más firme en esta semana transcurrida desde que él regresó al instituto.

Ni yo misma entiendo por qué lo hago. Es que es un impulso que me lleva y ya, no me deja decidir sobre lo que quiero hacer. Tampoco he reunido el valor para juntar las piezas revueltas que hay en mi cabeza y decirle a Isaac lo poco que tengo entendido. Sé que él lo comprendería hasta cierto nivel, pero no aceptaría pasar más tiempo alejado de mi persona.

Disfruta demasiado de mi compañía, a pesar de absolutamente TODO lo que soy. Acepta cada cosa, mi forma de ser. ¿Acaso así es el amor de verdad? ¿Perdonar todo o fingir que no pasa nada porque únicamente quieres demasiado a esa persona? A mi forma de ver, en parte es como irse al extremo.

Mamá siempre me comentaba en cada cambio de casa que el extrañar es tan propio de nosotros, pero eso se vuelve algo más doloroso cuando tienes recuerdos de momentos en lugares específicos. Es algo llamado nostalgia, que se da cuando llegas a un punto donde sientes que no vas a poder más con la ausencia de algo... o de alguien.

¿Estoy haciendo lo correcto? Hoy en la mañana Bryce me miraba extrañado cuando decidí llevarlo a la escuela por mi cuenta. Ha preguntado porqué simplemente no me iba con Isaac e incluso se le ha ocurrido la idea de invitarle una vez más a casa, cuando papá regrese en una semana.




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