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~ Dejar el pasado atrás

POV: Allison.

Salí de casa, dejándome llevar por mis pies. Llego a un café, cerca de la casa de Isaac. Cuánto me arrepiento de hacerlo sentir así, cuando él siempre ha intentado que yo sea feliz. Mi madre me ha dado consejos, pero no es suficiente. Necesito saber si de verdad puedo hablar con él e intentar solucionarlo. Nunca me imaginé derramando lágrimas por un chico, porque no había conceptualizado en mi mente tener alguna relación. Sin embargo, me encuentro siendo patética, con un café amargo al igual que mi corazón.

He sido la culpable de los disparos hacia Isaac, pero también de que me haya lastimado yo misma.

Siento una presencia. Es Sandy y no tiene cara de buenos amigos.

Muestro mi lado decepcionado e incluso la animo a golpearme, para ver si así aprendo. La charla que se da hace que entre en un estado de profunda reflexión.

Pasan por mi mente los recuerdos que he tenido con él. Ninguno negativo, claro que hay complicados, pero siempre se soluciona con un abrazo. Ha cambiado una parte de mí, me ha mostrado lo que "solo" puede suceder en los cuentos que he oído cuando era niña. Me doy cuenta de demasiadas cosas, y de muchas razones por las cuales debo aceptar que realmente quiero a Isaac.

Te quiero Isaac Burrell, y ahora prometo hacer que lo sepas.

(...)

Tengo unas ojeras que ni me molesto en maquillar. Mamá me mira preocupada, pero enseguida en el desayuno le cuento mis planes. Me anima y deja un beso en mi mejilla. Ahora camino oyendo una canción de Ariana Grande: One Last Time. La letra me llega y no oculto mi estado de ánimo. Lindsay ha estado hinchándome los ovarios, dándome ideas de cómo poder arreglar el problema. Cuando me encuentra, no duda en abrazarme y llevarme por los pasillos hasta el aula de Historia. Comparto esa clase con Isaac y no puedo esperar a que llegue.

Faltan diez minutos para que la clase comience, y lo veo cruzar el umbral de la puerta. Luce cansado y con las mismas ojeras que yo tengo. Intenta no dirigirme la mirada, pero sus movimientos lo traicionan. Lindsay me codea.

— Anda, yo los cubriré — comenta. Esa es mi amiga. Me levanto con mi maleta y arrastro mis pies hasta su puesto. Pocas personas observan el panorama y agradezco que aún sea temprano.

— Necesitamos hablar — digo en un tono suave. Levanta su mirada del cuaderno de apuntes. Tomo la libreta junto a su maleta, mientras que con la otra mano lo jalo para que salgamos del aula. No pone resistencia y le entrego sus pertenencias a medida que nos acercamos al campus. Sé de un lugar donde nadie nos podrá molestar.

Sigue el rumbo sin cuestionarme en ningún momento. Detrás de los grandes arbustos que forman el huerto escolar, tiro mi maleta al piso, sin importarme que se ensucie.

Isaac no me mira. Me tiro a sus brazos, intentando abrazarlo. Por unos segundos, siento que voy a romper en llanto porque no me corresponde, y justo cuando siento el picor en mis ojos, él me aferra más a su pecho.

Deshago un poco el abrazo, haciendo que nos miremos mutuamente. Acaricio su rostro lentamente, hasta que poso mis ojos en sus labios. En este momento no me importa nada, así que lo beso con ansias. Corresponde inmediatamente, conformando un beso lento y lleno de sentimientos. Las lágrimas salen solas, de ambos lados.

— Te quiero Isaac, de veras que lo hago — susurro cuando nos separamos. Sigo con los ojos cerrados. Siento que alza mi rostro, limpiando mis lágrimas con sus pulgares.

— Mírame — me ordena con una voz ronca y no me resisto a obedecer. Ahogo un gemido ante el llanto que irremediablemente no puedo parar.

— Intentémoslo de nuevo — lo digo rápidamente. Ahora los planes se han invertido.

Acaricia mi cabello, sin dejar de observarme. Los nervios me consumen infinitamente y si no dice algo en los próximos cinco minutos, me he de rendir.

— Cuantas sean necesarias para seguir juntos — cuando lo dice no evito sonreír.

Me apego a su pecho.

— Si sonríes, ¿Por qué sigues llorando? — me pregunta al ver que no dejo de sollozar. Ahora río mientras seco las lágrimas con mi ropa.

— Lo siento, es que aún no lo asimilo — de nuevo me atrapa entre sus brazos, acariciando mi espalda hasta que me calme.

 

POV: Isaac.

"Las decisiones se toman máximo en un día, no tienes que esperar más. El resto del tiempo sacas excusas que harán que cambies de parecer".

Esas fueron las palabras de mi mamá cuando estaba a punto de cruzar la puerta principal. No dije nada y me subí al auto. Para mi desgracia, ya no pasaba por la casa de Allison por pedido suyo, así que mi trayecto hacia el instituto era conciso, lleno de silencio.

Apenas llegué, deambulé unos minutos por los pasillos que estaban medios vacíos. No me importaba que me vieran de la manera en que estaba. Cuando atravesé la puerta del salón de Historia, se me hizo imposible no mirar hacia su asiento. Ahí estaba, con su cabello suelto y una cara muy pálida. Seguí mi camino hasta mi pupitre y saqué el cuaderno de apuntes, para esperar tirado en la mesa la bendita clase a la que claramente no iba a poner atención.

Un jaloneo junto al retiro de mis cosas fue lo que me hizo salir del aula. Solo me dejé llevar.

¿Por qué estábamos en este lugar? Oh, claro. Había dicho que necesitábamos hablar. Me mantengo de pie, con la mirada en mis zapatos. Temo mucho a las palabras que vaya a decir, porque de tan solo imaginármelo anoche no me han dejado dormir.

¿Quieres que deje de luchar por ti?

Increíblemente, se abalanza hacia mi cuerpo. Me rodea con sus brazos, simulando un abrazo. Estoy estático. Logro corresponder antes de que empiece a llorar. Nos miramos.




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