Survive this World

Capítulo 4

Una explosión sacudió el lugar. Dos encapuchados peleaban a muerte.

—¡Jajaja! Vamos, vengan ustedes dos

—exclamó el joven con un espíritu de lucha encendido. Los dos encapuchados tenían los nombres clave Omega y Alpha. «Umm, vamos a ver», pensó mientras esquivaba los golpes de ambos. «El grandote es estúpidamente fuerte, un golpe suyo me mata; el otro es rápido. ¡Ahg! Tengo que sacar a ese de aquí». Sus pensamientos fueron interrupted por un trozo de mesa lanzado hacia él.

—¡Ay, por favor! ¿En serio? —dijo Nadie mientras una espada rozaba su cabello y le cortaba la mejilla. Omega seguía lanzando trozos de muebles mientras se acercaba para dar el golpe final—. ¡Ja! TOMA ESTO PEDAZO DE MIERDA

De un golpe, Omega salió disparado, atravesando varias paredes hasta salir del edificio. Alpha estaba impactado: «¿Omega? ¿Un simple estudiante tiene esta fuerza? No, mejor dicho, ¿qué tipo de magia fue esa?». Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la repentina ausencia del tercero.

—Eres bueno, lo admito.

—Dos contra uno... pues claro que soy bueno —respondió "Nadie". Luego pensó: «¿Y ese estúpido qué? ¿Aún no se levanta? ¿Cómo puede estar dormido todavía?».

—Ump... ¿qué pasa aquí? —Shinro, aún aturdido, levantó la cabeza y vio la escena: una pelea de dos encapuchados contra un estudiante que, por lo que veía, llevaba su mismo uniforme.

—¡POR FIN TE DESPERTÁSTE, BELLA DURMIENTE! —gritó Nadie antes de ser golpeado por el grandote, quien lo lanzó contra un muro mientras el pequeño lo golpeaba consecutivamente. Sin embargo, logró alejarlos con una corriente de energía.

—Ump... ¿Omega, ese poder? Me es familiar... —murmuró Alpha. «Lo sé, me resulta extraño», pensó el estudiante. «Pudo repeler a Alpha, y ese poder está haciendo temblar mi cuerpo».

—Oigan, idiotas... ¡Haaaa! Ya me están cansando y se me acaba el tiempo, así que ¿continuamos o nos dejan ir? —dijo Nadie fastidiado, mientras su cuerpo era rodeado por una corriente eléctrica.

—Lo siento, pero... sabes demasiado

— sentencia alpha

—¿En serio? Y yo que pensé que vivíamos en un lugar civilizado. ¡Oye, tú! —dijo Nadie señalando a su compañero.

—Yo??

—¡No, yo! —lo interrumpió Nadie con sarcasmo—. ¡El convoy ese! ¡Agárralo y manéjalo! Y si no puedes, prepárate para terminar en una bolsa tirada por ahí. Shinro, viendo la situación, decidió avanzar aunque estaba preocupado.

—Bueno, mientras ese trata de encender el motor, continuemos, caballeros —dijo Nadie preparándose para la pelea. Alpha y Omega hicieron lo mismo.

—Ahg, me tocó pelear con tipos con nombres de... —su frase fue cortada por Alpha, quien atacó con una velocidad notable.

«El pequeño usa magia de viento y es estúpidamente rápido y hábil. El otro es lento, pero un golpe suyo me dejaría en coma. Pero hay otra cosa que me llamó la atención: es un convoy. Es lo más nuevo; solamente los duques pueden darse ese lujo todavía, así que malos no son». Alpha atacó con una serie de cortes, pero el joven bloqueó cada uno de ellos. Omega lanzó un pedazo del suelo directamente hacia Nadie, pero este lo cortó y se puso en posición defensiva, bloqueando el puño de Omega mientras las espadas de Alpha le rozaban el brazo izquierdo. «Tengo que matar al grande», pensó mirando directamente a Omega. Mientras tanto, Shinro estaba desesperado:

—¡Carajo! ¿Cómo? ¡No sé cómo funciona esto! —Ante sus ojos había algo nunca visto: un volante, acelerador y llaves. Todo un mundo desconocido.

—¡OYE, TÚ! ¡POR EL AMOR DE DIOS, APÚRATE! —gritó Nadie. Shinro, viendo cómo el chico que lo ayudaba estaba en complicaciones, le gritó de vuelta:

—¡YO NO SÉ CÓMO FUNCIONA ESTO!

—¡AHÍ DEBE ESTAR LA MALDITA LLAVE! ¡SOLAMENTE ENCIENDE ESA MIERDA! —gritaba mientras era golpeado por Omega y lanzado hacia el convoy, cayendo justo detrás de

Shinro—. ¡Gira la llave y pisa el acelerador! Shinro le hizo caso y el vehículo arrancó a toda velocidad.

—¡Se escapan! ¡Monten en los autos, no los pierdan! —ordenó Omega. Él y Alpha subieron a sus vehículos para iniciar la persecución junto al resto de su grupo.

—Agh... —Nadie escupió sangre y guardó su espada.

—¿Estás bien? —preguntó Shinro.

—No. El golpe que me dio al inicio sí que me afectó, y el otro no paraba. Escucha: sácanos de estos barrios y trata de ir hacia las calles principales. No creo que nos sigan tanto —dijo mientras se sentaba en el asiento del copiloto y buscaba vendajes.

—Demonios, es la primera vez que manejo esto.

—Ump... pues no manejas tan mal comparado con otros. Imagínate que es un carruaje y ya —respondió mientras se vendaba el brazo.

—No es por nada, pero... gracias. Estoy aquí por ti —contestó Shinro con extrañeza.

—Solamente hice lo correcto. Además, posiblemente ya estarías en el inframundo.

—Jaja. Por cierto... ¿cuál es tu nombre?

—Mi nombre es Ga... Un estruendo interrumpió la conversación. El grupo de secuestradores ya los había alcanzado.

—Carajo, sí que vinieron.

—¿Qué vamos a hacer? —preguntó Shinro, nervioso por repetir la situación.

—Pues tengo un plan —dijo Nadie subiéndose al techo del convoy y desenvainando su espada—. ¡Atacar!

—¡¿QUÉ?! Pero...

—Nada —sentenció Nadie—. Tú solo conduce de frente y no atropelles a nadie. Tenemos que llegar al teletransporte de la academia.

—¿Y toda la gente en las calles?

—¡No las mates!

Omega partió el techo y subió, seguido de Alpha. La situación había cambiado: ya no estaban en un lugar cerrado; ahora el escenario era una pelea a máxima velocidad en medio de la calle. El pensamiento de los tres era el mismo: «Todo se fue a la mierda».

—¡OYE! Mira, no es el momento, pero... ¿tu nombre?

—Gabriel —respondió con una sonrisa ante la situación. Y la pelea comenzó.



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En el texto hay: #ficcion

Editado: 18.06.2026

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