Escuchando una explosión, varios estudiantes esquivaban el extraño carruaje sin caballos.
—¡¡QUÍTENSEEEEE!! —gritaba Shinro, tratando de mantener el control del carruaje o del automóvil. —¡Gabriel, por favor, despierta! ¡Esta cosa no se detiene!
Gabriel, herido y con sangre saliendo por los orificios, exhaló.
—Agárrate
—¿Qué estás hacien...?
Y el carruaje terminó elevándose en el aire, lejos de los estudiantes.
—Lo hicimos, Gabriel... Sobrevivimos —entre el llanto y el recuerdo de los peligros que pasaron, Shinro se desahogó, pero...
—Agárrate fuerte... ya no aguanto más.
Y el carruaje cayó sobre uno de los edificios de la academia. Todo se volvió negro.
El sonido de las máquinas que lo mantenían a salvo resonaba por la habitación. En ello, fue despertándose después de la lucha.
—Ahg... me duele todo. ¿En dónde estoy?
—Estás en la enfermería.
Poniéndose en alerta instantáneamente, terminó siendo golpeado por el doctor.
Enfrente de él estaba un conocido doctor con su bata médica, pero con unas ojeras de no haber dormido por días y con un cigarro en la mano.
—Jaja, tanto así te pasó. Estás vuelto mierda: costillas rotas, ambos brazos lesionados, heridas por todo el cuerpo, y tuviste un derrame en tus ojos, nariz y oídos. Y todo esto en tu primer día, ja. Le ganaste a tu madre —dijo, inhalando de su cigarro.
—Y todo esto en mi primer día, ja...
— definitivamente
—¿Y Shinro?
—¿El que venía contigo? Debe estar en interrogatorio. Los profesores y el director deben estar preguntándole qué sucedió.
—Es entendible. Lo intentaron secuestrar; si no lo hubiera salvado, estaría muerto o en algún lugar.
—Ahg, hablas así y te pareces a ella... Pero bueno, avisaré que estás despierto. Estarás aquí unas horas y después te irás a casa.
—¿...? ¿A casa? ¿Qué pasó con los dormitorios?
—Pues tú los destruiste, pendejo, al caer con esa cosa.
—¡Ay! ¿Pero solamente fue una habitación o dos, no todo el edificio?
—Sí, pero estaban muy altos, y tu amigo usó un hechizo para amortiguar la caída. Con eso terminó de destruir el edificio.
— ha
—Bueno, ahora sí prepárate. Van a estar preguntándote de todo.
—Ahg... mi primer día, ¿ump?
Escuchó afuera de la habitación unos pasos que se aproximaban. Abriendo la puerta, entraron dos profesores: un hombre y una mujer.
—Buenas tardes, permíteme presentarme. Soy tu profesora de este año, mi nombre es Yanet, y mi compañero es Uber. Tenemos unas preguntas que hacerte sobre el incidente.
—No hay problema, ¿de qué quieren saber?
El profesor Uber se metió en la conversación y, con tono molesto, preguntó:
—¿Por qué destruiste el edificio? ¿Tú sabes acaso lo importante que es?
—Me disculpo, profesor. Apenas habíamos salido del peligro y, si me acuerdo bien, el carruaje no tenía frenos, así que opté por...
—¿Por volar y caer encima de los dormitorios? Tu tienes ideas de cuántas cosas se van a retrasar por eso
—Sí, me disculpo por eso.
«Este viejo mamagüevo...», fue el pensamiento que pasó por mi mente.
—Ya, Uber, hablo en serio —intervino Yanet con una mirada que le causaría miedo a cualquier estudiante, y que fue lo suficiente para detener al profesor. —Disculpa, por favor, él es un amargado.
—Se nota.
El profesor lo miró de forma seria, y Gabriel le contestó sacándole la lengua.
—Tu compañero Shinro nos dijo lo que pasó, pero queremos escuchar tu versión.
—Ump, en resumen: vi a Shinro siendo secuestrado por ladrones disfrazados de la guardia, entonces lo seguí a su escondite. De ahí empezó la pelea. Había dos tipos, uno llamado Alpha y el otro Omega, y los dos se complementaban muy bien; mientras Alpha era rápido, Omega era fuerte y encima usaba aura. Fue una persecución por toda la capital hasta llegar al portal, y pues... pasó lo del edificio.
Explicándoles a los profesores todo, ambos asintieron. Agradecieron los esfuerzos por salvar la vida de su compañero, pero no faltó un regaño por poner la suya en riesgo.
—Bueno, Gabriel, muchas gracias por la explicación.
—El director dice que, cuando estés listo, vayas a hablar con él.
—¿Ump, el director?
«¡¡Carajo!!», sonó en sus pensamientos.
—Sí, te recomiendo que vayas antes de que acabe el día.
Y así, los dos profesores se marcharon.
—Mierda, el director...
Un suspiro llenó la habitación, y con eso vino una advertencia de su madre.
Flashback
Una mujer de pelo morado le advertía de forma efusiva:
—Si ese vejestorio te manda a llamar o te pide algo, mándalo a mamarse una caravana de huevos y as...
En medio de la oración, terminó siendo golpeada por su otra madre.
—¡AGATHA! No le digas eso al niño
—¡Auch! Te dije que no uses tu poder divino...
—O sea, ¿prefieres el palo?
—No, espera...
Pero antes de poder decir algo más, su otra madre ya había agarrado un palo, cubriéndolo de poder divino.
—Me tenías que haber dicho eso antes.
—Mierda.
Y un grito a lo lejos se escuchó:
—¡¡TE VA A DOLERRRRR, JAJAJA!!
Fin del flashback
—Aaaaa, qué más toca...
Un suspiro leve sonó y, saliendo de la habitación, empezó más o menos su día...
Editado: 06.07.2026