Año 1838
La noche había convertido el cielo en una enorme Mancha negra.
Pero sobre la colonia , una luz anaranjada iluminaba todo.
La mansión estaba ardiendo.
Las llamas trepaban por las paredes, las ventanas explotaban una trás otra y una espensa columna de humo cubría el tejado. Él calor podía sentirse incluso a varios metros de distancia.
_¡ Corre! -grito el hombre.
Un niño permanecía paralizado frente a él.
No debería tener más de unos pocos años. Tenía la cara cubierta de lágrimas y sujetando con fuerza un pequeño colgante que llevaba al rededor del cuello.
_¡ No puedo dejarte !
El hombre se agachó frente a él y lo agarró de los hombros.
_Escuchame . Tienes que correr.
_ Pero...
_ No importa lo que escuchás . No importa lo que pasé. No mires atrás.
Él Niño negó con la cabeza.
_tengo miedo.
Él hombre lo abrazó durante unos segundos.
_lo sé.
Entonces se separó de él y le señaló el bosque.
_corre hasta que llegues al pueblo . Y no le digas a nadie lo que hás visto.
Un ruido surgió detrás de ellos.
El hombre levantó la mirada.
Su expresión cambió.
_ Ya esta aquí.
_¿Quien?
Él hombre no respondió.
Empujó al niño hacia el bosque.
_¡corre!
Él niño obedeció.
Corrió entre los árboles mientras las ramas golpeaban su rostro. Las lágrimas le impedía ver con claridad, pero siguió avanzando.
Hasta que escuchó un grito.
Sé detuvo.
Quería regresar.
Pero recordó las palabras del hombre.
« no mires atrás»
Se escondió detrás de unos arbustos.
Desde allí podía ver la mansión.
Y entonces lo vió.
Un hombre salió de entre las sombras.
Caminaba tranquila mente, cómo sí el incendio no significaba nada.
Se acercó al hombre que había intentado proteger al Niño y lo agarró violentamente por el cuello.
_¿Dónde está? -preguntó.
Él hombre apenas podía respirar.
_No se de que hablás.
Él desconocido apretó más fuerte.
_La brújula.
Él hombre sonrió.
_Antes muerto.
Durante unos segundos sólo se escucharon las llamas.
Entonces el desconocido término con su vida.
Él Niño se llevó una mano a la boca Pará evitar gritar.
Había presenciado todo.
Él asesino miro al rededor.
Por un instante, sus ojos parecieron dirigirse exactamente hacia los arbustos.
Él Niño contuvo la respiración .
Pero el hombre finalmente se alejó.
Cuando desapareció entre el humo, él Niño salió lentamente de escondite.
Miro una última vez hacia la mansión.
Después apretó el colgante contra su pecho. Y corrió sin mirar atrás.
Trás ése desafortunado suse Tráscurieron unos 175 años.
La actualidad 2013.
Él pueblo parecía tranquilo.
Demasiado tranquilo, las calles estaban casí vacías y una ligera niebla cubrió los alrededores del lago.
Un joven caminaba por la acera con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta.
Hook Hastings 17 años cabello negro ojos grises.
No sabía que alguien lo estába observando.
Desde el otro lado de la calle, una joven permanencia completamente inmóvil.
Sus ojos seguían cada una de sus movimientos.
Ondin dilaurentis sonrió, una joven de una belleza inhumana, de cabello rojo intezo y de unos ojos ámbar tan brillantes con el mismo sól.
Había esperado mucho tiempo y al finalmente lo había encontrado.
Él colgante apareció por un instante cuando hook se acomodó la chaqueta.
Los ojos de Ondina cambiaron.
_ La Luna... -susurro.
A su lado Eliot Sinclair, joven Rubío ,hermoso , de ojos azules, observó al muchacho.
_¿Estas segura?
Ondina no apartó la mirada.
_completamente.
_ Entonces el sabe dónde está la brújula.
Ondina sonrió.
_No.
Eliot fruncio el ceño.
_¿ Entonces cuál es el punto?.
Ondina volvió a mirar el colgante.
_Él todavía no sabe nada.
Una pausa.
Pero pronto lo sabrá.
Y esta vez, nadie iba a impedirle conseguir la brújula.