La atmósfera en el pueblo se tornó tensa mientras las sombras se acercaban. La luz de la antorcha seguía brillando intensamente, un faro de esperanza y unidad en medio de la creciente oscuridad. Los aldeanos se alinearon, formando un círculo alrededor de la antorcha, listos para enfrentar la amenaza que se avecinaba.
—Recuerden lo que hemos aprendido —dijo Yisus, su voz resonando con confianza. —La luz dentro de nosotros es más fuerte que cualquier sombra. No dejaremos que el miedo nos consuma.
Lira, a su lado, asintió. —Juntos somos invencibles. No estamos solos en esta lucha.
Mientras las sombras se acercaban, una figura oscura emergió del bosque. Era la misma sombra a la que habían enfrentado anteriormente, pero esta vez parecía más poderosa, como si hubiera absorbido la energía de la oscuridad que la rodeaba.
—¿Creéis que vuestras historias y vuestra luz pueden detenerme? —se burló la sombra, su voz un eco helado que hizo temblar a algunos aldeanos.
—No estamos aquí para rendirnos —respondió Yisus, levantando la antorcha. —La luz vive en cada uno de nosotros y juntos podemos derrotarte.
La sombra se rió, un sonido que reverberó en el aire. —La luz es efímera, pero la oscuridad es eterna. Solo conoceréis la desesperación y la derrota.
En ese momento, Lira sintió una oleada de miedo. La sombra susurraba dudas en su mente, recordándole las inseguridades que había enfrentado. Sin embargo, recordó la conexión que había forjado con los aldeanos y la luz que habían creado juntos.
—No dejaremos que nos dividas —gritó, su voz resonando como un tambor en la noche. —La luz siempre encontrará el camino.
Con esas palabras, levantó la antorcha y todos los aldeanos hicieron lo mismo, creando un mar de luz que iluminó el claro. La sombra retrocedió momentáneamente, como si la luz la quemara. Sin embargo, pronto se recuperó, lanzándose hacia ellos con una fuerza descomunal.
### El Primer Encuentro
Las sombras comenzaron a deslizarse entre los árboles, pero el círculo de luz se mantuvo firme. Yisus sintió cómo la energía de la comunidad pulsaba a su alrededor, y con un grito de determinación, dirigió su magia hacia la sombra.
—¡Por la luz! —exclamó, canalizando su poder. Una ráfaga de energía luminosa se disparó desde la antorcha, impactando directamente en la sombra.
La figura oscura se retorció y chilló, pero no se desvaneció. En cambio, comenzó a dividirse, creando sombras más pequeñas que se lanzaron hacia los aldeanos.
—¡Defensa! —gritó Lira, levantando su mano. —Formemos un escudo de luz.
Los aldeanos unieron sus manos, creando un círculo más fuerte. Con cada historia compartida, la luz se intensificó, formando un escudo que rodeó a todos. Las sombras pequeñas chocaron contra la barrera, pero no pudieron penetrar.
—¡Continúa! —gritó Yisus. —¡Cada historia, cada miedo, alimenta nuestra luz!
Uno por uno, los aldeanos comenzaron a compartir sus historias de valentía, sus recuerdos de amor y esperanza. Cada palabra se convirtió en un hilo de luz que fortalecía el escudo.
—Yo perdí a mi hermano, pero sé que él está aquí conmigo, en mi corazón —dijo una mujer mayor, su voz temblando pero llena de fuerza.
La luz brilló más intensamente, y las sombras comenzaron a desvanecerse, pero la figura principal siguió avanzando.
—¡No! —gritó la sombra, furiosa. —¡No podéis ganar!
### La Lucha Continua
Yisus sintió que la luz era suficiente para enfrentarse a la sombra, pero la figura oscura parecía alimentarse del miedo que aún persistía en algunos de los aldeanos.
—Debemos enfrentarlo juntos —dijo, mirando a Lira. —Necesitamos unir nuestras fuerzas.
Lira asintió, su mirada determinada. —¡Hagámoslo! ¡Por todos nosotros!
Ambos se acercaron al centro del círculo, donde la luz de la antorcha era más intensa. Juntos, levantaron sus manos, canalizando su energía hacia la figura oscura.
—¡Por cada historia compartida, por cada rincón de luz en nuestros corazones! —gritaron al unísono.
Una explosión de luz surgió de la antorcha, envolviendo a la sombra y a las pequeñas sombras que la acompañaban. La luz se expandió como un río brillante, arrastrando a la oscuridad hacia atrás.
La sombra principal gritó, su figura comenzando a desvanecerse. —¡No puedo ser detenida! ¡Siempre regresaré!
—No lo harás —respondió Yisus, sintiendo cómo la luz se intensificaba. —La luz vive en nosotros. Siempre volverá más fuerte.
Con un último esfuerzo, Yisus y Lira concentraron toda su energía en la luz, la cual se disparó hacia la sombra, impactando con una fuerza devastadora. La figura oscura se desvaneció en un estallido de oscuridad, dejando solo un eco distante de su risa.
### La Victoria
El claro quedó en silencio. Los aldeanos, todavía tomados de las manos, miraron a su alrededor, sorprendidos por la luz que aún brillaba intensamente.
—Lo hemos hecho —dijo Lira, con lágrimas de alegría en sus ojos.
Yisus sintió cómo la energía de la comunidad resonaba a su alrededor. —Sí, pero esto es solo el comienzo. La oscuridad puede regresar, y debemos estar preparados.
El anciano se acercó, su rostro iluminado por la luz de la antorcha. —Vuestra valentía y unidad han demostrado que la luz siempre puede prevalecer. Pero no olvidéis que el verdadero poder reside en la conexión de vuestros corazones.
A medida que la comunidad se reunía, empezaron a celebrar su victoria. La música llenó el aire y las risas resonaron en el claro, pero en sus corazones sabían que la lucha no había terminado.
—Debemos mantener viva esta luz —dijo Yisus, mirando a todos los presentes. —Hagamos de esto un ritual, una forma de recordarnos que la luz siempre triunfará sobre la oscuridad.
### La Nueva Tradición
A partir de esa noche, los aldeanos comenzaron a reunirse en el claro regularmente, compartiendo historias, celebrando su unidad y recordando la importancia de enfrentar sus sombras juntos. Con cada reunión, la luz de la antorcha se convirtió en un símbolo de esperanza y fortaleza.