"Uno de los aspectos más debatidos en torno a Volundir es el origen de su capacidad. Existen dos corrientes principales:
Aquellos que sostienen que su técnica precede a la aparición de las Lágrimas de Nedgaus.
Y quienes afirman que su habilidad surgió en paralelo a ellas, o incluso a partir de esta.
Sin embargo, no se han encontrado pruebas concluyentes que confirmen ninguna de estas teorías. Esto ha llevado a algunos historiadores a plantear que su “conocimiento secreto” podría no haber sido magia, sino una técnica perdida en la actualidad."
Fragmento de: Última edición - Historia de Offrasolned.
Libro oficial de historia para las escuelas de Gavasta.
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El eco de los pasos resonaba por los vastos corredores de piedra, la base subterránea de los Neamh Mairbh estaba construida con bloques de piedra maciza y vigas de madera oscura, era capaz de mantener calor constante gracias a las múltiples chimeneas encendidas a lo largo del complejo. Pero ni siquiera eso era suficiente para apaciguar el frio que sentía Loren, se frustraba un poco consigo mismo porque notaba que él era quien más lo padecía, incluso Elia y Evania demostraban más tolerancia.
Mientras se abrazaba a sí mismo caminando por los pasillos podía notar columnas decoradas con relieves antiguos, a los costados puertas daban paso a grandes salas abovedadas, mientras que las llamas proyectaban sombras danzantes sobre los muros.
El neonato dejó de caminar y se detuvo frente a una puerta entreabierta que llevaba a una sala de espera, el lugar estaba forrado con alfombras gruesas, chimeneas encendidas, bancos de piedra acolchados con piel curtida, entre otras excentricidades. Y entre todos los objetos notó a alguien más en el lugar.
Se trataba de Eydisjar, el Vermibus que se encontraba junto a Foran cuando los tres llegaron a este lugar, fue quien los recibió. Él estaba sentado en una mesa con lámparas encendidas a los costados, parecía estar escribiendo una carta. Estaba con el porte erguido y el mentón alzado, vestía un abrigo de lana con bordes plateados mucho más delgados que la ropa de Loren.
Eso lo descolocaba <¿Cómo es posible que se aguante este clima?> porque mientras ese Vermibus vestía así, él se arrebujaba en un abrigo ajeno que le quedaba grande, y con una bufanda colgando que no estaba bien anudada. Posó sus manos con las uñas teñidas de negro sobre la puerta y la abrió más para pasar, lo cual llamó la atención de quien estaba dentro.
—¿Por qué no te abrigas más? —pregunto Loren yendo directo al grano.
Eisdyjar detuvo su escritura un momento y alzó una ceja sin dignarse a mirar al muchacho que entraba, dejó pasar un instante de silencio, como si el peso de su desprecio necesitara espacio para asentarse. —La sangre noble no necesita de capas y capas. Aunque no tenga las marcas de un Vargnis en mis mejillas, la cercanía sanguínea es demasiada.
Esa forma de hablar y gesticular molestó un poco a Loren, una mueca agria se formó en su rostro y se sentó recto en una silla a su lado. —Interesante —dijo con voz baja—Leí sobre los nobles en este planeta, no es un simple título. Que duro debe ser tener todo lo de un noble… menos la propia sangre y las marcas en las mejillas.
Ahora si Eydisjar lo miró, sus ojos de un azul claro se fijaron en el neonato como si inspeccionara una grieta en el hielo. El silencio se alargó un momento. —Es cierto —concedió el familiar de una noble, con su voz calmada como la armonía de una llama—. Pero hay piedras que nacen para ser talladas, y otras que solo sirven de escombros. No confundas nuestras jerarquías solo porque ambos "somos" neonatos, por favor. Yo llevó diez ciclos más de transformado, suficiente para desarrollar una mayor resistencia al clima aunque no me haga falta.
Apretando sus labios Loren se cruzó de brazos, ya no solo por el frio, y bajó la mirada un instante solo para reírse luego de soltar un suspiro. —¿Sabes que es lo bueno de ser escombro? —Levantó su mentón—. Que nadie espera nada de ti, y eso te deja hacer lo que te da la gana sin que el peso del nombre te rompa la espalda. —Un Vermibus dejaba de ser un neonato después de 50 años, pero no tener un maestro hacia que se los considerara neonatos hasta obtener uno.
—Por los Vindivus, claro. Si uno siempre estuvo abajo es imposible que conozca otra cosa.
Loren se hubiera tomado eso muy personal, hubiera empezado a gritar y lanzar insultos. Solo que tenía que demostrar que era más inteligente, y aunque no lo pareciera, esa frase si parecía hablar más del propio familiar de una noble que del extranjero.
—Oh es verdad, pero dime ¿Qué tanto duele intentar subir desde lo bajo y volverse a caer? —Ante aquella pregunta Eydisjar inclinó la cabeza algo confundido, Loren tuvo que contener su risa al sentirse superior y procedió a explicar—. Digo, debe ser bajo haber tenido que ser “solo el familiar de una noble” ¿Volverse un Vermibus parecía la mejor forma de subir a lo alto? Por favor cuéntame cómo se sintió la caída de salir del planeta y darte cuenta que a pesar de tener poco más de cincuenta años te seguían reconociendo como un neonato igual que yo ¿Por eso volviste a tu hogar?
La sensación de superioridad de Loren no tardó en desvanecerse, el otro al que reconocían como “neonato”, aunque no debería ser el caso, no reaccionó llorando o insultando como se esperaba. Sino que en su lugar le dio un golpe a la mesa y se puso de pie bruscamente, levantó el brazo y agarró del cuello de la ropa al mocoso que tenía a un lado.
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De por si la habitación que habían elegido Evania y Elia era cálida para los estándares del planeta nevado, aun así, ellas dos ya estaban un poco acostumbradas a la temperatura, tenían ropa propia del lugar y podían regular su temperatura térmica. Así que no tenían mucho de qué preocuparse.
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Editado: 01.07.2026