Susurros del Frio y el Alba

Capítulo 13

"Si estás en algún lugar, resiste un poco más. Si puedes ver la luz de una casa, entra. Si puedes encender fuego, hazlo. Si puedes regresar por favor, hazlo.

Nunca dejaré de esperarte, porque te amo más allá que cualquier cosa.

—Mamá."

Nota extraída de:

Libro de recetas

de la casa Kristensen.

-----O-----

Al campesino le costaba reconocer si lo que atravesaba la mente de Magnus era asombro o estaba asustado, su compañero de cuatro patas se había demorado un poco más en decidir subir incluso luego de que Hakon y él lo hicieran, así que pensaba que era lo segundo aunque se contrastaba por como movía su cola.

Una vez dentro del colosal vehículo Raidia volvió a presionar otro botón en su muñeca y la gran puerta metálica empezó a levantarse, provocando un ruido que volvió a sobresaltar al grupo contratado. Solo que esta vez aquella reacción duró menos.

—No dudes de que confió en tu palabra. —Empezó a decirle Hakon a la Solfodd—. SI tú dices que este vehículo volará entonces te creo, pero me sigue pareciendo sorprendente por la cantidad de personas que debe llevar dentro.

La muchacha, cuya punta de su nariz apuntaba para arriba, inclinó la cabeza a un costado. —Gracias por la confianza, pero no entiendo a qué te refieres. Quiero decir, dentro de este vehículo estamos nosotros y tres personas más.

Mientras la enorme puerta metálica se movía para arriba y se cerraba, Magnus intentaba expresar su reacción con ladridos, no obstante, estos quedaban a medio salir debido al maldito bozal de cuero y metal que tenía puesto. Ante la frustración bajó la cabeza al suelo e intentó sacárselo con una pata, pero no obtuvo ningún resultado.

El campesino observaba esa situación un poco consternado y sintiendo la frustración de su compañero, hasta que el comentario de Raidia lo desconcentró. —Me parece imposible que solo tres personas sean capaces de levantar algo tan pesado —agregó Kari. Aun así, no tenía que olvidar que esta gente nacida de las estrellas tenía cosas muy peculiares como su mágica medicina, capaz de ayudar a gente al borde de la muerte o permitirle recuperar la vista a alguien. Así que algo más debía de haber de por medio—. ¿Se puede saber cuál es el truco detrás de esto?

Por primera vez desde que se juntaron la sonrisa de la muchacha vaciló. —Lo siento, esa no es mi área de experiencia por lo que no sabría explicarlo bien.

—¿Pero tú me estás diciendo que no usan poleas para levantar esta enorme puerta? —quería confirmar Hakon anonadado.

—Hasta donde sé no es el caso. —Acto seguido la mujer con el labio inferior algo más grueso que el superior se acercó hasta la pared—. Ahora vamos a entrar al laboratorio, quiero decir ¿les gustaría colocarse un traje como el que llevo puesto? ¿No les resulta incómodo moverse con tanta ropa?

El campesino y el noble intercambiaron miradas dudosas. —Discúlpanos, pero creo que estamos bien con la ropa que tenemos.

—No hay problema, se lo sugería porque sentí que así estarían más cómodos. El ambiente del laboratorio está climatizado, similar al Dagvig. Pensé que podrían sentirse muy acalorados dentro. —Ella movió un poco sus extremidades para volver a modelar el traje que llevaba—. Esta ropa enteriza ajusta la temperatura al ambiente y necesidades del cuerpo.

Los objetos voladores y circulares ingresaron también al vehículo antes de que terminara de cerrarse la puerta.

El noble volvió a centrarse en el calor que emanaba del cuerpo del alvinter, lo leyó y volvió a responder cortes pero negativamente. Detrás de ellos, la puerta que se levantaba despacio terminó de cerrarse con un fuerte impacto. —Vengan que les presentó a los demás. —La mujer se acercó a una puerta de cristal y presionó unos dibujos extraños en la pared al lado, pero más extraño fue que al presionar esos dibujos se hundían en la pared un momento antes de regresar a la normalidad.

En vez de abrirse como una puerta normal la de cristal se desplazó a un costado desapareciendo en la pared. —Todo funciona demasiado distinto —susurró Kari al ver eso.

—Lo sé ¿no te parece sorprendente? —contestó Hakon. Raidia pasó la puerta y la siguieron por detrás, al campesino todo esto le provocaba un poco de duda. Confiaba mucho en la mujer pero todo lo que la rodeaba era… descolocante. Sería como encontrar fuego congelado.

Luego de que los dos cruzaran el marco de la puerta supieron que la sugerencia de antes no era por nada, una fuerte sensación de calor les generó peso cuando entraron. Sentían el aire más denso, como si estuviera todo cubierto por sabanas colgadas que tenían que atravesar al moverse. Además de que ya no se formaba vaho cuando respiraban o hablaban.

<Con un destallasol se puede sobrevivir al frio del clima dentro de una casa por mucho tiempo, pero esto no tiene absoluto sentido. Ella dijo que tenían una versión inferior de ese fruto pero este calor no se lograría ni con diez destallasoles juntos>. Pensó Kari mientras se acaloraba al instante, notó que a Hakon y Magnus les pasaba lo mismo.

Después de procesar aquello se concentró en el lugar donde estaban. El interior de este vehículo aéreo Aorialis-9 contrastaba mucho con su apariencia sombría del exterior. Al cruzar del otro lado se encontraron con un gran espacio rectangular, un laboratorio. Los únicos laboratorios que había visto Kari eran en los que se fabricaban drogas o se cultivaban enfermedades, y este sin duda era de otro mundo.

Había muchos dibujos y extraños símbolos, y lo más sorprendente fue que no estaban escritos en papel, sino que de alguna forma se hallaban dentro de planchas de cristal colgadas de la pared y dentro de marcos de un extraño material como si fueran pinturas. En el centro se levantaba una larga plataforma de análisis que brillaba con una luz ámbar.




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