Susurros del Frio y el Alba

Capítulo 14

"La Cofradía Interplanetaria y la Orden de Larmes aprobaron la solicitud de investigación para la manifestación de Thelema del mundo descubierto hace poco, Hiberia Minor."

Extracto de:

Tesis sobre la Opstelamancia

en otros mundos

-----O-----

Al momento de abrir la puerta de madera la joven escuchó un pequeño chirrido, el metal de las bisagras de la caja de madera ya estaba viejo y oxidado, sin duda era algo que tendría que cambiarse pronto. Encima era una de las cajas donde se guardaban los alimentos y eso podría afectarlos, aunque Signe no dudaba de que la señora Kristensen los limpiara antes de usarlos.

Desde la mesa pocos metros a un costado se escuchó una voz, no tenía mucha fuerza y las palabras eran algo lentas. —Ay no querida, los boles no se encuentran ahí. Están en el cajón rectangular de al lado —explicaba la anciana. Ella parecía tener la intensión de levantarse e indicarle de cerca, pero al intentar ponerse de pie se dio cuenta que esa acción requería demasiado y al no lograrlo se resignó a permanecer sentada.

—Es verdad —fingió ignorancia la hija del Barón—. Hakon me dijo que estaban allí, me confundí. —De todas formas ella no interrumpió lo que estaba haciendo.

Examinó los alimentos dentro del cajón, la luz del destallasol le permitió ver con claridad. <No tienen poco alimento, eso es bueno. Y a pesar de las bisagras en mal estado no parecen estar contaminada la comida, se lo mencionaré a Hakon cuando regresen para que haga algo al respecto>.

Cerró la caja con cuidado y se movió a un costado para abrir otra, sacando los platos para el guiso. Arrodillada en el suelo, no le molestó arrastrar las rodillas sobre la alfombra, pues estaba sorprendentemente limpia. <Cuando vine durante las últimas Lunas Eternas, el piso ya estaba bien cuidado… pero ahora está aún más impecable>.

Ella no tenía dudas de que Kari hacia un buen trabajo ayudando a la señora a mantener la limpieza de la casa, pero la llegada de su familiar, Hakon, parecía haber intensificado eso ¿O seria acaso que el campesino le dejó todo el trabajo al familiar desde su llegada?

Cuando abrió la caja rectangular con los utensilios de cocina, se tranquilizó al ver lo bien limpios que estaban. Era doloroso ver a la señora Kristensen en su estado actual. Aunque el alvinter siempre estaba a su lado, la presencia de Hakon parecía hacer que el cuidado hacia ella se redoblara. Aquella mujer había entregado mucho de sí al pueblo y a sus habitantes; merecía, al menos, una retribución justa por todo lo que había dado.

La hija del Barón tomó los platos hondos y los llevó a la mesa antes de cerrar la caja. Las cucharas y los vasos ya estaban dispuestos, y su Sognis la esperaba junto a la olla, removiendo el guiso con un cucharón de metal. El fuego crepitaba con suavidad al costado de la mesa, contenido por un círculo de piedras que protegía la madera de un posible incendio.

Una vez con las dos mujeres sentadas en la mesa su protector empezó a servir la comida. —Espero que lo disfrute mucho —dijo con una leve sonrisa mientras apartaba un mechón de su cabello detrás de su oreja derecha—. Mi madre preparó este guiso de cordero y verduras con mucho cariño. —Ella solo dejaba que el pelo le cubriera el lado izquierdo de la cara.

El vapor se elevó del bol, trayendo consigo el aroma reconfortante de la carne de res y cerdo, mezclada con nabos, zanahorias y cebollas. La anciana observó el plato con una expresión serena, sus ojos casi entrecerrados, pero con el brillo de los recuerdos reflejado en ellos. —Todavía recuerdo cuando aprendí a hacer esta comida junto a tu madre.

—¿Cómo fue? —preguntó Signe con genuino interés. Conocía bien la historia; de hecho, su madre se la había contado hace unos soplos mientras preparaban esta misma comida. Pero aun así, estaba dispuesta a escucharla de nuevo, si eso complacía a la anciana.

A pesar de la dificultad, la mujer mayor comenzó a relatarla con alegría. En algunos momentos, se trababa un poco, buscando las palabras adecuadas, y en otros, hacía pausas breves, como si necesitara darle a su mente un instante más para hilar los recuerdos. Pero lo disfrutaba tanto que parecía olvidar por completo el plato de guiso que tenía frente a ella.

—No se olvide de comerlo, está muy rico —intervino la hija del Barón con suavidad, animándola a probar otro bocado. Luego, giró la vista hacia el Sognis que la protegía y le dirigió una sonrisa inquisitiva—. ¿Tú qué opinas?

—Sin duda de los mejores platillos para esta época del ciclo, su madre lo prepara muy bien su Blanca Señoría.

Ella soltó una risita. —Entonces imagínate como sabría el de ella. —Señaló con su mirada al ver a la señora arrugada sentada en frente—. Lo preparaba incluso mejor que mi madre.

—Siempre tan modesta Signe. —Acto seguido hundió la cuchara con su mano temblorosa en el plato hondo y despacio se la llevó a la boca.

—He visto que les queda carne, y traje más zanahorias y nabos para que puedan prepararlo en otro momento si gustan. Podría guiar a su familiar en cómo hacerlo. —Ella no sugirió la idea de usar el libro de recetas, aunque no lo haya visto conocía que en el interior de ese escrito se encontraban dolorosos recuerdos del pasado.

Las arrugas en el rostro de la señora se intensificaron cuando formó una sonrisa. —Es verdad, aunque entre nosotros Kari cocina mucho mejor. El otro sin duda no tiene tanta experiencia, y aunque puede memorizar las recetas con facilidad sigue siendo muy rígido.

—Ah, bueno, entonces será Kari. —Signe ya esperaba esa respuesta, aunque, en el fondo, le costaba aceptarla. Durante todos estos ciclos, él había cuidado con dedicación de la señora Kristensen. No podía ser de otra manera, después de todo, ella le había salvado la vida. Con el tiempo, había visto cómo el campesino iba cambiando, dejando atrás su pasado y suavizando su carácter.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.