Susurros Entre Camillas

Introducción

Mi nombre es Julián, aunque para la mayoría de los que cruzan estas puertas, soy simplemente "el guardia". Soy parte del mobiliario, como las sillas de plástico de la sala de espera o las expendedoras de café que nunca funcionan del todo bien.

​Llevo diez años recorriendo estos pasillos de linóleo brillante. He aprendido que un hospital de noche es un microcosmos donde las jerarquías desaparecen. He visto a cirujanos eminentes llorar en el cuarto de la limpieza y a hombres rudos romperse como cristal al ver a su primer hijo.

​Mi trabajo parece sencillo: vigilar que nadie entre donde no debe, que el orden se mantenga, que las puertas estén cerradas. Pero mi verdadera labor, la que no figura en mi contrato, es ser el testigo silencioso de la fragilidad. Yo soy el que ofrece un pañuelo cuando el médico se aleja, el que sostiene una mirada de terror sin apartar la vista y el que camina por los pasillos para que el eco de mis botas les recuerde a los que esperan que el mundo no se ha detenido.

​Estas son las historias que he recogido en mi libreta de reportes, entre ronda y ronda, mientras la ciudad dormía y el hospital luchaba por despertar una vez más.




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