— …Klein.
llamé su nombre nuevamente.
Él todavía tenía un semblante un tanto inexpresivo en su cara. Seguí hablando, dando lo mejor de mí para sonar serio.
— Escúchame. Voy a salir de esta ciudad y me dirigiré a la siguiente villa. Ven conmigo.
Klein abrió ampliamente sus ojos, debajo del pañuelo. Continué hablando en voz baja, obligando las palabras a salir.
— Si lo que dijo era verdad, a fin de sobrevivir en este mundo tenemos que fortalecernos. Tú sabes que los MMORPGs son una batalla por recursos entre jugadores. Solo las personas que puedan adquirir el mayor dinero y experiencia pueden volverse más fuertes… las personas que se han dado cuenta de esto van a ir a cazar todos los monstruos que hay alrededor de la «Ciudad del Inicio». Tendrás que esperar por siempre para que los monstruos se regeneren. Ir a la siguiente aldea ahora sería lo mejor. Conozco el camino y todos los puntos peligrosos, por lo que puedo llegar allí, aun si solo soy nivel uno.
Considerando que era yo, ese fue un discurso bastante largo. Pero a pesar de eso, él se quedó en silencio.
Entonces, unos segundos después su cara se arrugó.
— Pero… pero ya sabes. Ya dije antes que estuve parado en una fila por siglos con mis amigos para comprar este juego. Ellos podrían haber ingresado y lo más probable es que estén en la plaza incluso en estos momentos. No puedo… irme sin ellos.
Dejé salir un suspiro y mordí mi labio.
Pude entender demasiado bien todo lo que Klein estaba tratando de decirme a través de su mirada nerviosa.
Él… era brillante y fácil de llevarse bien, y lo más probable es que cuidara bastante de las demás personas. Él sin duda esperaba que me llevara también a todos sus amigos.
Pero yo no podía simplemente asentir.
Si solo fuera Klein, podría llegar a la siguiente aldea mientras nos protegía de monstruos agresivos.
Pero si hubiera al menos dos más; no, aún si una persona más viniera con nosotros, sería peligroso.
Si alguien muriera en el camino, ellos morirían tal como Kayaba había declarado.
La responsabilidad indudablemente recaería en mí, quién había sugerido partir de la segura «Ciudad del Inicio» y había fallado al proteger a mi camarada.
Soportar una carga tan pesada, jamás podría hacerlo. Era simplemente imposible. Klein pareció haber leído todas estas preocupaciones que habían relampagueado en mi mente. Una sonrisa apareció en sus mejillas que tenían una leve barba y sacudió su cabeza.
— No… No puedo seguir dependiendo de ti. Fui un líder de gremio en el videojuego que solía jugar. Me las arreglaré con las técnicas que me has enseñado hasta ahora. Y… aún hay posibilidad de que esto fuera sólo una broma pesada y que todos seamos desconectados. Por lo que no te preocupes por nosotros y ve a la aldea.
Con mi boca cerrada, fui abatido por una indecisión que nunca antes en mi vida había sentido.
Entonces, escogí las palabras que me roerían por dos años.
— … Está bien.
Asentí, di un paso atrás, y hablé con mi garganta seca.
— Bien, separémonos aquí. Si algo sucede, envíame un mensaje… Bien, nos vemos luego, Klein.
Cuando volvía mi vista hacia abajo y me daba vuelta para partir, Klein me llamó.
— ¡Kirito!
Le lancé una mirada interrogativa pero no dijo nada, sólo su mejilla se estremeció un poco.
Agité el brazo y me volví hacia el noroeste; la dirección de la aldea que usaría como mi próxima base.
Cuando había dado como cinco pasos, una voz me llamó desde atrás, nuevamente.
— ¡Oye, Kirito! ¡Te ves muy bien en la vida real! ¡Eres muy mi tipo!
Sonreí amargamente y grité por encima de mi hombro.
— ¡Tú aspecto te va diez veces mejor, también!
Entonces le di la espalda al primer amigo que había hecho en este mundo y corrí hacia adelante sin cesar.
Luego de haber corrido por las enrevesadas callejuelas por unos pocos minutos, miré hacia atrás otra vez. Por supuesto, no había nadie ahí.
Ignoré la extraña sensación en mi pecho que estaba siendo restringida y corrí.
Corrí desesperadamente a la puerta noroeste de la Ciudad del Inicio y después pasé por las grandes llanuras y el denso bosque, entonces una pequeña aldea localizada pasado todo esto… y luego, más allá de eso, un eterno y solitario juego de supervivencia.