Bueno, por muy baja que fuese mi habilidad, mi mano fue respaldada por mi alta destreza y tiró el cuchillo en un movimiento borroso. El cuchillo centelleó una vez y luego se adentró en los árboles.
Tan pronto como ataqué, el cursor, que indicaba la dirección donde estaba el Conejo Ragú, se puso rojo y la barra HP apareció debajo de éste.
Un agudo grito sonó en la dirección en la que había arrojado mi cuchillo. La barra HP vaciló un poco y luego bajó hasta 0. El familiar sonido de los polígonos haciéndose añicos resonó.
Formé un puño con mi mano izquierda. Levanté mi mano derecha y abrí el menú principal. Abrí deprisa el inventario, con hasta los movimientos de mi mano pareciéndome demasiado lentos, y ahí estaba en la parte de hasta arriba de la lista de objetos recientemente adquiridos: «Carne de Conejo Ragú». Era un objeto raro que se podía vender a otros jugadores a un precio mínimo de cien mil Col. Esa cantidad de dinero era suficiente para mandar a hacer un juego completo de la mejor armadura a la medida y todavía quedaría dinero de sobra.
La razón de que esto fuera tan caro era bastante simple, fue colocado como el ingrediente de comida más delicioso de entre los numerosos ingredientes disponibles en el juego.
Comer era más o menos el único placer en SAO, pero la única cosa que podías ingerir por lo general era sopa y pan que sabían como si fueran de la campiña Europea — bueno, no es que yo lo supiera; pero el caso es que no tenia chiste. Los pocos jugadores que habían entrenado su habilidad de cocina establecieron esto después de pensarlo un montón, a fin de permitir a los otros jugadores comer una mayor variedad de alimentos. Pero incluso esto no era tan fácil de encontrar, así que por regla todos los jugadores fueron privados del gusto.
Por supuesto, mi situación actual no era muy diferente, y no me desagradaba la sopa y el pan integral que vendía el restaurante NPC que frecuentaba. Pero de vez en cuando la necesidad de comer por lo menos un bocado de carne jugosa me dominaba.
Durante un tiempo me quedé mirando el nombre del artículo y no dejaba de preguntarme qué hacer. Las posibilidades de que consiguiera esta clase de ingrediente de nuevo eran muy bajas.
Para ser honesto, tenía muchas ganas de comerlo. Pero entre más alto sea el rango del ingrediente, mayor será la habilidad necesaria para realmente poderlo cocinar. Así que tenía que encontrar un maestro de la cocina para que cocine esto por mí.
Pero no conocía a ninguno. Bueno, conocía a algunos, pero cazarlos por algo como esto era molesto. Incluso más que eso, ya era hora conseguir un nuevo equipamiento. Por consiguiente, he decidido venderlo.
Cerré la ventana como si fuera para deshacerme de cualquier arrepentimiento, y escaneé la zona con mi habilidad. No había una posibilidad muy alta de que un bandido apareciera en el frente de batalla, pero no se puede ser demasiado cuidadoso cuando tienes un artículo clase S en tus manos.
Sería capaz de comprar todos los artículos de teletransportación que quisiera una vez que vendiera esto, así que decidí minimizar el riesgo y empecé a rebuscar en mi bolsa.
Lo que había sacado era un cristal en forma de un pilar de ocho lados que brillaba con un azul intenso. Los pocos objetos mágicos en este mundo donde la «Magia» fue excluida tenían forma de gemas. El azul era para teletransportación instantánea, el rosa para recuperación de HP, el verde para antídotos, y etcétera. Todos eran artículos convenientes que producían efectos instantáneos, pero también eran caros. Así que en la mayoría de los casos, las personas utilizaban artículos más baratos, como pociones de acción lenta, después de escapar de una pelea.
Diciéndome a mí mismo que éste era, sin lugar a dudas, una situación de emergencia, agarré el cristal azul y grité.
– ¡Teletransportación! ¡Algade!
Se oyó el reconfortante sonido de muchas campanas que sonaban y el cristal en mi mano se rompió en pedazos. Al mismo tiempo, mi cuerpo estaba envuelto en una luz azul y el bosque desapareció de mi vista como si se estuviera derritiendo. Una luz brillante entonces destelló, y cuando desapareció, la teletransportación había terminado. En lugar del sonido de las hojas crujientes, el sonido de un suave martilleo y los fuertes sonidos de la ciudad invadieron mis oídos.
El lugar en donde aparecí era el «Portal de Teletransportación» que se situaba en el centro de Algade.
En el centro de la plaza circular, se encontraba una puerta hecha de metal con más de cinco metros de altura. Dentro, el aire se arremolinaba como si fuera un espejismo, y la gente que se teletransportaba, o que acababan de teletransportarse, iban y venían.
Cuatro grandes calles se extendían en las cuatro direcciones de la plaza, y en los lados de todas estas calles, un sinnúmero de pequeñas tiendas estaban reunidas. Los jugadores que buscaban un pequeño refugio después de un día de exploración compartían conversaciones frente a los menús de comida o bares.
Si alguien tratara de describir a Algade en una palabra, éste sería «desordenada»..
No había grandes calles como las que se podían ver en la Ciudad de Inicio y callejones que se entrecruzaban cubrían toda la ciudad. Había tiendas que ni siquiera sabías lo que estaban vendiendo, y posadas que parecían que nunca podrías volver a salir una vez que entraras.
En realidad, había un montón de jugadores que entraron accidentalmente en uno de los callejones de Algade y vagaron durante días antes de volver a salir. He estado viviendo aquí por casi un año, pero aún no logro recordar la mitad de ellos. Aquí hasta los NPCs eran personas extrañas cuya clase era difícil de adivinar, y te hace pensar que la gente que vive aquí en estos días son toda clase de raros.
Pero me gustó la sensación de estas calles. No era una exageración decir que la única vez que me sentí en paz fue cuando estaba bebiendo una taza de té con olor extraño en una tienda de esquina que frecuentaba. La razón detrás de esto era que me sentía un poco sentimental, porque me recordaba a una tienda de electrónicos a la que solía ir muy seguido — bueno, no realmente, o esperaba que no...