Dijo Asuna con voz decidida como si ella pudiese ver mi conflicto interno. Levanté mi cabeza bruscamente.
Asuna me sonrió por alguna razón y continuó.
— Porque, hay tantas cosas, que aún no he hecho.
Asentí de buena gana ante esto.
— Sí, supongo que tenemos que intentar dar lo mejor de nosotros. No seré capaz de ver las caras de todos esos técnicos que nos apoyaron, si nosotros no…
Bebí un sorbo de té, como para dominar el conflicto que tomaba lugar dentro de mí. El último piso estaba aún muy lejos. Entonces no sería demasiado tarde para meditar sobre todo esto.
Sintiéndome extrañamente honesto, miré a Asuna mientras intentaba escoger las palabras adecuadas para expresar mi gratitud. Entonces Asuna arrugó su cara y agitó su mano, diciendo.
— N-N-No.
— ¿Qu-Qué?
— Algunos jugadores me declararon su amor al hacer esa expresión.
— Pero qu…
Decepcionantemente, aunque perfeccioné mis habilidades de batalla, nunca antes había experimentado algo como esto, así que tan solo abrí y cerré mi boca sin ser capaz de contestar de ninguna forma.
Asuna me miró y sonrió. Debo parecer bastante bobo en estos momentos.
— Así que, ¿No hay nadie al que seas particularmente cercano?
— ¿Qué hay de malo en eso…? Bueno, está bien, de todas formas, soy un solista.
— Bueno, ya que estás jugando un MMORPG, deberías hacer algunos amigos.
Asuna borró su sonrisa y preguntó, como si repentinamente se hubiera vuelto una profesora o una hermana mayor.
— ¿Nunca te has planteado en unirte a algún gremio?
— ¿Eh…?
— Comprendo que un jugador beta como tú no puede acostumbrarse a los grupos, pero…
Su expresión nuevamente se volvió seria.
— Luego del septuagésimo piso, creo que están apareciendo más variantes aleatorias en los algoritmos de los monstruos.
Yo sentía lo mismo. ¿Los programadores habrán planeado que las tácticas de la CPU se hicieran más difíciles de leer, o era el hecho del resultado del programa aprendiendo por sí mismo? Si lo último fuera verdad, entonces solo seguirá volviéndose más difícil..
— Si eres un solista, se pondrá más difícil que te cuides de situaciones inesperadas. No puedes escapar siempre. Será mucho más seguro si estás en un equipo.
— Tengo suficientes redes de seguridad. Gracias por tu advertencia pero… los gremios son, sólo… y…
Hubiera sido mejor si me hubiese detenido en ese punto, pero en vez de eso, comencé a alardear.
— Los miembros de un equipo son habitualmente, en mi caso, más una carga que una ayuda.
— Oh, ¿De verdad?
Un destello, un rayo plateado pareció cortar el aire enfrente de mí, y para el momento en que logré reaccionar, el cuchillo de Asuna estaba sostenido justo delante de mi nariz. Es una técnica básica de estoque: «Linear». Bueno, digo básica, pero debido a la abrumadora destreza de Asuna, la velocidad fue increíble. A decir verdad, ni siquiera pude ver la trayectoria del arma.
Con una sonrisa forzada, levanté mis brazos en señal de rendición.
— … está bien, eres una excepción.
— Hmmph.
Ella alejó el cuchillo de mí con una expresión de aburrimiento, y entonces mientras lo hacía girar con sus dedos dijo algo inesperado.
— Entonces, sé mi compañero. Como la cabeza del equipo anti jefes, veré si en verdad eres tan fuerte como cuentan los rumores. Te he demostrado que soy lo suficientemente buena. Además, el color de la suerte de esta semana es el negro.
— ¡¿Qué, qué estás diciendo?!
Casi me caí de la impresión ante esta absurda declaración y busqué frenéticamente algún argumento para contrarrestarlo.
— Si… si vas a hacer eso, ¡¿Qué pasará con tu gremio?!
— No es como si tuviéramos un requisito de nivel.