Sweet Revenge

Epílogo

Sé bien que eres el equivocado
Pero se también
Que te quiero ( a mí lado )
Camila Esguerra

~ ❤ ~

Sus manos se cerraron en torno al arco y las flechas que había llevado consigo, pero que ahora estaban tan fríos, que quemaban su piel.

Era media noche y estaba parada en la entrada de EAH, contemplando las luces encendidas de los dormitorios en las diferentes torres de ensueño. Y como si fuese a entrar a un baile, avanzó por la alfombra de la escalinata hacia donde la esperaba el príncipe azul.

~ ❤ ~

Si existía algún toque de queda, muy pocos lo conocían, pues en los pasillos del instituto aún deambulaban varios estudiantes, así como en algunos auditorios y salones. Pero todos, ya sean Royals o Rebels, Herederos o Villanos, voltearon a ver a la chica hecha de sombras que avanzaba con los ojos cerrados por el pasillo, y cuyos pasos resonaron sobre el mármol, repiquetando con mayor intensidad a medida que las conversaciones se apagaban frente a ella. todos tardaron demasiado en reconocerla. ¿Y quien no? Su cabello era tan largo como el de Holly O'Hair, pero su color era negro. Como sus garras. Como sus tacones. Como su vestido de novia.

-Es Cupid...- susurraban los alumnos atónitos, que la observabaron con recelo cuando se detuvo. Ella los escuchaba perfectamente y sentía cada una de sus miradas sobre ella. Ojalá no la mirarán así. ¿No se daban cuenta?

Raven Queen jamás firmaría el libro del legado. Y necesitaban una villana.

Apple White jamás sería la reina. La sangre de la princesa pronto correría por sus manos. Y luego les daría una nueva reina.

Y el amor. Todo el amor, Sería solo para ella. Y nunca más nesecitarian a Cupido.

Abrió los ojos suavemente, revelando su mirada azul, y rápidamente los alumnos comenzaron a caer en reverencias, mientras los susurros se desvanecían. Uno tras otro. La reina continuó su camino, con una sonrisa y una hilera de mirabas asustadas a sus espaldas.

~ ❤ ~

Toc toc.

Raven Queen alzó la mirada de su diario de pronto, al escuchar el sonido. Había estado esperando a que Apple volviera, de donde sea que hubiera ido, pero esta se estaba tardando demasiado, y parecía haber vuelto, pero... ¿Estaba tocando?. Dejo el diario y pluma a un lado y camino hacia la puerta, mientras se anudaba la bata. Sintió un escalofrío al tocar el pomo de la puerta, pero igualmente lo giró. La puerta se abrió con un leve chirrido, y Raven entorno los ojos ante la oscuridad que había en el pasillo. Ni una sola vela estaba encendida.

Clac.. clac.. clac.. resonaron un par de tacones al otro lado del pasillo, pero la oscuridad era tal que...

Un objeto todo a los pies de Raven, y se agachó a recogerlo. Era la pequeña corona de Apple... Y de ella goteaba un hilo de sangre.

Clac.. clac.. clac.. volvió a escuchar desde la penumbra. Pero seguía sin ver nada. Retrocedió hacia su habitación, con un nudo en el estómago y el corazón palpitando frenéticamente en su pecho.

-¿Que se siente... tener miedo...- pregunto una voz familiar que emergía de las sombras, ataviada con un vestido de novia muy bonito, de no haber sido tan escalofríantemente oscuro -Raven Queen?-

Un grito quedó atrapado en su garganta al ver a Cupid, asi como iba, y con una flecha en la mano, como si fuese una daga, y goteando sangre roja sobre su alfombra.

~ ❤ ~

El habría querido cerrar los ojos, pero Cupid no se lo permitio. Lo hechizo, para que observará cada segundo y detalle, del asesinato de su novia.

Ni siquiera podía derramar una lágrima por ella.

Ahora se encontraba semidesnudo sobre la cama, en los brazos de Cupid, quien aún tenía sangre fresca en las manos, y quien lo había arrastrado hacia su propia habitación. No sin antes haber hecho arder cada cosa que se encontrara ahí que le recordara a Raven.

No lo había hechizado para que la besará, pero había dejado en claro lo que pasaría si no hacia lo que quería.

Ella pasó sus manos por su cabello y su rostro, sin importarle tenerlas manchadas de sangre mientras que, poco a poco, se desvestían.

No era el felices para siempre que está escrito en los cuentos de hadas. Para nada. Pero tenía a su príncipe, una corona, y marcaría un legado como ningún otro

Era una nueva historia, con un nuevo final, y ella, solo ella, era feliz. Lo sería por siempre.



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En el texto hay: cupido, romance y desamor, magia y hechizos

Editado: 05.06.2020

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