Swipe al Corazon

Capítulo 8: Mariana y sus teorías del amor

Sofía Rosales sabía que cada vez que llamaba a Mariana, su mejor amiga, debía prepararse para un monólogo sobre el amor digno de un podcast. Esa noche, después del evento con los beta testers, Sofía necesitaba desahogarse.

—¡Cuéntamelo todo! —exclamó Mariana, apenas contestó la llamada. —¿El CEO sin corazón ya se derritió? ¿O sigue siendo un cubo de hielo con corbata?

Sofía rió. —Digamos que… hoy compartió un gif de un gato bailando.

Mariana chilló como si le hubieran anunciado que ganó la lotería. —¡Eso es enorme! ¡Un gif es el primer paso hacia la humanidad!

—No exageres. Fue solo un gif.

—No, Sofía. Fue un símbolo. El humor es la grieta por donde entra la luz.

Sofía suspiró. —Tus teorías del amor son cada vez más poéticas.

—Y cada vez más ciertas —replicó Mariana, con tono solemne.

Al día siguiente, Mariana apareció en la oficina de LoveMatch con una caja de donas.

—Soy la consultora no oficial —anunció, entrando como si fuera accionista. —Traje azúcar para compensar la amargura corporativa.

Cristian la miró con incredulidad. —¿Quién es ella?

—Mi mejor amiga —respondió Sofía, divertida. —Y experta en teorías del amor.

Mariana se acercó a Cristian y le ofreció una dona con glaseado rosa. —¿Sabe qué significa compartir una dona?

Cristian arqueó una ceja. —¿Hiperglucemia?

—No. Significa confianza. El amor empieza con pequeños gestos.

Cristian la observó como si estuviera frente a una especie rara de filósofa urbana.

—Yo no creo en el amor —replicó, serio.

—Pues yo sí —dijo Mariana, mordiendo su dona—. Y créame, señor CEO, el amor siempre gana.

Durante el almuerzo, Mariana se sentó con Sofía y Lucas en la cafetería.

—¿Sabían que el amor es como un algoritmo? —dijo Mariana, con la boca llena de dona. —Solo que el algoritmo real está en el corazón.

Lucas se atragantó con su jugo. —Eso suena… interesante.

—Es ciencia emocional —explicó Mariana, con aire de experta. —Si Cristian no cree en el amor, es porque su algoritmo interno está bloqueado.

Sofía rió. —¿Y cuál es tu solución?

—Reiniciarlo con humor, confianza y un poco de azúcar.

Lucas levantó su vaso. —Brindo por eso.

Más tarde, Cristian pasó por la cafetería y escuchó a Mariana decir:

—El amor no se programa, se provoca.

Por primera vez, Cristian se detuvo. No dijo nada, pero las palabras se le quedaron grabadas.

Esa noche, Sofía escribió en su diario:

Hoy Mariana invadió LoveMatch con donas y teorías del amor. Cristian no lo admitió, pero la escuchó. Y yo… yo sé que cada palabra, cada gesto, cada risa, está abriendo una grieta en su muro.

Cristian, en su departamento, miraba la dona que Mariana le había dejado en su escritorio. No la comió. Pero tampoco la tiró.




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