Al voltear, ve lo que parece un holograma de un robot femenino, muy bien diseñado, con acabados cromados y escarlata. Parece más un ser humano con una armadura sexy, con alerones tipo turbina en la parte trasera. Con un caminar sexy y humano, el holograma pasa junto a él, quien rápidamente da la vuelta sin perder la guardia, sorprendido por encontrarse con el primer enemigo que puede hablar.
—León: ¡Puedes hablar!
—Holograma: Por supuesto, aventurero. Soy el sistema que controla el edificio.
—León: ¿Eres la voz que escucho en cada nivel?
—Holograma: Ese es otro sistema automatizado, aventurero. Yo soy quien te pone a prueba para saber si eres merecedor de los objetos que obtendrás en el futuro, si es que sobrevives.
El holograma se ríe burlonamente, con rasgos tan definidos que es fácil confundirlo con un ser humano. Es una inteligencia superior a la que León ha encontrado hasta ahora.
—Holograma: Me has sorprendido, aventurero. Te he estado observando desde que ingresaste al edificio, y sobrevives a cada prueba que te he puesto.
—León: ¡Eres tú quien envía a los robots!
—Holograma: Por supuesto, aventurero. No creas que obtendrás todos los beneficios ocultos en el edificio fácilmente. Así como tu objetivo es conseguirlos, mi objetivo es detenerte. Lamentablemente, existen reglas que ni siquiera yo puedo romper, puesto que están en mi programación.
—León: ¿Te refieres a las zonas seguras y a que no aparezcan enemigos nuevamente en la zona que ya he asegurado?
—Holograma: Correcto, aventurero, veo que eres muy perspicaz.
—León: ¿Eres quien maneja los drops?
—Holograma: En eso estás equivocado, aventurero. Mi labor es detenerte, no tengo jurisdicción en los drops que consigues. Eres afortunado, tu equipo ha mejorado bastante. Es increíble las hazañas que has logrado para sobrevivir a cada prueba.
—León: ¿El ascensor? ¿Tú lo controlas? ¿Por qué no puedo volver a las zonas que ya aseguré?
—Holograma: Como mencioné antes, existen reglas. Reglas que no puedo romper. Pero déjame darte una pista: si superas esta prueba, podré darte la llave del ascensor, pero depende de ti si la usarás. Esta prueba no será como las anteriores, espero que estés preparado, aventurero. Es posible que esta vez si mueras.
—León: ¿Es contigo con quien debo pelear?
—Holograma: No es así. Tengo una prueba especial esta vez. Si logras vencerla, te ganarás la llave del ascensor y el derecho a continuar subiendo el edificio y obtener sus secretos.
—León: ¿De qué secretos hablas?
—Holograma: Eres muy curioso, aventurero. Eso es algo que debes averiguar por tu cuenta. Espero que estés preparado.— Dice el holograma desapareciendo.
—León: ¡Espera!... Tengo una última pregunta. ¿¡Por qué me dices aventurero!?
—Perdona, Aventurero León Ashford. Eso es algo que tú debes averiguar,— dice la voz del holograma después de haber desaparecido.
Las últimas palabras sólo le dejan intrigado. ¿Cómo supo su nombre? ¿Quién es realmente el holograma? Solo algo le queda claro: tiene que seguir adelante y descubrirlo.
Poco después, del suelo, las paredes y el techo comienzan a salir brazos mecánicos que empiezan a armar un robot. El robot que parece estar formándose tiene la apariencia de una nave pequeña con forma de huevo.
Lanza una píldora explosiva para destruirlo antes de que la nave se complete, pero esta explota en una barrera sin alcanzar su objetivo.
—Es igual que con las esferas, no podré atacar hasta que su construcción termine—, dice sentándose en el suelo y observando fijamente la construcción del robot sin bajar la guardia.
Momentos después, la construcción finaliza y León se levanta en guardia para lo que pueda venir. Del suelo se abre una escotilla y sale un robot esqueleto normal.
La nave, con forma de huevo, tiene una cabina donde puede ingresar una persona. Es un diseño muy tecnológico; en la parte de abajo posee una turbina que mantiene flotando al huevo. La cabina está diseñada de forma transparente para que el piloto pueda ver hacia afuera. El color es prácticamente metálico, sin ningún otro color. Cuando la construcción finaliza, la escotilla se abre y una escalera de cuerda con metal baja de ella. El esqueleto sube esta escalera y se sienta en la cabina. Luego, la escotilla se cierra y la nave comienza a moverse lentamente.
León intenta nuevamente lanzar píldoras explosivas. La nave abre una pequeña escotilla en la parte frontal, justo debajo de la cabina, y salen unos pequeños misiles que interceptan las píldoras antes de que lleguen a su objetivo. La cantidad de misiles es exacta a la cantidad de píldoras explosivas lanzadas.
—No podré usar explosión—, dice León, un poco indignado por no poder usar su carta de triunfo. Corre directamente hacia la nave y se lanza atacando con espadas de frente, pero las armas chocan con un escudo de energía que recubre toda la nave.
—¡Un escudo! Veo que estás bien equipado—, dice León. Tras estas palabras, continúa el ataque para destruir el escudo. Activa Aumento de Ataque para fortalecerse y causar más daño. Con un aumento de 5, alcanza un total de 184 de ataque. Los ataques rebotan en el escudo y este no muestra signos de desaparecer. —Estoy causando un gran daño. ¿Por qué no da señal de desaparecer? ¿Qué tan fuerte es este escudo?—, dice mientras ataca constantemente con las katanas.