System Nexus Prime
Prólogo
—Mamá, ya llegué —dijo la chica al ingresar a su casa.
El cuerpo le pesaba por el cansancio; la guardia había sido dura, y no solo en lo físico. Dejó las llaves en el mismo lugar de siempre y caminó lentamente hasta su habitación. Se quitó el uniforme, se recostó en la cama y, antes de poder pensar en algo más, el peso del agotamiento cerró sus párpados y la venció el sueño.
En su hogar solo habitaban ella, su madre y su hermano pequeño. Su padre era médico y solía trabajar en Estados Unidos por temporadas.
Después de un merecido descanso, se dirigió al comedor.
—Hija, ¿qué tal el trabajo? —dijo su madre mientras le servía la comida.
—Muy agotador, mamá. Un accidente de tráfico nos tuvo muy ocupados; estuve asistiendo en cirugía —respondió.
El día transcurrió con normalidad, hasta que finalmente llegó nuevamente su turno de guardia.
Entre los pasillos del hospital, el olor a medicina, los enfermos en camillas y las emergencias que atender, hacía su mejor esfuerzo para desempeñar sus labores con eficiencia.
Cuando descansaba, salía con cuatro amigas y platicaban en una cafetería.
—¿Y cuándo saldrás con el doctorcito? —dijo una de sus amigas.
—¿Por qué preguntas? A mí no me gusta —respondió.
—Sí, él está que se derrite por ti —dijo otra de sus amigas.
—Y es muy guapo —comentó otra.
—No lo sé, realmente no me gusta, solo nos llevamos bien.
—Pero si eres preciosa, no solo el doctorcito; en todos lados no te quitan la vista.
—Es cierto, amiga, anímate. Eres inteligente y bella; el que logre flecharte será un hombre afortunado.
—El tiempo pasa, no pierdas la oportunidad de conseguir un buen partido como el doctorcito.
—Solo somos amigos. Realmente no me llama la atención; ahora estoy más enfocada en mi carrera. No he pensado en eso, tal vez algún día, cuando encuentre al indicado.
—Si ni novio has tenido, siempre los rechazas a todos.
La conversación continuó por un largo tiempo, pero finalmente sus amigas desistieron de insistir. Tiempo después, la chica volvió a su turno de guardia, donde el doctorcito se encontraba, siendo su apoyo y dándole instrucciones.
El hospital era como su segundo hogar: pasillos interminables, olor a medicamentos, rostros cansados. No era fácil, pero ayudar le hacía sentir bien; cada vida que salvaba le daba paz. Asistir, mantenerse firme incluso cuando el cuerpo pesaba y pedía descanso.
Pasó el tiempo y, una noche, antes de ingresar al hospital para su turno, pudo observar que algo sucedía. Había personas amontonadas, observando a un hombre herido.
El sujeto estaba completamente ebrio. Se había peleado con otro, igual de ebrio, y éste lo apuñaló.
Cuando la chica se acercó, vio la sangre escurriendo. El suelo, manchado de rojo, ofrecía una escena horrible.
—Apártense, soy doctora —dijo, haciendo a un lado a las personas y corriendo en auxilio del hombre herido en el suelo.
—¿Ya llamaron a la ambulancia? —preguntó mientras aplicaba los primeros auxilios.
El hombre, completamente ebrio, forcejeaba al pensar que le harían daño.
—¡Agárrenlo! —dijo la chica, pidiendo ayuda para evitar que se dañara a sí mismo con el movimiento, ya que la herida era muy grande.
Cerca de él se encontraba el cuchillo con el que había sido apuñalado y, en su delirio, lo tomó con sus manos.
Momentos después, solo se escucharon los gritos de una chica que presenciaba la escena.
La joven fue apuñalada. La sangre comenzó a escurrir mientras su uniforme blanco se teñía de rojo.
El hombre al que trató de salvar fue el mismo que la apuñaló en el estómago.
Mientras sus ojos comenzaban a cerrarse, solo alcanzó a escuchar las sirenas de la ambulancia.
Irónicamente, la ambulancia llegó a tiempo para salvar al hombre que estaba herido y que la apuñaló, pero… ella no contó con la misma suerte. La herida fue muy profunda y dañó un punto vital, lo que provocó que perdiera la vida rápidamente.
Poco después, la chica abrió lentamente los ojos. Sin comprender qué había sucedido, no tuvo tiempo de percibir su entorno. Solo sintió dolor, el frío invadiéndola, y la sensación de que su alma era arrancada. Pero… eso había ocurrido hace poco y ahora se encontraba rodeada de una multitud de personas.