Tù Y yo: Ni lo sueñes

CAPITULO 1 El audio que arruinó mi dignidad (y probablemente mi empleo)

Nerea kairon

Hay tres reglas básicas para sobrevivir en el despacho Velmor & Asociados:

1.-No llegar tarde.

2.-No cometer errores.

3.-No mirar demasiado tiempo al señor Enzo Velmor.

-La tercera es por salud mental. -

—Señorita Kairon —su voz grave resonó desde la puerta de su oficina—, ¿el expediente Ramírez está listo o debo asumir que decidió iniciar una nueva vida lejos del derecho corporativo?

Respiré profundo.

—Está en su escritorio desde hace veinte minutos, señor. Con separadores por categoría, como le gusta. También marqué los puntos débiles de la contraparte… gratis, porque hoy me siento generosa. — Digo con tanta seguridad que lo irrita y eso me encanta.

Un par de empleados bajaron la mirada para ocultar la risa.

El Sr. Velmor apareció en el umbral. Traje oscuro impecable. Expresión de “el mundo me decepciona constantemente”.

Típico de Sr. Gruñón

—La generosidad no figura en su contrato. — Dice con su sonrisa arrogante el muy maldito.­

—Tampoco la amabilidad, y aquí estamos. — Tuche Velmor.

Silencio.

Tensión.

Electricidad

Y luego él hizo algo inesperado: una casi-sonrisa. Apenas un movimiento mínimo en la comisura de sus labios. Si uno parpadeaba, se lo perdía.

Eso fue a las 9:12 a.m.

Porque a las 10:47 a.m. arruiné mi vida. Y les diré como

Todo comenzó con un mensaje de voz.

Pues yo ...Estaba en mi escritorio, revisando correos, cuando mi mejor amiga Oli me escribió:

“¿Ya sobreviviste al ogro elegante?”

Rodé los ojos y grabé un audio rápido, convencida de que lo enviaba por WhatsApp.

—Mi jefe es insoportable… —susurré—. Es arrogante, controlador y vive enamorado de sus propios trajes. Pero si dejara de fruncir el ceño cinco minutos sería peligrosamente atractivo. Y eso me molesta más de lo que debería.

Enviar.

Perfecto.

Seguí trabajando.

Hasta que escuché mi propia voz resonar en toda la oficina Cuando digo toda la oficina es en toda la Oficina.

Joder

Levanté la cabeza lentamente.

El sistema de altavoces internos —el mismo que usamos para reuniones generales— estaba encendido.

Y mi audio… se estaba reproduciendo.

Una y otra vez. Y cada vez más vergüenza me daba.

“…peligrosamente atractivo…”

Silencio absoluto.

En ese mismo instante

Alguien dejó caer una carpeta.

Sentí cómo mi alma abandonaba mi cuerpo.

Giré, muy despacio, hacia la oficina del Sr. Velmor . La puerta estaba abierta.

Él estaba de pie junto al panel de control.

Mirándome.

No furioso.

No sorprendido

Peor.

Interesado.

Caminó hacia mí con esa calma peligrosa que usa cuando está a punto de destruir a alguien en juicio.

A veces odio conocerlo tan bien

—Señorita Kairon —dijo, apoyándose en mi escritorio—. ¿Desea ampliar su análisis técnico sobre mi atractivo o lo dejamos como declaración informal?

Definitivamente le arrancare esa cabeza de mango chupado.

La oficina explotó en tos fingida.

Quise desaparecer.

—Fue un error —murmuré—. Un fallo tecnológico. — Digo con los nervios de punta.

—Curioso. El sistema no suele emitir opiniones personales sin autorización. — Dice con ese tono tan arrogante.

—Puedo explicarlo. — Digo nerviosa

—La escucho. — Dice y pone su estúpida sonrisa.

Tragué saliva sin saber cómo continuar.

Al diablo total mi dignidad ya no estaba disponible, así que improvisé.

—Era un experimento social. — Digo con seguridad

Enserio Nerea, dios que vergüenza (me regaño mentalmente)

Una ceja suya se elevó.

—¿Consistía en evaluar la tolerancia del personal ante la vergüenza ajena? — Dice con una sonrisa burlona.

Muy profesional de su parte.

—Exactamente.

Pausa.

Entonces ocurrió lo impensable.

El Sr. Velmor bajó la voz, inclinándose apenas hacia mí.

—Para futuras referencias, señorita Kairon… —sus ojos se clavaron en los míos— procure usar audífonos cuando me analice.

Calor. Directo al rostro.

Odio que siempre sea así

Se enderezó y se dirigió al equipo.

—Todos de vuelta al trabajo. El chisme no es facturable. — Dice volviendo a ser el Sr.Ogro de siempre

Cuando pasó junto a mí, murmuró apenas audible:

—Y cierre la puerta de mi oficina. Necesitamos hablar… sobre control de daños. — Dice serio y arrogante

Oh, no.

No era un despido inmediato.

Era peor.

Era una conversación privada.

Y por primera vez desde que trabajaba ahí, no sabía si la guerra que siempre habíamos tenido acababa de comenzar… o si acababa de volverse peligrosamente divertida.

Oh mi fin a trabajar aquí.

.

.

.

.

.

.

Que te pareció querido “lect@r

Sígueme para mas y en mis redes sociales

IG:Vasqu_noe

Y tik tok igual

Actualizaciones cada viernes y sábado 3 capítulos por día




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.