Tù Y yo: Ni lo sueñes

CAPITULO 4 Rumores, contratos y una oferta inesperada

Nerea Kairon

Si hay algo más rápido que un correo interno en Velmor & Asociados, es un rumor.

Y el lunes por la mañana, el despacho ya tenía uno nuevo:

El señor Enzo Velmor está comprometido.

Con Nerea Kairon.

Yo no dije nada.

Él tampoco.

Ese fue el primer error.

—¿Es verdad? —susurró Laura, del área contable, apenas me senté en mi escritorio.

—¿Qué cosa? —Intento hacerme la que no se

—¡Que hay boda! —

Casi me atraganto con el café.

—No hay boda.

—Pero el señor Navarro llamó esta mañana felicitando al despacho por “la futura señora Velmor”.

Silencio.

Miro hacia la oficina de Enzo.

La puerta está cerrada.

Cobarde.

Antes de que pueda reaccionar, la puerta se abre.

—Reunión general. Ahora.

Su tono no admite preguntas.

La sala de juntas está llena.

Enzo se coloca al frente con la serenidad de alguien que cree tener todo bajo control.

Yo, no.

—Como algunos ya saben —empieza—, durante la cena con el cliente Navarro surgió información personal que ha generado comentarios innecesarios.

Un murmullo colectivo.

—Mi vida privada no afecta la operación del despacho —continúa—. Y el desempeño profesional de la señorita Kairon tampoco debe verse alterado por especulaciones.

¿Eso fue una confirmación sin confirmar?

Varias miradas se giran hacia mí.

—¿Entonces sí es verdad? —pregunta alguien sin filtro.

Enzo me mira.

Ese segundo dura demasiado.

—Es un asunto que manejaremos con discreción —responde.

Traidor.

Eso es un sí elegante.

La reunión termina y el nivel de productividad baja un treinta por ciento.

Mi teléfono vibra.

Un correo nuevo.

Asunto: Propuesta profesional confidencial.

Frunzo el ceño.

Es del despacho Álvarez & Molina. Competencia directa. Más grande. Más internacional.

Abro el mensaje.

“Nos gustaría ofrecerle el puesto de Coordinadora Jurídica con salario superior al actual y proyección de sociedad en dos años.”

El corazón me late fuerte.

No es una oferta pequeña.

Es exactamente el tipo de oportunidad que soñaba cuando entré aquí.

Cierro la pantalla justo cuando una sombra se proyecta sobre mi escritorio.

Enzo.

—Mi oficina. Ahora.

Entro con el pulso acelerado, aunque no sé si es por la oferta… o por él.

—Debimos aclararlo mejor —dice apenas cierro la puerta.

—¿Aclarar qué? ¿Que no estamos comprometidos? Estoy de acuerdo.

—No.

Eso me desconcierta.

—Si lo negamos ahora —continúa—, el cliente podría interpretar inestabilidad.

—¿Inestabilidad? ¡Es un compromiso falso!

—Es una estrategia.

Lo observo con incredulidad.

—Mi vida no es una estrategia.

Por primera vez, su expresión se endurece de verdad.

—Nunca dije que lo fuera.

—Lo está tratando como si lo fuera.

Silencio.

Denso.

Su mirada baja a mi escritorio.

—¿Qué estaba leyendo antes de que entrara?

—Nada importante.

Error. Jamás le digas eso a Enzo Velmor.

Se acerca, rodea el escritorio y alcanza el mouse antes de que pueda detenerlo.

El correo vuelve a aparecer en pantalla.

Lee rápido. Demasiado rápido.

Su mandíbula se tensa.

—Álvarez & Molina.

No es pregunta.

—Es solo una propuesta —digo con calma forzada.

—¿Va a aceptarla?

La forma en que lo pregunta no es profesional.

Es personal.

—Es una gran oportunidad.

—Aquí también la tiene.

—Aquí soy su asistente.

Eso golpea.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.