Tù Y yo: Ni lo sueñes

Capítulo 14 Lo que se rompe no siempre hace ruido

NEREA KAIRON

El beso no duró lo suficiente.

O tal vez duró demasiado.

ya no estaba segura de cómo medir el tiempo cuando Enzo estaba cerca.

Lo único que sabía era que, por primera vez desde que todo empezó, no había dudas entre ellos.

Hasta que el teléfono volvió a sonar.

Enzo se separó lentamente.

Como si cada milímetro le costara.

Miró la pantalla.

Y esa sola acción cambió el aire.

Otra vez.

—Tengo que contestar —dijo.

Nerea no se movió.

—Otra vez.

—Es importante.

Ella soltó una risa suave.

Sin humor.

—Siempre es importante cuando se trata de tu vida antes de mí.

Eso lo golpeó.

Se notó.

Pero contestó igual.

—¿Sí?

Silencio.

Luego su expresión se endureció.

—Entendido.

Pausa.

Más larga.

—Llegaré.

Cortó.

Y el mundo volvió a inclinarse.

Nerea cruzó los brazos.

—¿Qué pasó ahora?

Enzo no respondió de inmediato.

Esa era la peor parte.

Cuando Enzo no respondía rápido… significaba que estaba decidiendo cuánto decir.

—Mi familia quiere verme.

—Eso ya lo dijiste antes.

—No es una visita.

Silencio.

Nerea lo miró con atención.

—Explícate.

Enzo respiró hondo.

Como si cada palabra le pesara.

—Quieren que regrese oficialmente.

—¿Regresar a qué?

Él bajó la mirada un segundo.

Solo uno.

Pero suficiente.

—Al grupo Velmor.

Silencio absoluto.

El apellido otra vez.

El mismo que siempre aparecía cuando todo empezaba a complicarse.

—Pensé que ya habías salido de eso —dijo Nerea en voz baja.

—Yo también.

Enzo dio un paso atrás.

Luego otro.

No hacia ella.

Sino hacia el problema.

—No es una invitación —continuó—. Es una presión.

—¿Qué tipo de presión?

Él la miró.

Y esta vez no ocultó nada.

—Control.

Legado.

Decisiones que no me pertenecen del todo.

Nerea sintió un nudo en el estómago.

—¿Y si no vas?

Silencio.

Enzo apretó la mandíbula.

—Entonces vienen aquí.

Eso cambió todo.

El viento en la terraza pareció más frío.

Más real.

Más peligroso.

—¿Aquí?

—No van a dejarlo pasar.

—¿Y yo qué soy en todo esto?

La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.

Enzo la miró.

Y por primera vez desde que empezó todo…

no hubo seguridad en su voz.

—El punto débil.

Silencio.

Nerea sintió el golpe directo.

Sin filtro.

Sin protección.

—No soy un problema que puedas esconder —dijo ella.

—No te estoy escondiendo.

—Pero me estás dejando fuera.

Silencio.

Enzo se pasó una mano por el cabello.

Por primera vez se veía realmente agotado.

No como abogado.

No como jefe.

Como alguien atrapado.

—No quiero que te involucren.

—Ya estoy involucrada.

Eso lo detuvo.

Nerea dio un paso hacia él.

—No puedes tomar decisiones por los dos otra vez.

—No es lo mismo.

—Siempre es lo mismo contigo cuando algo te asusta.

Silencio.

Demasiado preciso.

Enzo la miró.

—No entiendes lo que ellos hacen.

—Explícamelo.

Pausa.

Larga.

Y peligrosa.

—Destruyen todo lo que no pueden controlar.

Silencio.

Nerea tragó saliva.

—¿Y tú qué eres para ellos?

Enzo la miró.

Y la respuesta fue peor de lo esperado.

—El que se está saliendo del control.

El aire se volvió más pesado.

Más tenso.

Más inevitable.

Nerea bajó la mirada un segundo.

Solo uno.

Pero cuando la levantó otra vez…

ya había tomado una decisión.

—Entonces no vas solo.

Silencio.

Enzo frunció el ceño.

—No.

—Sí.

—Nerea—

—Si esto me incluye aunque no quieras, entonces decido estar.

El silencio que siguió fue diferente.

No incómodo.

No tenso.

Sino impactado.

Enzo la observó como si no supiera si discutir o rendirse.

—No entiendes en lo que te estás metiendo —repitió.

Nerea sonrió apenas.

—Contigo, eso es constante.

Y esta vez…

ella tomó su mano.

No fue un beso.

No fue una huida.

Fue una elección.

Enzo la miró.

Y por primera vez…

no intentó detenerla.

Pero en algún lugar lejos de allí…

alguien ya había empezado a moverse.

Y el apellido Velmor…

acababa de volver a respirar dentro de la historia.

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V.N




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