Take Me: Tómame

Capítulo 18

—¿Dohety?, tenemos trabajo— escucho a través del auricular y me mantengo en silencio viendo la cara consternada de la agente.

—¿Qué ocurre?—, pregunta algo temerosa.

—No puedo decirte nada por teléfono, ¿dónde estás?, te veo en la oficina de Müller.

—Voy de inmediato, llego en diez minutos— dice Doherty antes de colgar.

—¿Se te ocurre el motivo de la reunión?—, le pregunto con curiosidad.

—No… sinceramente no— parece que me habla con la verdad.

­—Bien… ve y averigua que quieren, te veré después— doy media vuelta y comienzo a caminar hacia la salida del callejón.

—¡Oye!, ¡espera!—, me quedo congelado, a unos pasos de llegar a la luz de la calle y sin voltear hacia ella, agudizo mi oído —tengo entendido que tus pláticas con Cárter eran más complicadas, que en verdad era un reto para ella poder descifrar las pistas que le ofrecías, ¿por qué conmigo está siendo todo tan fácil?—, sonrío nostálgico, recordando a esa joven y bella agente explotando su inteligencia y sus recuerdos frente a mí, de nuevo mi corazón se parte a la mitad.

—Porque deseaba poder estar con ella el tiempo suficiente para admirarla, no solo su belleza, sino su inteligencia… quería verla pensando, descubriendo los secretos que habitaban en lo más profundo de su mente… era un deleite ver esa mirada de descubrimiento en sus ojos, ese brillo especial…

—Vaya… y ahora que ella no está… ¿por qué yo?—, pregunta algo desanimada, puedo identificar unas notas de tristeza en su voz, me temería mucho que esperara que le tenga alguna clase de cariño, incluso respeto, pobre de su alma si espera algo más profundo de mi parte.

—Parece que tiene capacidades para poder resolver este caso, eres la espada en este nudo gordiano— la veo por el rabillo del ojo y a comparación de la primera vez que lo mencioné, pareciera que por fin lo comprende.

—¿Soy la solución que nadie espera para resolver este misterio?

—Espero que no te ofenda sentirte subestimada.

—Descuida, estoy acostumbrada— se cruza de brazos y ladea su cadera hacia la derecha.

Claramente despierto en ella cierta atracción, pero como en la mayoría de las personas, su instinto de supervivencia hace que mantenga la distancia de mí y así es mejor. Continuo con mi camino dejándola en silencio en ese callejón, tendré que esperar para saber lo que la teniente Ortega pueda decirle.

 

Caro Ortega

—Esto es demasiado peligroso para mí— Hannah me ve fijamente desaprobando que la haya invitado a venir al departamento de policía, pero prefiero que se mantenga vigilada mientras realizamos el golpe.

—No voy a arriesgarte, la gente de aquí te cuidará, además… nadie sabe que estás aquí.

En cuanto recibí su mensaje decidí pasar por ella, claramente pidiéndole que cubriera su identidad lo mejor que pudiera, al ser ella una de las periodistas que más se mete en problemas, no dudé de su capacidad para mimetizarse con el ambiente y no llamar la atención. De inmediato la traje hasta acá para que pudiera compartir lo que sabe con el resto del equipo y aclarándole que no puede hablar de nuestro trato, quiero que se maneje como un acto de buena fe por parte de ella.

—Si ellos saben que te dije esto, me van a matar…

—Yo me encargo de que eso no pase, tranquila.

Por fin llega Doherty, parece cansada, tiene esa mirada paranoica y la frente con perlas de sudor, de inmediato tomo un pañuelo del escritorio de Müller y se lo ofrezco.

—Gracias… lamento el retraso— se disculpa al ser la última en llegar a esta pequeña junta entre Müller, Akos, Hannah, Doherty y yo.

—Bien, podemos empezar— le doy parte a Hannah para que comience.

—Me llamaron… para una entrevista… al parecer se trata de Michael Wincott o conocido por ustedes como Top Dollar… entrará al parlamento… volviéndose parte de la Asamblea Nacional y por tanto del poder legislativo— comienza a explicar Hannah pasando su mirada en cada uno de nosotros.

—Ya sabemos quién será la próxima víctima de la nórdica— dice Akos con los brazos cruzados.

—¿”La nórdica”?—, pregunta Doherty molesta.

—No he pensado en un mejor nombre, está entre “la nórdica” o “la valquiria”— se explica Akos inocentemente.

—Creo que “la valquiria” suena mejor, si me lo preguntan a mí— añade Hannah y ¿cómo no va a contar su opinión?, ella le ha dado el nombre a varios asesinos, como por ejemplo al doctor Aiden, “el caníbal del distrito 13”, se volvió popular.

—Ese no es el punto, el punto es que debemos de averiguar donde se encuentra ese imbécil y llegar antes que la asesina— dice Müller quien se acomoda en su escritorio.

—Tal vez podríamos llegar durante la entrevista— propone Doherty aun con un semblante pálido.

—Es demasiado arriesgado, habrán camarógrafos, estará Hannah y no solo eso, toda la seguridad que le puedan brindar— le explico mientras trato de pensar.

—Mi ayudante… trianguló la localización mientras se realizaba la llamada…— dice Hannah con algo de vergüenza, como si temiera el rechazo de nuestra parte.




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