Take Me: Tómame

Capítulo 33

—¿Qué más?, ¡vamos!, eso ya nos lo dijo Skank, dime algo nuevo, dime más— toma a Doherty por los hombros como si tuviera miedo de que fuera a escapar, ella está aterrada, se acaba de dar cuenta que cometió un grave error, pero ya es tarde, si no continua, de todas formas Burak obtendrá la información que necesita.

—Yo…— voltea hacia mí, angustiada, sabiendo su cruel destino en caso de no cooperar, esperando que pueda interceder, pero estoy de manos atadas, ni quiero ni puedo ayudarla a salir de este hoyo que ella misma cavó —…no hay más, por ahora… es lo único que encontré, sangre de la asesina… su ADN confirmaba que era de la agente Simone Cárter, pero eso es todo— su voz es cada vez más inaudible, pero alcanza a llegar a los oídos de Burak y a los míos.

—Cárter sigue viva y está matándonos…— dice Burak con la mirada perdida en el infinito, sus manos no dejan de apretar los brazos de Doherty —…Jajajajajaja ¡sigue viva!, ¡viva!—, por un momento me temo que haya perdido la cordura, su risa llega a incomodar a los demás aquí —¿escuchaste?, ¡sigue viva!—, me voltea a ver con los ojos llenos de euforia; por primera vez en mucho tiempo, no sé cómo reaccionar.

 

Tyra Lodbrok

Camino de un lado para otro, Simone aún no ha llegado del trabajo y aprovechamos para comunicarnos con Dusha, viene en camino, Camille la espera en la parte de arriba para guiarla. Tenemos que proceder con mucha cautela; lo que nos dijo sobre Sigyn es peligroso, porque todos sabemos quién es, todos conocemos la fuerza de Grendel, todos entendemos esa parte de la historia que Simone desconoce y que de saberla podría cambiar muchas cosas.

—¿Quién lo diría?, siempre nos dicen que hay que escoger bien a quienes se volverán nuestros compañeros de por vida y no le damos importancia hasta que descubrimos que la hermosa mujer con la que formamos un hogar está loca… ¿no, Björn?—, Ragnar le da un codazo mientras el pobre se mantiene recargado sobre sus rodillas con la cabeza gacha y viendo el fuego de la hoguera, hipnotizado, o tal vez no quiere poner atención a las palabras de su padre.

—Cuando la conocí no parecía que estuviera loca…

—La veías con amor— responde Halfdan poniendo su manos sobre el hombro de su hermano. —Cualquier hombre enamorado es ciego, te asombras por la flor, pero no sientes las espinas aunque estas corten tu carne.

—Creí que esto había acabado, que ella había terminado de buscarla…— Björn esconde su rostro entre sus manos, lamentándose —…creí que al estar tan lejos de ella, todo pintaría bien, pero ahora… ¿esto?

—Aún no sabemos si la está buscando… tampoco sabemos si piensa que Simone está muerta, como el resto del mundo— le digo tratando de tranquilizarlo, pero por el contrario se levanta y me ve con desesperación.

—Es su madre, sabe que Simone sigue viva, lo sabe… sabe que Simone ahora es inmortal… y yo… ni siquiera sé que quiera hacer con ella en caso de encontrarla, es como si regresara al inicio.

La desesperación de Björn es tan grande que incluso Ivar se mantiene en silencio, controla su lengua y no dice imprudencias, simplemente se queda recargado sobre la mesa viendo el fuego, mientras su cerebro es un panal de abejas molesto, lleno de pensamientos violentos que controla y busca no expresar.

¿Cómo es que llegamos a esto?, ¿en qué momento llegó Sigyn a nuestras vidas?, bueno, aunque mis creencias no son cristianas, podría jurar que fue obra del mismo diablo, podría decir que él la puso en el camino de mi pobre sobrino, pero no, eso es imposible, incluso tal acto es tan atroz que ni siquiera él sería capaz de tal cosa, además de que lo conozco perfectamente bien.

Björn Ironside, el hijo mayor de mi hermano; se enamoró de una humana y con ella tuvo su descendencia, pero el tiempo siguió su rumbo, su mujer murió en batalla y Björn continuó adelante, cuidando de sus hijos, manteniéndolos vivos, siempre con la incertidumbre si habían heredado su inmortalidad, pero poco a poco el tiempo lo llevó a perder esa esperanza, ellos crecían, seguían adelante, se enamoraban, tenían hijos, pero su tiempo nunca se detenía.

Cada vez que uno moría era mantener el suspenso, esperando que regresara de la muerte, que volviera a nacer, por más que Björn mantenía los cuerpos lejos de la tumba, ellos no retornaban, cada uno se fue, por enfermedad, por heridas, pero ninguno se quedó a acompañar a su padre, solo quedaron los nietos y los hijos de estos, así siguió su rumbo la familia de Björn, algunas veces estando ausente, otras veces formando parte de ellos, pero el resultado era el mismo, todos morían por una u otra cosa.

El tiempo pasó, la civilización evolucionó, la esperanza de vida aumentó, las guerras se volvieron menores, por lo menos un asunto más aislado, algo que no comprometía a todo el mundo, la tecnología nos sorprendió a todos, tanto para el ritmo de vida como para la guerra, las hachas habían desaparecido y en su lugar pedazos de metal con proyectiles lanzados por pólvora aparecieron. Así como había avances para alargar la vida, también los había para arrebatarla con mayor facilidad.

Por cosas del destino, la familia que en algún momento había sido abundante, terminó reduciéndose a un solo hombre de 30 años con cáncer terminal, tomó todos sus medicamentos, estuvo en quimioterapia, radioterapia y todo lo que terminara en “apia”, pero el cáncer se extendió y carcomió su cuerpo, lo degeneró, lo transformó hasta que quedaron despojos de lo que alguna vez fue.




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