Take Me: Tómame

Capítulo 40

—Él es tan bélico como su padre, no me sorprendería que esté haciendo esto por él, orillando a que las cosas sucedan, no tener motivos para seguir trabajando desde las sobras…

—Ivar siempre ha querido que ataquemos de frente… midiendo fuerzas…

—Sitriuc debe de estar complaciendo a su padre, Ivar quiere ir a la guerra… es capaz de jugar sucio para conseguirlo… tanto Tyra como yo estamos enterados de que lo tenías entre tus filas, ahora lo confirmo.

—Bien… entonces ya tenemos algo con lo cual empezar… hay que evitar que sigan saboteándome…— frunzo el ceño y asiente con la cabeza.

—Hablaré con Ivar…

—Bien, yo con Sitriuc, regresaré al trabajo y lo buscaré… esto debe de parar— doy media vuelta, dispuesta a retomar mi camino y de pronto me detengo en seco. —Dijiste que querías hablar conmigo… ¿qué era lo que tenías que decirme?

—No sé si estoy haciendo bien o mal, pero nuestra plática tendrá que esperar, no quiero que vayas tras de Sitriuc con miles de cosas en la mente, lo hablaremos después…

—¿Estás seguro?, no planeo detenerme, ahora las cosas deben de resolverse con más rapidez…

­—Estoy seguro, encontraré el momento— me guiña un ojo y da media vuelta, siendo el primero en alejarse entre los árboles.

 

Mis pasos me llevan de regreso a la comisaría, voy con paso firme, dispuesta a poner en su lugar a ese maldito boca floja, entre más dilato en llegar hasta él, más odio hierve en mis venas, creo que los efectos de la meditación acaban de terminar en cuanto traspaso la puerta del edificio.

Entre el barullo de gente veo a Doherty hablando con Akos en su escritorio, parecen muy concentrados, decido no molestarlos, ni siquiera paso cerca, simplemente subo las escaleras y voy directo hacia el departamento de informática. Sin tocar a la puerta la abro, tomando por sorpresa a los ingenieros dentro, todo me ven con sorpresa, pero solo uno parece que me estaba esperando.

—Teniente Ortega… ¿en qué le podemos ayudar?­—, Sitriuc gira en su silla hacia mí con esa sonrisa desvergonzada, sabe que vengo por él.

—Afuera todos— doy la orden sin quitarle la mirada de encima a Sitriuc, mantengo la puerta abierta para que vayan desfilando sin detenerse.

Por un momento los chicos se ven entre ellos, confundidos, sin saber si hacerme caso o quedarse, pero la hostilidad que irradio es suficiente para que se levanten, bajen la mirada y avancen hacia la puerta, dejando sus trabajos a la mitad de todo. Sitriuc, fingiendo demencia y siguiendo la corriente se levanta, se acomoda la camisa dándole un tirón hacia abajo y se dispone a salir detrás de sus compañeros, pero justo cuando lo tengo frente a mí pongo mi brazo como barrera; lo ve con una sonrisa irónica, sigue su dirección hasta llegar a mi rostro.

—No puedo pasar— me dice con esa sonrisa burlona.

Pongo mi mano sobre su pecho y lo empujo de regreso hacia su asiento para después cerrar la puerta detrás de mí, azotándola con fuerza, siendo la primera víctima de mi furia. Camino hacia él y pareciera que entre más me enojo, más se divierte.

—¿Qué putas hace aquí el hijo de Ivar Ragnarsson?—, mi pregunta no parece sorprenderlo, al contrario, es como si hubiera esperado mucho tiempo para ser descubierto.

—¡Vaya!, ¡por fin!, me preguntaba ¿cuánto tiempo ibas a tardar para descubrirme?, he de admitir que esperaba algo mejor de una detective consagrada como tú, Cárter.

—¿Qué has hecho, Sitriuc?, ni siquiera tuviste la decencia de ponerte un nombre más normal.

—No soy como tú, “Cárter”, no tengo porque esconder mi verdadero nombre, no estoy haciendo nada malo, además… claro que hice un cambio… es más fácil pronunciar Sitriuc que Sigtrygg… ¿no crees?—, esa arrogancia tan característica de Ivar vive en él.

—Responde…

—Simone… cálmate… te ves muy tensa y creo que estás sobre exagerando las cosas…

—¿Sobre exagerando?, ¡¿qué chingados hiciste Sigtrygg?!—, golpeo con la mano en el escritorio, pero nada de eso logra cambiar su postura relajada.

—Hice lo que tenía que hacer, le ayudé a Sonia a encontrarte, a descubrir quién eres, pero sobre todo… a detonar esto… presionar el botón que haga explotar la bomba— me dice orgulloso sin pensar en las verdaderas consecuencias —le mostré el vídeo de seguridad del delfín negro durante el escape de Dusha, la madre de las rusalkas, lo demás… fue fácil…

—¿Crees que te está funcionando?

—Ella ya sabe de ti, sabe que Cárter sigue viva, sabe que es la asesina nórdica y no solo eso, que su regeneración no es normal, no es digna de un ser humano normal…

—Dime… Sigtrygg…— camino por el lugar tratando de recuperar un poco de paciencia —…¿te agrada Doherty?, no me refiero a si, estás enamorado de ella, claramente para alguien como tú, sin corazón y egoísta eso… es impensable… ¿no fuiste tú quien mató a su hermano por quedarse con el trono?, bueno… no importa…

—Era mortal… no merecía el trono, tan solo era un hijo bastardo de mi padre— responde fríamente, frunciendo la boca.

—Sí, bueno… ese no es el punto… ¿te agrada?, ¿se te hace inteligente, le tienes aprecio?, ¿podrías considerarla tu amiga o por lo menos crees que puede tener tu benevolencia?




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