El restaurante ya no existía. Solo quedaba un cascarón humeante de acero retorcido y madera chamuscada. Takeru, en su forma Oni (azul, con armadura plateada y cuernos luminosos, había finalizado su danza brutal.
Sostenía el cuerpo inerte de Chiyo con una delicadeza que contrastaba con su propia ferocidad. Una ráfaga de viento helado arrastró un destello de luz carmesí: Raigo había sido arrastrado de vuelta al Yomi.
La forma de oni de Takeru se disolvió, y su piel azul se volvió pálida mientras recuperaba su forma humana. )reapareció, pero estaba desgarrada y manchada de sangre negra. Su expresión era pura angustia. No podía esperar. Levantó a Chiyo y salió corriendo hacia la noche de Shibuya, ignorando las sirenas que se acercaban.
Chiyo despertó jadeando. El dolor de cabeza era atroz. Estaba en su sofá, en su apartamento A su lado, Takeru estaba sentado en el suelo, con la cabeza gacha. Ya estaba vestido, pero sus manos temblaban ligeramente.
-¿...Takeru? -su voz era un susurro.
Él levantó la vista. Su rostro estaba lleno de culpa. -Chiyo... estás bien. Gracias a los dioses.
Ella trató de sentarse, pero el dolor la mareó. -¿Qué pasó? Todo está... borroso. Raigo... la forma de Oni...
Takeru suspiró y se puso de pie, mirando por la ventana. -Lo que viste... fue real. Soy un monstruo, Chiyo. Y Raigo... él fue enviado para forzar el sello de Kaguya. -Él apretó los puños-. Chiyo, tu vínculo con ella es más fuerte de lo que pensábamos.
Ella recordó las palabras de Sora .
-¿...Una guerra? Sora dijo que esto era solo el comienzo.
Takeru asintió. -No podemos perder tiempo. Necesitamos a Sora.
Caminaron hacia el templo de Sora en silencio. Al entrar, la atmósfera estaba pesada, cargada de una energía antigua. Sora ya los esperaba. Su rostro, enmarcado por las mismas sombras íntimas que, estaba serio.
-El Yomi ha respondido -dijo Sora, abriendo un nuevo libro de tapas de cuero negro-. Kaguya selló al **Oni Negro, Kuroi** (el "Oni de la Oscuridad Profunda"), y a sus legiones hace siglos. Kuroi no solo quiere libertad; quiere devorar el alma de Kaguya para ganar un poder ilimitado.
Sora pasó las páginas, mostrando ilustraciones dinámicas de diferentes yokais y los sellos de papel específicos para contenerlos. -Estos son los sellos que Kaguya usaba. Pero si Kuroi se libera... Shibuya no será lo único que arda.
Mientras tanto, en el Yomi, la oscuridad era total. Raigo, con su cuerpo de Oni destrozado y su piel roja quemada se arrastraba por un pasillo de piedra negra. Ante él, el **Oni Negro, Kuroi**, emergió de las sombras. Era colossal, su cuerpo hecho de oscuridad pura, con ojos rojos fijos como rubíes malditos.
-Kuroi... amo... Takeru... Takeru intervino... -balbuceó Raigo, escupiendo sangre carmesí.
Kuroi rugió, y la oscuridad pareció estremecerse. -¡Maldito samurái! ¡Ese "vínculo" que comparte con ella es lo que mantiene la grieta del sello! -Kuroi miró hacia arriba, hacia la luz tenue que llegaba desde el mundo humano-. Pero Takeru está débil. -Kuroi sonrió, una mueca de sombras-. No necesitamos forzar a Chiyo. Necesitamos forzar a *Takeru* a romper el vínculo él mismo.
Kuroi sugirió un nuevo plan, uno que usaría la propia desesperación de Takeru contra él.
Al salir del templo, una lluvia fría y repentina comenzó a caer. Chiyo y Takeru corrieron para refugiarse bajo el voladizo de una tienda de comestibles moderna, la luz neón reflejándose en el pavimento mojado.
Chiyo, sintiendo la tensión, forzó una sonrisa. -Bueno... Sora no bromeaba sobre la "guerra". Supongo que ahora soy parte del ejército, ¿verdad? -bromeó.
Takeru se giró hacia ella. Su risa fue un sonido pequeño y raro, pero genuino. -Sí. Y eres el general más frágil que he visto.
Se miraron fijamente. La lluvia afuera formaba una cortina íntima. El momento era perfecto. La tensión del peligro compartido se derritió en una atracción irresistible. Takeru se acercó, su mano grande y moderna subió a su mejilla. Chiyo cerró los ojos, inclinándose hacia él.
Justo cuando sus labios estaban a punto de tocarse, una sombra grande y sólida apareció de repente entre ellos.
-¡Hey, hey, hey! -dijo una voz profunda y juguetona.
Se separaron rápidamente, ruborizados. Frente a ellos estaba el bakeneko, pero esta vez, ¡era del tamaño de un humano! Tenía su pelaje negro y brillante, pero estaba vestido con un chaleco tradicional japonés y unos pantalones modernos.
-...¿Bakeneko? -balbuceó Takeru, incrédulo.
El gato humanoide sonrió, frotándose la barbilla con una pata. -Mi nombre es **Kuma** (el "Oso del Clan de la Montaña"). Y soy tu guardián, Chiyo. Al igual que el samurái era el de Kaguya. -Kuma miró a Takeru con desconfianza-. Y mi trabajo es asegurarme de que *ciertos*Onis no se acerquen demasiado.
Chiyo estaba apenada, pero también aliviada por la interrupción. Kuma se despidió de Takeru con un gesto exagerado y se dirigió a Chiyo. -Vámonos, general. Kuma ya está despierto.
Cerca de su apartamento, Chiyo vio a Hanna esperando afuera. Hanna, al Chiyo, pareció un momento confundida. Pero su expresión cambió rápidamente a una de preocupación genuina. -¡Chiyo! ¿Estás bien? Te vi salir con... -Hanna miró a un lado , luego a Chiyo-. ¿Qué pasó?
Entraron en el apartamento de Chiyo. Kuma se quedó en forma pequeña vigilando. Hanna quería hablar sobre el restaurante, pero no sabía cómo. "¿Por qué Takeru es... azul?", pensaba. Al final, no dijo nada, pero su silencio hablaba de miedo y sospecha.
Mientras tanto, Takeru caminaba hacia su templo oculto. El Yomi lo estaba llamando, y el Oni Azul sentía que su fuerza se estaba drenando. Al acercarse, un yokai lo interceptó. No era un zorro, sino un **Inugami**, un gran perro espiritual con pelaje azul profundo y una expresión feroz pero leal.
-Takeru... -dijo el Inugami, **Hachirou**.
-Hachirou. ¿Qué noticias traes del Yomi?
-La grieta del sello... se está expandiendo. Kuroi está más cerca de liberarse que nunca -Hachirou suspiró-. Pero también... traigo un mensaje de Izanami. -Hachirou miró a Takeru con lástima-. Ella dice... que para que el sello de Kaguya se mantenga... debes alejarte de Chiyo.
Takeru sintió que el mundo se detenía. -¿...Qué?
-El vínculo que compartes... ese eco de vidas pasadas... es lo que Kuroi está usando para debilitar el sello de Kaguya -explicó Hachirou-. Si te acercas demasiado, el sello se romperá. Si te alejas... quizás el Yomi se estabilice.
Takeru miró hacia el apartamento de Chiyo. Se había sentido tan cerca de ella bajo la lluvia. ¿Podía elegir? ¿La vida de Chiyo, o la salvación de la tierra? Él aún no sabía qué decidir. El Oni Azul, estaba a punto de enfrentarse a su sacrificio final.