Tal vez, Siempre Seras tú. (editando)

7. Conociendo a George

Repaso los lugares por los que pase -Oxford- contesto rápidamente.

-En serio- se sorprende -que interesante, ¿qué te trajo a Overton? -me pregunta intrigado

Dejo de comer lasaña y lo miro a los ojos -la independencia, es decir, independizarme- contesto mientras me sirvo más vino.

-En serio, y tus padres te dejaron ir así sin decir nada.

-Mi madre – tomo un poco de aire -ella murió cuando cumplí 8 años y a mi padre no lo conocí, bueno si lo conocí, pero nos abandonó cuando tenía solo 2 años- digo mientras siento como mis ojos se cristalizan al recordar.

-Lo siento mucho- se levanta de su silla y se dirige a mí para darme un abrazo.

-Se lo que sientes mi madre murió hace 4 años, me iba a hacer cargo de mi hermana, pero al cumplir los 21 ella se fue con mis tías a Japón así que estoy solo desde hace 2 años- confiesa mientras se limpia un lagrima de su cara.

Entre la plática miro el reloj y son las 10:30 de la noche.

-Si creo hemos tenido pérdidas muy grandes, creo podremos ser apoyo uno del otro- sugiero.

-Por cierto, la cafetería abre de 9 a.m. a 8 p.m.- dice mientras recoge los platos de la mesa.

-Esta perfecto ¿Qué día cierras? - pregunto mientras acomodo las sobras de la comida en unos trastes.

-Los sábados a las 4 pm y descansamos los domingos- dice del otro lado de la cocina.

Termino de limpiar la mesa y me dirijo hacia él, que está lavando los trastes, y lo miró fijamente- ¿nunca te has casado? - le pregunto.

Se voltea y me mira muy serio -No.

-Está bien solo era una pregunta- sonrió.

Termina de lavar los trastes y nos dirigimos a la sala, enciende la televisión.

- ¿Quieres mirar la televisión? - pregunta.

-La verdad mejor prefiero ir a dormir- digo agotada.

-si tienes razón, son las 11:15 de la noche y aún estamos despiertos- agrega mientras apaga la televisión.

Nos levantamos del sofá y nos dirigimos a las habitaciones.

-Que pases buenas noches, descansa- dice con una sonrisa

-gracias, igual tú- digo mientras cierro la puerta del cuarto.

Me recuesto en la cama, -al fin a descansar- pienso.

Tomo el celular que aguarde en la mesita de noche, voy directo a mis redes sociales y veo las notificaciones en Instagram y Facebook, miro 500 reacciones por la foto del panini con malteada, me quedo asombrada, y en seguida reviso el perfil de Alexander.

Chloe lo etiqueto en una foto hace 30 minutos, por lo visto están en un bar del pueblo, reviso las demás y hay muchas fotos del día de hoy donde salen juntos, mis ojos se llenan de lágrimas, no puedo evitar sentirme triste, como hago para sacarte de mi vida Alexander, ¿Cómo?, me pregunto a mí misma, apago el celular y me duermo.

Escucho ruidos, baro los ojos y miro el reloj de la mesita de noche, son las 6 a.m., -cómo es posible que ya este despierto- digo mientras me levanto de la cama y abro la puerta despacio.

Lo veo está haciendo ejercicio, su cuarto esta frente al mío así que ha dejo la puerta abierta, y alcanzo a ver que tiene una especie de gimnasio, se ejercita con unas pesas, y quedo impresionada, cierro la puerta sin hacer ruido.

Como quiero verme como las demás chicas de aquí, decido ponerme un vestido azul cielo, unas medias de red negras para darle un toque de rudeza, zapatos azules y mi cabello muy arreglado con una trenza pequeña cerca de la frente.

Salgo de la habitación, 7:10 a.m., George no está en su habitación, me dirijo a la cocina y lo veo en toalla, me tapo los ojos y sonrojado se esconde detrás de la barra desayunador.

-Lo siento creo se me olvido de que estaba con una chica en el departamento- dice al desplazarse por la sala y pasar a su habitación.

-No te preocupes- digo con los ojos semi-tapados, pues alcanzo a ver su pecho.

Después de 25 minutos sale de su habitación.

-Nos vamos- dice sonrojado.

-Si claro- tomo mi saco y camino detrás de él.

Es sábado, un día que parece ser perfecto para estar en el jardín del palacio, leyendo un libro junto al lago de cisnes que está cerca del campo de golf.

En todo el camino George se fue callado hasta  antes de llegar -siento mucho el inconveniente de la mañana- dice sonrojado hasta las orejas.

-No te preocupes, todo está bien- digo con voz sin preocupación.

-Gracias- sonríe -por cierto, te vez muy bien con ese atuendo- me mira de pies a cabeza.

-Gracias- me sonrojo.

Llegamos, me pongo a acomodar las sillas, a limpiar las mesas, a dejar todo en orden en lo que George pone las frutas en los fruteros.

Escucho el timbre sonar de la puerta.

-buenos días, George- escucho la voz de Chloe, rápido me agacho para que no me vean y me dirijo a la barra.




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