Tal vez, Siempre Seras tú. (editando)

9. Té encontre

Salimos George y yo del bar, ambos estamos callados, después de confesarnos atracción, no sabemos que decir.

- ¿Quieres ir a la cena de esta noche?

-No iremos a tú lugar favorito- contesto algo molesta.

Veo pasar un carro, se parece al de la realeza, después de pasarnos, se da la reversa y se abre la ventana.

- ¿Chelsea? ¿Chelsea? ¿eres tú? – pregunta entre lágrimas la Reina Alexia.

Me quedo deslumbrada, y George se acerca -no señora ella se llama Charlotte.

-George, me dejas un momento por favor- pido mientras palmeo su espalda.

-Está bien- accede y avanza unos metros delante de mí.

- Chelsea, ¿Porque te llamo Charlotte? – pregunta confundida.

-Lo siento mucho - digo apenada -Usted es como mi madre, pero ya no podía estar con ustedes.

-Se porque lo dices mi niña- dice mientras me abraza.

- ¿De verdad? – la miro sorprendida.

-Se que te enamoraste de Alexander, lo note desde la secundaría, y mi hijo es un tonto al no haberse dado cuenta - confiesa limpiando mis lágrimas.

- Pero si usted lo noto, ¿porque él no?

-Creo Chloe ha hecho hasta lo imposible por mi hijo, por eso el mostro interés en ella- dice un poco molesta -me da gusto que estés bien, ¿Quién es él? – pregunta viendo hacia donde esta George.

-Estoy trabajando en su cafetería, es una persona increíble- me dirijo a él y lo tomo del brazo -acompáñame- nos acercamos a ella nuevamente-te presento a la reina Alexia Hamilton.

-Reina- hace una especia de reverencia ante ella – mucho gusto su alteza- dice tímidamente.

-Mucho gusto George, gracias por cuidar de Chelsea-dice mientras me mira.

-Perdón, ¿No te llamas Charlotte? - pregunta cerca de mi oído, algo confundido.

-Eso es algo que no te he confesado- digo mientras lo tomo del brazo.

-Ya veo.

-Vamos a la cena que han preparado el día de hoy- pide la reina Alexia.

-No iremos, lo siento.

- ¿Por qué no? - me mira fijamente.

-Lo siento, yo no puedo, sé que es mi mejor amigo, pero no puedo de verdad- y salgo corriendo camino al departamento de George.

George le entrega un papel con la dirección de su apartamento-aquí la encuentra- escucho que dice mientras va detrás de mí.

Llego un poco agotada, y espero a George, ya que no traigo llaves.

-Tenemos que hablar Chelsea- dice mientras abre la puerta.

-Lo siento, siento mucho no haberte dicho la verdad desde el principio, pero estaba aterrada- confieso mientras me siento en el sofá.

-No me molesta, pero no entiendo- dice confundido - ¿Qué puedo hacer para que no sufras por él? - pregunta acercándose a mí.

-No lo sé, solo sé que no puedo sacarlo de mi cabeza- me tumbo con una almohada en el sofá.

-Te quiero ayudar Chelsea- dice al mismo tiempo que me quita la almohada de la cara.

- ¿Cómo? ya no sé qué hacer- contesto triste.

-Vamos a esa cena por favor- me ruega hincado a mis pies, tomando mis manos.

-No.

-Por favor Charl... Chelsea- suplica.

-Está bien- digo cuando me levanto del sillón.

-Tenemos pocos minutos si queremos llegar a tiempo- dice mientras corre a su cuarto.

Pero como se sabe las mujeres para vernos divinas necesitamos más que 15 minutos, reviso mi closet y encuentro un vestido color rosa con destellos dorados, lo tomo, acomodo mis zapatillas, un poco de joyería, y tomo un baño, me relajo, salgo y miro el reloj, 8:20, aun no sale de su habitación, me visto, y me veo al espejo, mi color de cabello sigue negro, -me encanta- doy un pequeño brinco.

Tocan la puerta, miro el reloj 8:35

-Ya salgo- digo con un suspiro al aire.

Abro la puerta, y me dirijo a la sala, ahí esta George, me mira de pies a cabeza -te ves elegantemente guapo- digo sin pensar, y es que ese traje gris se le ve increíble marca sus músculos, que no se ven con los jeans y camisas que se carga tras en delantal.

-Tú, tú- tartamudea, traga saliva -te ves bellísima- dice con una sonrisa.

-tenemos que irnos- agrego.

Bajamos al carro, y nos dirigimos al jardín que está a unas calles del centro.

Se escucha música clásica, así que nos dirigimos a la entrada.

-No sé si pueda- digo viendo a toda la gente.

-Si puedes-besa mi mano y me toma del brazo.

Avanzamos, y veo que Alexander trae un micrófono.

-Quiero agradecer a todos por estar aquí- mi corazón se acelera a un ritmo descontrolado y es que se ven tan guapo con ese trajo azul, ese traje lo hace ver como el príncipe perfecto de mi cuento de hadas.




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