Tal vez, Siempre Seras tú. (editando)

34.Alexander y Chelsea para siempre

Nuestra luna de miel plantea a ser perfecta, llegamos al hotel de 5 diamantes, con una estructura tan parecida al palacio, nos dirigen a nuestra suite presidencial.

-Bienvenidos- nos dice el botones haciendo una reverencia.

Agradecemos el gesto dándole una buena propina. Nos instalamos en la suite y vamos a ver la vista, una vista tan especial, con el mar en frente.

-Es perfecto- digo para romper el silencio.

-Tú eres perfecta- dice mientras me toma por la cintura y nos tumbamos a la cama.

Nuestras vacaciones son desde paseos a caballo, aventuras en las playas y buceos, cenas románticas en los restaurantes del hotel y paseos por la vida nocturna, nos tomamos cerca de10 días.

-Quiero que siempre regresemos a este magnifico lugar en cada aniversario- pido a Alexander mientras estamos sentamos frente al mar.

-Te prometo que así será – dice mientras juntamos nuestros dedos en mención de promesa.

Cuando regresamos al palacio, empezamos por nuestra nueva rutina, pues ya tenemos responsabilidades como esposos de la realeza.

Tenemos desde viajes a Sudáfrica como viajes a Estados unidos para hacer alianzas con la ONU.

Pasa un poco mas de un año, esto después de volver de viaje de nuestro primer aniversario cuando descubro que estoy embarazada, mi temor al perderlo me hace que lo oculte hasta el tercer mes que ya no se corre tanto riesgo como al principio.

Hacemos una cena con las personas más cercanas a nosotros, para dar la noticia.

-Estamos embarazados- desato mi chaqueta y muestro mi vientre un poco abultado.

Todos aplauden felices, pues se les hacía raro que más de un año y aun no diéramos la noticia. Pasamos una velada con niños corriendo por todos lados pues el hijo de George ya casi tiene dos años y el de Grecia un año.

Pienso en mi vida y en que le agradezco a mi mamá por nunca haberse dado por vencida cuando mi padre nos abandonó.

-Siempre serás mi vida- dice Alexander mientras estamos sentamos en el jardín.

-Siempre serás mi amor- digo acurrucándome en su hombro.

-Siempre, siempre serás tú- termina Alexander con un beso sobre mi cabeza.

 




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