Tales of Alba - El Espía Sentenciado

Capítulo 2 - Sakana... Significa Pez

CAPITULO 2 – SAKANA… SIGNIFICA PEZ

—¿Nombre?

La voz de la consejera sonó seca, casi mecánica acompañada por el tecleo constante de un viejo ordenador. Seiyi estaba sentado frente a ella, intentando ignorar el olor rancio a café y desinfectante que impregnaba la pequeña oficina. Afuera, una fila de estudiantes internacionales esperaba su turno, igual de perdidos que él.

—Eh… Seiyi —respondió, haciendo una mueca cuando un pinchazo en el abdomen le recordó que un Cíclope lo había usado de saco de boxeo hace una hora—. De noveno grado.

—Muy bien, Seiyi —murmuró la mujer sin levantar la vista—. ¿Podrías decirme tu apellido para el registro?

«Ojalá no se dé cuenta…», pensó Seiyi, sintiendo una punzada de incomodidad que nada tenía que ver con sus heridas. Con un suspiro derrotado, soltó las palabras:

—Sakana… Sakana Seiyi.

La mujer sonrió de forma amable, sin notar el leve temblor en su voz, y siguió escribiendo. En la pantalla, los datos de Seiyi se llenaban uno por uno, acompañados del clic del ratón que para él sonaba como martillazos. Un silencio incómodo llenó la habitación. La consejera, intentando romperlo, cruzó los brazos y habló con un tono amistoso:

—Entonces, Seiyi, ¿cómo ha sido tu experiencia hasta ahora? ¿Te sientes bien en la escuela?

—Sí… gracias. Supongo que solo tengo que adaptarme. Estaré aquí por un buen tiempo, así que no hay muchas opciones —respondió con una sonrisa forzada.

—Eso es espíritu —mencionó ella con entusiasmo—. ¡Vienes de Asia!, ¿cierto?

—Mitad japonés —corrigió Seiyi con voz cansada—. Viví allí la mayor parte de mi infancia, pero mi madre es de América del Sur.

—¡Qué interesante! —exclamó la consejera con una sonrisa—. ¡Siempre he querido visitar Japón! Su cultura me parece fascinante.

—Ah… sí, supongo —respondió Seiyi, mirando de reojo el reloj de la pared—. ¿Falta mucho?

—No te preocupes, ya casi terminamos —dijo ella con un tono que pretendía ser tranquilizador—. Solo unas preguntas más.

Seiyi soltó un suspiro. No era la primera vez que lo llenaban de preguntas sobre Japón, templos, sushi o anime. A estas alturas ya había desarrollado una tolerancia especial al tema… pero eso no lo hacía menos agotador.

—¿Hay alguna clase en particular que te interese este semestre? —preguntó ella, sin dejar de teclear.

—Hmm… me gustaría estudiar magia avanzada —respondió con cierto brillo en los ojos—. Escuché que esta escuela tiene una biblioteca con libros de hechizos únicos, como ninguna otra.

—Oh, eso suena ambicioso —replicó la consejera, riendo—. Pero esos textos están reservados para los universitarios que siguen la carrera del F.O.W.

—¿La carrera para aplicar al F.O.W?

—Exactamente.

«Yo quiero estudiar eso… ¿pero tengo que esperar tanto?», pensó, cruzando los brazos con frustración.

—¿Entonces de qué sirve esto? Se supone que vine para aprender lo mejor, para entrar al F.O.W. ¿Y ahora me dicen que no servirá de nada estar aquí hasta la universidad?

—No, no… no lo pienses así. Estudiar en esta escuela te garantiza el mejor de los prestigios.

—Prestigio para la universidad… —bufó—. ¿En serio no hay una forma de no esperar una cantidad absurda de tiempo?

—Luke Ulles, o “Spectre”, tuvo que esperar hasta los diecisiete años para estudiar magia avanzada. La paciencia es la clave del éxito.

—Sí… paciencia tengo, pero no sé si ella… —Se detuvo antes de mencionar a Miyu.

—Por cierto, ¿puedo preguntar por qué no te quedaste en Japón? —La consejera lo miró con curiosidad—. Tengo entendido que allí la enseñanza de magia tradicional es mucho más… disciplinada.

—Ya lo dije… Porque quiero unirme al F.O.W —respondió sin dudar—. Si quiero aprender magia avanzada y ser como ellos, tengo que ir a las mejores escuelas…

—Ya veo… —dijo ella con tono comprensivo—. Pues has elegido bien. De aquí han salido agentes reconocidos, incluso “Ann Varga”, más conocida como “Wind-Breaker”, ¿la conoces?

—Sí, claro… —murmuró Seiyi.

—Ya veo… ambición no te falta —concluyó ella tecleando con rapidez—. Bien. Te colocaré en Historia de Loryenna II y Fundamentos de la Magia V. Para hacer espacio, tendré que quitarte Matemáticas, pero supongo que no te importa… ¡ustedes los asiáticos son genios con los números de nacimiento!

Seiyi la miró fijamente, con un gesto de absoluto disgusto.

«Dios mío… ¿esta mujer es mi única guía en este edificio?», pensó con resignación.

—Bueno, Seiyi, eso es todo. ¡Te veo luego! —exclamó ella alegremente, estirando la mano para despedirse.

  • Si…

«Solo sigo aprendiendo cosas inútiles… pero supongo que lo mejor llegara más adelante…»

Él se levantó, listo para salir de ese lugar lo antes posible, cuando la consejera volvió a hablar, con una curiosidad genuina.

—Ah, casi lo olvido. Me encanta el idioma japonés, sus nombres siempre tienen significados hermosos. ¿Qué significa el tuyo, Sakana Seiyi?

El corazón de Seiyi se detuvo en seco. Su cuerpo se congeló, los ojos se abrieron como platos y un hilo de sudor frío recorrió su mejilla. Por un instante, el tiempo pareció detenerse.

El aire se volvió pesado, el reloj de pared sonaba más fuerte que nunca, y en su mente solo podía repetirse una sola palabra

«No… ¡NO OTRA VEZ! Pensé que me había librado de eso...»

La mujer esperó, sonriendo con genuina curiosidad.

—Yo… eh… no… —balbuceó.

—Vamos, no seas tímido. Me encanta conocer esos detalles —insistió ella, inclinándose hacia adelante.

Él cerró los ojos. No tenía escapatoria. Con un suspiro de derrota, dijo lo siguiente:

—Mi apellido… —murmuró con voz débil—. Significa… “pez”.

—¿Perdón? No te escuché bien.

—Mi apellido… significa “pez”.

Un silencio absoluto reinó en la oficina durante tres segundos. Luego, la consejera soltó una risita nerviosa que intentó, sin éxito, ahogar con una tos.




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