Tales of Alba - El Espía Sentenciado

Capítulo 4 - ¿Magos o Hechiceros?

—¡Buenas tardes! ¿Cuál será su orden? —saludó la cajera con amabilidad ensayada.

—Oh… sí… hmph… todo se ve increíble… —murmuró Seiyi, abrumado por el menú holográfico.

—¡Una caja Wind con papas gajo! —interrumpió Miyu, levantando la mano con la emoción de alguien quien no ha comido en años.

—¡Muy bien! ¿Desean agregar nuestra bebida de temporada, la “SpectDrink”, al combo? —preguntó la cajera con una sonrisa automática.

Seiyi observó con desconfianza el diseño de la lata, saturado de propaganda de colores y banderas.

«¿Por qué le meten esto a una bebida para niños? ¿Están dementes?», pensó con su habitual cinismo.

—¡Tenemos un descuento especial! —insistió la chica—. Por la semana del orgullo, si pide el combo Spectre, le regalamos una hamburguesa extra. ¿Desea agregarlo?

Seiyi guardó silencio un segundo. Sus principios lucharon contra su estómago.

«¿Gratis?... maldición».

—... Sí, ponme el combo —cedió, derrotado por el hambre.

Unos minutos después, ya sentados, Miyu parecía radiante con su caja Wind entre las manos. Seiyi, resignado, dejó la charola sobre la mesa y abrió su hamburguesa decorada con banderas y pan de colores.

—Ksk… haría cualquier cosa por comida gratis…

—¡Disfrútala! Es muy valiente de tu parte revelarlo así —se burló Miyu, soltando una carcajada.

Miyu sacó el juguete de su caja: una réplica de la varita de Wind-Breaker. Era rosa y de plástico, pero al agitarla, Seiyi notó un rastro de esencia mágica. Una ráfaga leve de viento le despeinó el flequillo.

—¿Y bien? —preguntó Miyu, apuntándole otra ráfaga juguetona.

—¿Qué pasa? Aún no le das un mordisco a tu hamburguesa.

—No tengo hambre, el basilisco me dejó llena. Solo quería el juguete.

Guardó la caja en su mochila, y volvió a apuntar la varita hacia su hermano, haciendo que el aire le despeinara aún más el cabello.

—Ey, ¿no vas a hablar de lo que vimos? —preguntó Miyu, poniendo la palma de su mano en su barbilla

—¿Las runas?

—¡Sí! ¿No te pareció extraño? Quizá haya más gente que sepa Gronk’tar.

—Lo pensé, pero no tengo idea. Aunque busque no hay nada relacionado, lo más seguro es que fue una broma, aparte, no podemos ir preguntando por ahí sabiendo que nadie sabe el lenguaje.

—Pff… tienes razón. Aunque no entiendo por qué mamá no nos deja hablar de eso. ¡Podría enseñarle a Ana que sé más que ella!

—Ni idea. Pero no me importa ahora. Aunque el diseño no me guste… esta cosa es deliciosa —replico Seiyi, dando otro bocado.

Miyu empezó a girar su varita de juguete distraídamente.

—Oye, ¿sabías que hoy casi lo revelo?

—¿Eh? ¿Revelar qué?

—Una mujer con marcas rojas en los ojos llevaba libros, y dije en voz alta que significaban “Maestro”. Me miró raro… muy raro. Como si no esperara que alguien pudiera leer las runas.

—¿Una mujer con libros maestros? —repitió Seiyi, tragando rápido—. ¿Era una directora?

—No. Nunca la había visto. Pero llevaba varios libros. ¿Eso es malo?

—No es normal. Los maestros solo pueden tener uno, y los guardias los vigilan. ¿Llevaba más de uno?

—Creo que sí… ¿crees que era una ladrona?

—No lo creo, a menos que haya burlado la seguridad. Solo un grupo podría hacerlo y estaría interesado…

—¿Qué grupo?

—¿En serio no lo sabes?, Los enemigos del F.O.W: la Legión de Magos.

—Oh… ¿son muy malos?, apenas encuentro información sobre ellos.

—Sí… no es que haya mucha. Solo puedo ver incidentes que pasaron gracias a ellos, y el último tiene más de cinco meses.

—Hmph… me pregunto si los magos saben sobre la absorción de libros…

—Ni idea. Aunque, hablando de magos, buscando en internet encontré imágenes de un asalto a un cargamento de Aether; tiene como tres años ya…

—Ah, ¿y eso qué? —preguntó Miyu, agarrando una papa del combo de su hermano.

—Bueno, en esa foto se veía cómo un fénix acompañaba a un mago. Es curioso, ese fénix se veía casi como los de internet, era gigante —replicó Seiyi, dando un sorbo a su refresco.

—Oh, ¿Crees que está relacionado?

—Sabes, no es imposible. Ellos roban libros y destruyen lugares donde el F.O.W controla. ¡Son como terroristas!

—O sea… puede que…

—Sí… ¡De la runa saldrán los magos y nos matarán a todos! —contestó Seiyi, levantando las manos con sus dedos sucios.

—¡¿En serio?! —respondió Miyu, exaltada.

—Jaja, claro que no. Seguro fue una broma de alguien y ya. Es imposible que de las runas salgan hechizos de invocación como ese; el mago debería estar demasiado cerca o tener algo que lo conecte a su objeto canalizador. Debajo de la mesa no había nada… —respondió Seiyi, poniendo su lógica, ante todo.

—¡Tonto!, no me asustes así…

Miyu bajó la mirada, inquieta.

—Oye… si quiero ser una gran maga, ¿significa que voy a ser malvada como ellos?

—Jajaja, no. Hay una diferencia.

—¿Pero si uso magia, soy maga, ¿no?

—A veces me pregunto cómo sacas mejor calificación que yo…

—¡Oye! —Miyu replico.

—Bueno, bueno… ser mago es aprender desde cero, ser hechicero es nacer con el talento, algo parecido a ti. Los de la Legión son hechiceros.

—Entonces… ¿por qué les dicen magos?

—Costumbre. Usan túnicas, varitas… moda antigua, de hace como 100 años.

—Aun así, me encantan los magos. Como Wind-Breaker.

—Como digas, los magos más poderosos siempre serán del F.O.W, como nuestro papá —rió Seiyi.

Pero la mención de su padre borró la sonrisa de Miyu. Se quedó mirando la varita de plástico rosa con una tristeza profunda.

—Sei… papá estaba emocionado de que fuéramos como él, ¿no?

—Bueno, al principio no quería que nos acercáramos al F.O.W., pero supongo que cambió de opinión al vernos tan determinados.

—Sí… decididos. Tú tienes una meta clara, Sei. Me hace feliz verte esforzándote así.

—Emm… ¿gracias? —murmuró Seiyi, notando que el brillo en los ojos de su hermana se apagaba.




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