Tan de Nadie

capitulo 5 Reglas

 

Relatado por Vanessa

 

-Hola mi bella dama, te vez hermosa embarazada y sentada a mi mesa.

-Por que estas haciendo esto Rinaldi

-Porque te dije que te volvería a ver, nunca fallo a mis palabras.

-¿Qué es lo que quieres?

-Lo que quiero ya lo tengo, no tienes por que preocuparte.

-¿A que te refieres? ¿Por qué estoy aquí?

-Estas aquí por que este es tu hogar y es lo que debes saber, tu eres mía y asi será siempre eso debes mentalizarlo, no podrás huir esta vez de mi lado. Estamos hechos el uno para el otro y se que lo entenderás en algún momento. Siempre ha sido asi

-¿Cómo se supone que lo hare? No puedes obligar a los sentimientos de nadie. Estas completamente loco.

-Dejemos de hablar y cenemos que esto se ve increíble y quiero disfrutar de tu compañía.

 

Guardo silencio sin poder decir más, así que este loco esta dispuesto a tenerme aquí sin que yo pueda hacer nada, pero ya lo veremos. ¿a que se refiere con que siempre es asi? Esta equivocado si cree que no hare lo posible por escapar, asi sea lo último que haga lo intentare todos los días.

La cena se torna nostálgica para mi, los pensamientos tristes y de que no volveré a ver a mis seres amados llenan mi corazón. Sin darme cuenta estoy bañada en lagrimas y no puedo detenerlas.

 

-¿Estas bien? ¿Necesitas algo?

 

Omito mi respuesta pues lo que quiero es irme de aquí y es algo que no me permitirá, solo sigo sollozando hasta que me canso de hacerlo. Me seco las lágrimas con el dorso del brazo y evito levantar la vista, me repugna a tal punto el que este hombre este haciendo esto para retenerme, como cree que lograra cambiar lo que siento.

 

 

-Señora Vanessa ¿está usted bien?

-Si, solo quiero irme a mi habitación, ¿me puedes acompañar?

-Claro que si señora.

 

Me pongo de pie y en cuanto estoy disponiéndome a salir del comedor Rinaldi me toma del brazo.

 

-La próxima vez que yo te pregunte algo debes responderme inmediatamente, no soy de los que repiten las cosas, aquí tienes que aprender a obedecer y ser buena mujer para que tengas libertades, de otra manera comenzaras a pasar cada vez mas tiempo encerrada en tu habitación.

-Esta bien, eso es todo.

-No, ahora como toda buena mujer debes despedirte de tu hombre con un beso.

-Estas acaso bromeando, jamás hare tal cosa. No puedes obligarme.

-No tiene que ser precisamente en los labios, eso ya lo harás después y tu misma me los pedirás, ahora solo debe ser en la mejilla.

 

Respiro hondo, lo único que quiero ahora es darle con el puño en la cara, pero debo detener todo impulso, no se aun como debo llevar las cosas. Me inclino y deposito un beso en su mejilla y me retiro sin decir nada.

 

-Señora, por favor no provoque al señor, el puede llegar a ser un hombre aterrador, si usted no lo provoca el le concederá todo lo que usted quiera, créamelo lo he visto.

-¿Esta no es la primera vez que trae a alguien aquí? ¿Eso es lo que me quieres decir?

-correcto. El es muy bueno cuando se lo propone.

- ¿Por qué no me habías contado nada de esto?

-señora, yo no sabía en que términos había sido usted traída, y no sabía si lo conocía usted o no. A demas el señor podría molestarse si sabe que le estoy diciendo esto.

-No te preocupes me lo guardare en secreto.

 

Llegamos a la habitación y me senté al borde de la cama.

 

-¿Necesita algo mas antes de que me retire?

-¿Puedes decirle al señor si puedo hacer una llamada hoy?

-Claro señora, en un momento vuelvo.

 

Tengo que buscar la manera de informarle a Sofia en esta llamada que es Rinaldi el que me tiene aquí, para que me busquen. Pero no se como hacerlo sin decir su nombre.

Pasa un largo rato hasta que escucho que tocan a la puerta.

 

-adelante. Digo sin mas

-Hola mi bella dama, me dijeron que quieres usar el teléfono. Tenemos que hablar de algunas cosas antes de que puedas volver a hacer una próxima llamada.

-Esta bien, que quieres decirme.

-bueno, en primer lugar debes llamarme Amor, pues esa es la forma en la que te dirigirás a mi, segundo, no soy solo yo quien esta detrás de que por fin estemos juntos, tercero cada cosa que hagas debes primero pensar en si afectara a nuestros próximos planes, cada cosa que hagas dejara que tengas premios y que tengas privilegios a demás en algun momento si todo lo haces bien podremos salir de paseo fuera de esta casa y me refiero a algun centro comercial o algun viaje familiar. Solo debes comportarte, no hablar de mas y todo marchara mejor cada vez.

-Entiendo, ¿puedo volver a trabajar? Me aburro mucho estando en la habitación sola. ‘

-Me la pensare y te lo informare, mañana vendrá una ginecóloga a revisar que todo este bien con el embarazo.

-Gracias, ahora puedo hacer la llamada.

-Si, asegúrate de no perder ese privilegio.

-claro.

 

Camino tras el pues el teléfono esta en el despacho. Entramos y el teléfono ahora esta sobre el escritorio y no tras de la otra puesta bajo llave, debe ser por que el lo usa cuando esta en la casa.

 

-¿A quien quieres llamar?

- A Sofia.

-¿Como dije que debías referirte a mi?

- Lo siento, a Sofia Amor.

Respondo con un asco enorme, no creo que me sea fácil decirle todo el tiempo asi, pero debe verlo como que es el medio para llegar a un fin.

-Eres muy inteligente mi Bella Dama, ya se te hará cada vez mas común.

 

Me da el teléfono y me deja marcar después de el teclear algunos números.

Marco al numero de Sofia y contesta casi de inmediato.




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