Antes de cruzar la calle veo a ambos lados para cerciorarme de que es seguro pasar. Esta calle es de un solo sentido, pero conociendo a los conductores, nunca está de más ser precavida.
Faltan veinte minutos para nuestra cita, pero se que Ezra ya está ahí pues tiene la costumbre de siempre llegar antes de la hora acordada. En el pasado, por alguna razón, uno de mis propósitos era estar antes que él, pero después de tantos intentos fallidos me di por vencida.
A mitad de cuadra puedo ver la parada y a un joven que podría asegurar es el más atractivo del mundo. En mi bolsillo, mi teléfono comienza a vibrar anunciando la llegada de un nuevo mensaje.
<<No camines tan aprisa, no iré a ningún lado>>.
De inmediato, una boba sonrisa se pinta en mis labios al leer el texto.
A pesar de llevar más de tres años juntos, la manera en que me hace sentir no ha cambiado; sus ojos aún me hipnotizan, su sonrisa sigue poniéndome nerviosa y su voz cautivadora me emboba como a una tonta.
Conforme avanzo, puedo ver mejor a ese hombre tan deslumbrante.
Ezra, poniéndose de pie, mira en mi dirección para luego pasar su atención al teléfono.
<<Luces preciosa>>.
Mis mejillas enrojecen al leer su segundo mensaje.
—Hola —saludo al estar ya frente a él.
—Hola, cariño. —Un beso en la frente, seguido de un abrazo es su bienvenida.
—Me encanta ese perfume —comento inhalando su aroma aún entre sus brazos.
—Por eso lo uso —me dice agregando una coqueta sonrisa de lado.
¿Puede este hombre ser más encantador?
—¿Nos vamos?
—Claro.
Para dar inicio a nuestros planes, subimos a uno de los taxis estacionados que nos llevará a nuestro destino.
—Si no hay trafico, llegamos en unos quince minutos —nos informa el conductor amablemente.
Luego del tiempo aproximado que nos dio, llegamos al pie de la colina donde se encuentra el mirador.
—¿Pasamos a la cafetería? —propone Ezra.
—¿A la que tiene tiramisú, cupcakes de manzana con caramelo y tartaleta de frutas?
—Sí, a esa —afirma divertido ante mi entusiasmo.
—Claro, ¿por qué no?
Para llegar al mirador caminamos un poco más de diez minutos. La cafetería queda más allá, asi que a pesar de que el lugar se encuentra disponible, lo pasamos de largo.
El letrero fuera del local nos indica que está abierto, asi que pasamos confiadamente hasta una de las mesas disponibles. No mucho después, una chica se acerca para ofrecernos el menú.
—Buenas tardes, queremos un tiramisú, dos cupcakes de manzana con caramelo, dos de chocolate con galletas y dos mas de arándonos; además, una orden de tartaleta de frutas, por favor.
—Vaya, parece que eres un cliente frecuente, ni siquiera miraste el menú ¿Por qué no te había visto por aquí? —pregunta la joven.
—Porque no venimos tan seguido —le responde.
—¿Por qué no? Hay cosas muy buenas aquí. —Sonriente, se acomoda el flequillo detrás de la oreja buscando encontrar su mirada con la de él.
Ezra, sin prestarle atención, observa el menú.
—Cariño, ¿qué quieres de beber? —pregunta.
—Un lavanda latte, por favor —le digo a la señorita.
—Te recomiendo nuestro chocolate caliente, hasta tiene mini bombones sobre la espuma. —Sin prestarme atención, continúa la conversación con Ezra.
—No gracias —responde tajante—. Para mí un latte de caramelo, por favor. —Sin más, le entrega el menú—. Sería todo, gracias.
—¿Te importaría traer un tazón con chocolate y cerezas? —le pido antes de que se marche.
—No hay —se apresura a responder.
—Son para él —agrego.
—Traeré de las que acabamos de almibarar —le avisa sonriente añadiendo un guiño.
Por un momento, Ezra la observa atentamente y la joven complacida mantiene su semblante alegre.
—Una última cosa —avisa.
—Lo que quieras —comenta.
—Ya no vamos a comer aquí, que la orden sea para llevar. ¿Te parece bien, cariño? —me pregunta.
—Sí.
Y es de esa manera, que una vez más, mi novio rompe corazones.
La joven, sorprendida y avergonzada, se marcha sin pronunciar palabra. Después de eso, quedándose en la cocina, envía con uno de sus compañeros el pedido.
—Que tengan un buen día —nos dice el joven.
—Igualmente —respondemos.
Luego de salir de la tienda y dirigirnos al mirador buscamos un nuevo lugar para sentarnos a comer ya que nuestra primera opción estaba siendo ocupada por una familia de cinco. Afortunadamente, encontramos una banca bajo la sombra fresca de dos árboles.
#4840 en Novela romántica
#366 en Joven Adulto
traicion, venganza amor odio y un doloroso pasado, amistad amor ilusion tristeza dolor
Editado: 04.01.2026