Una vez terminamos de comer guardamos nuestras cosas en la bolsa y nos acercamos al hombre de la carreta.
Nero: disculpe, ¿Cuánto falta para llegar a Ameno?.
?: unos minutos, prepárense para bajar.
Nero: gracias.
Camine hacia la bolsa, cada paso era tentar mi suerte, un palo en falso me haría caer estrepitosamente, saque mi pequeña libreta de tapa de cuero, la hoja estaba marcada con un lápiz y comencé a observar detenidamente los nombres de los pueblos.
Tárago: Rando, tachado... Halus, también está tachado... Y... Farbax, el último, Nero, ¿Este es el cuarto no?, creo que me estoy olvidando de algún pueblo.
Nero: si este es el cuarto, el pueblo Ameno.
Tárago: gracias.
Escribí el nombre del pueblo y la tache.
Tárago: por cierto, ¿Cómo vamos a volver?.
Nero: déjamelo a mi.
Nero lucía despreocupado mientras camina hacia mi.
Los minutos pasaron y la carreta se detuvo en seco por lo que estuve a punto de caer.
Nero: bajemos, nos vemos señor gracias por la ayuda.
Nos bajamos y vimos el camino hacia el pueblo, estaba a unos treinta metros además de parecer estar frente a un lago.
Nero: un momento...
Nero comenzó a tocar cada uno de sus bolsillos y seguido busco algo en la bolsa preocupado.
Lo mire sin sorpresa, ya era raro ver que no se haya olvidado algo.
Tárago: ¿Que te olvidaste?.
Nero: las monedas de plata.
Nero comenzó a caminar hacia el pueblo con un notable desánimo.
Tárago: pero, ¿No se las habías dado al señor de la carreta?.
Nero: esas no, traje esas pero me olvidé las demás.
Tárago: y, ¿Para que querías las monedas?.
Nero: aquí venden pescado asado a bajo precio y quería saber si podía comprar un poco pero... No se va a poder.
Tárago: pero almorzamos hace nada.
Nero: un poco de pescado no hace daño, solo las espinas.
Llegamos al pueblo y comenzamos nuestra jornada, escondimos el bolso y comenzamos a caminar por la calles para, al poco rato, repararnos, exploré varias calles buscando algún rostro familiar, miraba por algunas ventanas de las casas evitando parecer extraño. Las calles estaban aplanadas y cubiertas por lozas de un color gris rocoso, las veredas por lozas más pequeñas de un gris más palido pero las casas eran el atractivo más grande, no eran únicamente de madera, llevaban ladrillos, techos de tejas y ventana de vidrio.
Tárago: que casas más bellas.
?: ¿Bonitas verdad?.
Me voltee y vi a un hombre mayor, como de unos cincuenta años para arriba.
Wir: me llamo Wir, ¿Quieres una flor?.
Lo mire más detenidamente, estaba sentado muy cerca de una banca con muchos ramos de flores y macetas con plantas.
Wir: ¿Que pasa?, ¿No te gustan las flores?, bueno, creo que uno no les tiene el aprecio hasta que se vuelve mayor.
Su pelo blanco, su piel arrugada, su anteojos y toda su vestimenta advertían "anciano" a kilómetros.
Tárago: de hecho si me gustan, solo que estoy ocupado y no tengo dinero... Pero si, son casas bonitas, de dónde vengo suelen ser enteramente de madera.
Wir: ahhh ya veo.
Wir se sacó su sombrero ya desteñido por el tiempo.
Wir: aquí la venta de pescado suele traer buenas ganancias y dinero significa mejor arquitectura, recuerdo que de niño podía ver cómo más de la mitad de estas casas apenas eran cimientos... viejos tiempos.
Tárago: fue divertido hablar con ustedes pero perdón, tengo que seguir buscando.
Wir: ¿Que buscas?, soy bastante sabio sobre este lugar, dímelo y te puedo ayudar a encontrarlo.
Tárago: estoy buscando a gente desaparecida, es de mi pueblo, los vendieron como esclavos.
Wir: ¿Eso les pasó?, quien sería capaz de hacer semejante cosa...
Wir movió su cabeza de izquierda a derecha mostrando su indignación.
Wir: si quieres buscarlos te diría que no pierdas tu tiempo en los pueblos, aquí somos menos controlados además que somos más civilizados, en las ciudades verás a mucha gente con esclavos, solo que será más difícil al ser más grandes.
Tárago: muchas gracias, quisiera agradecerle comprándole unas flores pero no tengo dinero.
Wir: no hay problema, ni siquiera las vendo, solo las saco a pasear y las regalo de vez en cuando, toma está.
Wir tomo una flor de pétalos azules que tenía una aroma agradable.
Wir: antes de dartela te mostraré un truco.
Wir soplo la flor y está floto levemente hasta mis manos, al verla con más claridad vi una etiqueta atada al tallo con espinas, decía "calle mayor", al levantar la vista Wir me hizo un gesto para que me retirara en silencio y decidí hacerle caso. Después de caminar bastante llegue donde escondimos el bolso y espere a que Nero volviera, la horas pasaron y Nero volvió cuando el sol ya estaba despidiéndose del cielo.
Nero: volví, ¿Encontraste algo?.
Tárago: si, un señor me dijo que no es buena idea buscar en los pueblos y mejor busquemos en las ciudades además me dio esta flor con la etiqueta de la calle mayor.
Nero: ¿Calle mayor?, hace poco pase por esa calle.
Tárago: ¿Y que viste?.
Nero: era una calle descuidada, me preguntó cómo se verá ahora que no hay sol.
Tárago: vamos.
Nero: primero comamos algo, primero comamos algo.
Nero metió su mano y del bolso saco un pan.
Nero: bien tómalo.
Nero me dio el pan y volvió a buscar algo pero rápidamente volteo a verme con una expresión sería.
Nero: Es cierto, le regalamos la miel a esa familia.
Tárago: perdón.
Nero: no te preocupes, el pan tiene buen sabor una vez que tienes hambre, partio el pan a la mitad y lo compartimos, el sol dejaba el cielo con un tono naranja que se volvía morado poco a poco. Al terminar de comer nos levantamos y volvimos a esconder el bolso bajo una banqueta y rápidamente nos dirigimos a la calle mayor, tardamos un poco ya que era la calle más alejada de la entrada al pueblo y la más cercana al lago.
Nero: otra cosa que no te dije de esa calle es que, tiene un cartel que prohíbe el paso después de las siete de la noche.
Tárago: ¿En serio?, que extraño ¿Por qué no querrán que nadie pase?.
Nero: solo piensa, un calle descuidada y los que la habitan no quieren a nadie una vez anochece además de que el anciano te dio la etiqueta con el nombré de esa calle... Un momento ¿Por qué te dio esa etiqueta?.
Tárago: le dije que buscaba a personas desaparecidas que son usadas como esclavos.
Nero: pero es una regla no decirlo a ligera, tuvimos suerte de que nos ayudó, si se enteran quienes somos o donde venimos a terminar peor que esclavos.
Tárago: perdón.
Nero se veía algo molesto.
Nero: tranquilo, no debería decir este tipo de cosas es solo que, me preocupa que te pase algo, desde que mamá y papá ya no están eres mi responsabilidad.
Tárago: lo lamento.
Nero me abrazo mientras seguimos caminando rumbo a la calle.
Nero: no te disculpes, solo procura no meterte en situaciones de riesgo.