No te puedo sacar de mis sueños:
estás tatuada en mis pensamientos.
Te fuiste sin decir siquiera un adiós,
hoy comprendo que el tiempo se agota
sin que nos demos cuenta.
Tantas cosas guardé en mi pecho,
esperando el momento justo
para decirte lo que siento de verdad...
Pero ese instante nunca llegó,
o tal vez sí - solo que no lo vi.
Siempre me viste como un monstruo,
como si algún día te hiciera daño.
Pero dime: ¿cómo voy a herir
al amor de mi vida?
Tu partida dejó mi corazón hecho trizas.
La noche es testigo de mi insomnio,
de que no pude preguntar si aún sigues viva...
¿Me darás la oportunidad de decirte a la cara
que muero por ti,
que eres mi manantial en este desierto de emociones?
Sigo mi camino, repleto de tropiezos,
con el alma hecha añicos.
Hoy le pregunté a tu padre si sabe algo de ti:
él también te extraña,
no hay día que no le pidamos al cielo
que vuelvas...
Pero ni él puede hacerte cambiar de parecer.
Yo sufro por ti,
y tú disfrutas tu libertad con otro.
Yo quisiera darte todo mi apoyo,
y él te toca donde no llega el s
#1982 en Otros
#446 en Relatos cortos
#5269 en Novela romántica
#1500 en Chick lit
Editado: 13.01.2026