Taxiboy (romance gay)

CAPÍTULO 05

—¿Qué? ¿Por qué no me llamaste inmediatamente? ¿No fue eso en lo que quedamos?

​Escucho la voz de una Sarah enojada mientras muevo mi batido de fresas.

​Han pasado unos días desde lo del taxiboy. En ese momento a pesar de que las cosas no salieron como esperábamos, no quise contarle nada a mi amiga sobre lo que había pasado. Le dije que todo estaba bien, que tenía mucho trabajo que revisar y que cuando me liberara un poco le invitaría un helado para contarle los detalles.

​Eso fue lo que dije, pero la verdad es que quería superarlo solo.

​—Estoy bien, pude manejarlo. Lo prometo.

​Realmente fueron días difíciles. En más de una ocasión creí que no podría soportar tanto, pero de alguna manera pude y eso me ayudó. A veces necesitamos un momento a solas para llorar y sacar todo eso que nos hiere una y otra vez.

​Hoy siento algo diferente en mí; no puedo decir con exactitud de qué se trata, solo sé que la carga se siente menos pesada.

​—Igual debiste llamarme. No tienes que pasar por esos momentos solo, al menos no mientras me tengas a mí.

​—Ya no te preocupes, mejor alégrate de que no tendrás que pagarme los mil dólares.

​—Acabas de decir que no funcionó.

​—Así es, pero... el chico no me cobró.

​Sarah me miró extrañada: —¿Por qué?

​—Por lástima, supongo.

​—No creo, más bien pienso que fue porque...

Ring... ring... ring

​Nos interrumpió el sonido de mi teléfono.

​"Es mi superior" le informo a mi amiga a través de una mímica.

​—"¿Hola?"

—"Charlie, ¿cómo has estado?"

—"Todo bien, ¿y usted?"

—"Qué bueno escuchar eso. Yo ando bien también."

—"¿Pasó algo?"

​Quise saber ya que no creo que el saber cómo estoy sea el único fin de esta llamada.

​—"Hay algo que debemos discutir."

—"Oh, claro. ¿Qué pasa?"

—"Es sobre un proyecto, pero me temo que tiene que ser personalmente. ¿Puedes venir mañana a primera hora a la empresa?"

—"Ahí estaré."

​—¿Todo bien? —preguntó mi amiga inmediatamente después de que terminé mi llamada.

​—Sí, era para avisarme sobre un nuevo proyecto.

​—Oh, excelente, ¿de qué se trata?

​—No me adelantó nada. Dijo que tiene que ser personalmente. Mañana tengo que ir a primera hora a la empresa.

​—Uf.

​—Cambiando de tema —volvió a pronunciar Sarah—, ¿tu mamá ya sabe lo de Alex?

​Escuchar eso me hizo sentir un frío en el estómago y un nudo en la garganta, haciendo que se me dificultara tragar mi batido.

​Hace días que no mencionaba el nombre de Alex y ahora que vuelvo a escucharlo, me doy cuenta de que la herida sigue intacta.

​—No.

​No sé cómo le diré eso a mi madre. Ya estaba ilusionada con la idea de que finalmente le presentaría a alguien. Seguramente ya lo presumió con toda la familia. Qué horror.

​—Mientras hablabas con tu jefe por teléfono, se me ocurrió algo.

​Mi rostro debió expresar algo de lo que sentí, porque inmediatamente mi amiga cambió de tema.

​—¿Qué cosa?

—Creo que deberías programar otra sesión con Steve...

—¡No! Definitivamente no.

—Escúchame primero. Se me ocurrió que tal vez puedas explicarle tu situación y pedirle ayuda.

​Le hice un gesto indicando que no entendí lo que quiso decir, por lo que ella continuó:

​—A ver, solicitamos una sesión, pero en lugar del sexo, la vas a usar para hablar. Le contarás tu problema y verás si puede ayudarte. Claramente le vamos a pagar por el servicio.

​—¿Vamos?

—Sí, vamos. Si aceptas y él también, me comprometo a cubrir los gastos.

​Eso sí me interesó.

​—¿Lo harías?

—Cualquier cosa por ti.

​Sé que si ella estuviera en mi lugar, yo habría hecho lo mismo.

​—Awww, si no fuera gay, seguro que ya estaría enamorado de ti —dije sarcásticamente.

—Si no fueras gay, seguro que ya habría comenzado a coquetearte.

​Ambos nos reímos de nuestros comentarios.

​—Por cierto, después de esto debo pasar por el supermercado. Como mañana tengo que ir a la oficina, sé que no me dará tiempo, ¿vienes conmigo?

—Tú ve. Yo esperaré a alguien aquí.

—Uy, ¿a tu chico misterioso?

—¿No tenías que ir al supermercado? —arqueó una ceja.

—La próxima vez no podrás evadirme, te sacaré cada detalle de ese fulano —dije mientras le agitaba mi dedo índice.




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