Dicen que hay amores que nacen de un beso, otros, de una promesa. El nuestro nació de una mirada que duró demasiado.
En el Valle de las Brumas Doradas, donde la magia flota en el aire como polvo de estrellas, dos almas se encontraron sin tocarse. Bastó un instante para que el mundo se detuviera. Bastó un par de ojos para que todo cambiara.
Yo te vi.
Y tú me viste.
Pero ninguno de los dos tuvo el valor de cruzar el abismo que separa el deseo del amor verdadero.Porque en este reino, las almas no se entregan fácilmente. Están atadas a antiguos juramentos, a miedos heredados, a heridas que no se ven. Y amar de verdad es el acto más peligroso de todos.
Así comenzó nuestra historia.
No con un beso…
sino con un silencio que lo decía todo.