Capitulo 25
POV Luna
La música cambia.
No de forma sutil.
De forma calculada.
Las cuerdas suaves y el piano ceremonial se disuelven para dar paso a un ritmo más vivo, elegante pero claramente distinto. No vulgar. No caótico. Juventud con dinero, no descontrol sin clase.
Irina aparece con un micrófono en la mano como si siempre hubiera sido suyo.
—Queridos —dice, sonrisa impecable—. El banquete está servido. Y la barra también.
Algunos aplausos. Risas bajas.
—Hemos preparado dos espacios para que todos disfruten la noche como prefieran.
El salón principal continuará con música clásica, conversación tranquila y cenas largas.
El ala este… —hace una pausa mínima, teatral— será para quienes aún creen que la noche es joven.
Las luces se ajustan con precisión quirúrgica.
Un sector se mantiene sobrio, dorado, contenido.
El otro se oscurece apenas, con luces móviles, sofás bajos, copas altas y cuerpos que ya empiezan a soltarse.
Alta sociedad partida en dos.
Ambas perfectamente elegantes.
Ambas peligrosas a su manera.
Abro la boca para decir algo. Lo que sea.
No llego.
La abuela toma mi brazo con delicadeza. No aprieta. No duda.
—Vamos a caminar juntas, cariño —dice en voz baja, como si me estuviera invitando a ver un cuadro.
No es una pregunta.
Me dejo llevar.
Mientras avanzamos, siento las miradas. Las conjeturas. El cálculo.
Eun Jin Ha no camina: desplaza poder.
—Lo hiciste bien —dice sin mirarme—. Muy bien.
—Era necesario —respondo.
—Lo fue. Pero no suficiente.
Se detiene frente a un ventanal, lejos del ruido. Su reflejo y el mío se superponen.
—No creo que estén enamorados —continúa, directa—.
Y no me gusta casar mentiras que no resisten la convivencia.
La miro.
—Noah y yo nos queremos —digo con cuidado—.
Aún no puedo decir que nos amamos… pero hay un vínculo fuerte.
Asiente despacio.
—Entonces lo comprobaremos.
Mi estómago se tensa.
—Vivirán juntos antes de la boda.
El aire cambia.
—¿Perdón?
—No como castigo —aclara—. Como prueba.
Si tu padre cree que esto es real, si el mundo lo cree… tiene que verse real incluso cuando nadie mira.
Respiro hondo.
—No iré a su mansión.
—Me da igual dónde —responde—.
Lo importante es que no puedan esconderse.
Silencio.
—Hazlo funcionar, Luna —dice al fin—.
No permitiré que te cases sin amor. Ni que mi nieto finja uno que no entiende.
POV Noah
La propuesta de Irina cae como una bomba elegante.
Dos zonas.
Dos mundos.
Y yo justo en el medio.
Veo a mis amigos reaccionar antes incluso de pensarlo. Sonrisas. Copas alzadas. Movimiento inmediato hacia el ala este. El desastre servido en cristal fino.
Levanto la vista.
Mi abuela me observa desde lejos. Quietísima.
Gabriel Morales también. Brazos cruzados. Juicio puro.
No puedo negarme.
Si rechazo a los herederos, soy un traidor.
Si voy con ellos, soy un imbécil.
Jason aparece a mi lado, copa en mano.
—La forma en la que Luna Morales te salvó el culo ahí fue brillante.
No respondo enseguida.
—Es inteligente —admito al fin—. No puedo negarlo.
La miro. Está con mi abuela. Pequeña. Firme. Inamovible.
—Y es preciosa —añade Jason—. Creo que tu abuela te ha hecho un gran favor.
—No exageres —respondo—. Tampoco es para tanto.
Es obstinada. Orgullosa. Intensa.
Y falsa.
Jason frunce el ceño.
—¿Falsa?
—Miente de una forma tan magistral —digo— que dudo que la conozcamos realmente.
Jason va a contestar.
No llega.
—¡Noaaah!
Aparecen ellos.
Marcus Lee, heredero bancario, sonrisa peligrosa.
Adrian Volkov, petróleo y vodka caro.
Thierry Duval, moda, humo y escándalos bien vestidos.
—Prometidooo —dice Marcus, pasándome un brazo por el cuello—. Es tu noche.
—Solo una copa —intento decir.
No sirve.
Me arrastran entre risas, aplausos y luces que ya no piden permiso.
Mientras cruzo al ala este, miro atrás una última vez.
Luna levanta la vista desde donde está con mi abuela.
No sonríe.
Perfecto.
---
POV Seol
Observo sin intervenir.
Eso es lo que mejor hago.
El salón principal mantiene su compostura: violines, copas que apenas tintinean, conversaciones medidas en decibelios y prestigio. A mi derecha, Gabriel Morales está sentado con la espalda recta y la mandíbula rígida. No bebe. No habla. Juzga.
Sigue a Noah con la mirada mientras cruza al ala este, rodeado de herederos que celebran como si el mundo no tuviera consecuencias.
Gabriel exhala por la nariz.
—Noah Ha no es lo que quería para mi hija.
No me giro de inmediato. Dejo que la frase respire. Que pese.
—Decirle eso a una madre es bastante atrevido de su parte, señor Morales —respondo al fin, con una sonrisa mínima—. ¿No cree?
Él me mira. No se intimida. Eso se lo concedo.
—Soy honesto —dice—. Con todo respeto, su hijo es brillante en el trabajo. Nadie lo niega.
Pero como hombre de familia… —hace una pausa breve— dejará mucho que desear.
Apoyo la copa en la mesa. No bebo.
—Mi hijo fue criado para liderar imperios —digo con calma quirúrgica—. No para tranquilizar conciencias ajenas.
—Entonces estamos de acuerdo —replica—.
Luna no necesita un imperio. Necesita a alguien que esté cuando el mundo se caiga.
Lo observo con atención ahora.
—¿Cree que su hija es frágil?
—Creo que mi hija ha aprendido a ser fuerte porque nadie la sostuvo —responde—.
Y no permitiré que vuelva a estar sola dentro de un matrimonio lleno de apariencias.
Silencio.
El tipo de silencio que no se rompe: se tensa.
—Mi hijo no es su padre —digo finalmente—.
Ni el mío.
—Eso está por verse —contesta—.
Porque hasta ahora solo veo a un hombre que sabe brillar… pero no quedarse.
Antes de que pueda responder, una carcajada estalla desde el ala este. Demasiado alta. Demasiado joven.
Gabriel no aparta la vista.
—Mírelo —añade—.
Eso no es amor. Es indulgencia.
Sigo la dirección de su mirada.
Noah ríe, copa en mano, rodeado de excesos perfectamente vestidos. No está borracho. Aún. Pero tampoco está presente.
—Luna no es una víctima —digo—.
Y no se casará si no lo elige.
—Entonces espero —responde Gabriel— que ella sepa cuándo marcharse.
La música sube apenas un tono más.
La fiesta juvenil empieza a devorar el equilibrio de la noche.
Y sé, con absoluta certeza, que esto ya no se resolverá con discursos.
Alguien va a tener que intervenir.
Y no será un hombre.
#2400 en Novela romántica
#816 en Chick lit
romance celos, ceo dominante, ceo dominante millonario drama intriga
Editado: 29.01.2026